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Histoire Everlark Inversée.

Summary:

Donna Mellark siempre ha amado a el hijo del cazador Kay Everdeen.

Las cosas son trágicas la mayor parte de sus vidas y sus vidas se entrelazan al ser llamados como tributos para la cosecha de los Juegos del hambre.

Lo que se traduce en que se deben matar.

Los Juegos del hambre pero con los géneros de los protagonistas invertidos. Donna es una versión femenina de Peeta y Kay una versión masculina de Katniss.

Notes:

Publicada por primera vez en el 2022 en Wattpad. La publicare aquí también espero les guste, tendrá algunos cambios ya que cuando la publique todavía no salía "amanecer en la cosecha" y modificaré algunos detalles más que nada con Haymitch Abernathy ya que con amanecer en la cosecha lo conocí más y no estoy contenta del todo. No serán mucho cambios más que nada algunos diálogos.

Después igual quiero corregir más a profundidad la historia, me gustaría cambiar el nombre de la versión masculina de Katniss, pero no se que nombre ponerle a Kay. Aceptó sugerencias.

Chapter Text

Capítulo 1

 

El otro lado de mi cama esta vacío. No he podido dormir nada, pues hoy es el día de la cosecha y mi hermana ha decidido dormir con nuestra madre. Me levanto y me visto en silencio, la chaqueta de mi padre me queda como un guante y sus zapatos también. Cuando murió y los heredé me quedaban muy grandes.

 

Entra un poco de luz así que puedo verlas. Duermen con las mejillas pegadas, ambas son demaciado parecidas. Prim tan fresca como una gota de agua y mamá tan marchita como una sequía. Salgo y en la mesa encuentro un queso de cabra cubierto por un cuenco. Mi hermana lo ha hecho para mi como un obsequio. Así que lo tomó y lo guardo en mi mochila (Madge me la regalo el año pasado). Lo compartiré con Gale (él es mi mejor amigo). Tal vez lo debería compartir con Madge después de todo ella es mi novia. Pero ella es hija del alcalde y siempre tiene comida en la mesa, en cambio Gale y yo estamos en la misma situación, mantenemos nuestras familias. Al morir nuestros padres en aquel accidente de mina nos volvimos responsables de la manutención de nuestras casas.

Buttercup no está en ningún lado, asumo que se me ha adelantado en la caza. Salgo con pasos rápidos y cruso la veta. Hoy no hay mineros, es un día de descanso obligatorio. Así lo manda el Capitolio. Antes de cruzar la alambrada siento un tirón de mi mochila. Pongo los ojos en blanco pues se quien es.

—Kay. —Me saluda mientras yo lucho por desafanarme.

—¡Gale!—Pronunció con fastidio.

Le doy un puñetazo y finalmente me suelta. Se restriega el golpe y sonrió complacido.

—He hido a la panadería. —Me dice mientras levanta en lo alto un pan.

—¿Insomnio?

Gale asiente. —Así que me adelante y fui a revisar las trampas antes.. Solo me costo una ardilla.

—Esta muy grande el pan. ¿Te liaste con la bruja de la panadera?. —Bromeó, la esposa del panadero es una señora nada agradable.

Gale niega con la cabeza. —El esposo me lo dio.

—Entonces fue algo homosexual.

Gale pone los ojos en blanco. —Muy gracioso Kay, pero no, solo estaba sentimental.

Señalo mi mochila. —Aquí traigo un regalo de prim.

 

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Me miró en el espejo asegurándome de no tener ni un cabello suelto, al tener el cabello rizado me lleva algo de tiempo. Me tengo que pasar el cepillo varias veces, ahora es más fácil ya tengo mucha práctica, que sea más fácil no significa que sea pan comido. Hoy es el día de la cosecha. Solo faltan dos años para que Kay se libre de los Juegos. Por mi no tengo miedo, tampoco por Delly nosotras tenemos muy pocas papeletas, pero él no, se ha visto obligado a pedir teselas lo que aumenta el número de papeletas que entraran con su nombre, para el sorteo de quienes irán a los Juegos del hambre. Kay Eveerden es el chico de mis sueños. Lo amo desde los 5 años.

 

Es tan atractivo. Muy trabajador. Es un cazador que saco a su familia adelante, tras la muerte de su padre. Es un chico bueno, deltipo que es leal. El que toda mujer sueña. Yo he soñado con el desde el primer día en clases. Si tan solo me le hubiera lanzado. Si no hubiera sido tan tímida. Ahora ya no puedo hacer nada. Ya tiene novia: Madge. La hija del alcalde. De solo pensar que ellos están juntos siento una cosa horrorosa en el vientre. Madge. Es una odiosa. Jamás me agrado y yo a ella tampoco. Pero no puedo hacer nada. Solo… aceptar con resignación el que posiblemente se termine casando con ella. Almenos así el vivirá mejor, al ser hija del alcalde estoy segura de que su padre logrará que el capitolio la perdone por casarse con alguien de la Veta y ella heredará el cargo de su padre (al ser la única hija). Entonces Kay será el esposo de la alcalde. v

 

Creo que me quedaré soltera para toda mi vida. No me quiero casar sin amor. Yo quiero amar al hombre con el que comparta mi vida y mi cuerpo. Y se que, no podré superar a Kay. Yo quiero que el sea el único y el primero. Tengo pretendientes y he visto a todos los chicos del Distrito pero ninguno es como Kay.

Kay es: la perfección andante. Ojos grises y cabello semi ondulado. Tiene una voz demasiado hipnótica. Me encanta escucharlo hablar. Aunque casi no lo hace. Es muy callado. Se la pasa con su novia y ambos son de pocas palabras. Se la viven en su mundo.

 

Dejo salir un suspiro. Si no le hubiera lanzado ese pan, si me le hubiera acercado. ¿Tal vez pensó al día siguiente que fui grosera al dejar de verlo cuando me pillo observandole en el pasillo?. Pero no fue así, yo solo estaba embobada viendo lo apuesto que es, entonces el me miró y baje la cabeza llena de vergüenza.

Al final de cuentas, el tiempo esta perdido y por más que me duela Kay Eveerden esta fuera de mis ligas. Todos hablan sobre su inminente compromiso con Madge, de como sus padres aprueban el noviazgo. El se ve muy enamorado a su lado. Así que: Kay simplemente es un sueño que jamás se hará realidad. El parece feliz y aunque me duela, si el es feliz entonces yo también lo soy. Aunque se que cuando se haga oficial con la ceremonia del tueste yo me querré morir. ¿Asi se habra sentido mi padre cuando vio que su amor (precisamente la madre de Kay) se enamoraba y finalmente se casaba con otro?.

Salgo de mi habitación y me encuentro a mi madre que regaña a mi padre.

—Ese pan no valía la ardilla que te ha dado.

Mi padre se queda callado pero puedo ver que esta irritado. Pobre. Paso rápido y llegó a la panadería para elaborar el pan. Tony amasa al verme me sonríe. Adoro a mi hermano, él es mi mejor amigo en el mundo, aparte de Delly claro. Aunque con Delly es distinto porque ella es una chica y mi hermano no. Los chicos de mi escuela siempre quieren conseguir "eso" siempre viendo con que endulzarte el oído. Nunca he tenido novio y eso parece ser un reto para ellos. La virginidad está tan sobrevalorada.

 

—Buenos días dormilona. —Me saluda.

 

—Buenos días grandulón. —Le respondo y le doy un golpe en el pecho.

 

—¡Auch! —Se queja y después alza las cejas. —¿No deberías estar en la panadería?

 

—No, a mi me gusta hacer pan, mejor hazlo tu.

 

—Mamá se enojara. —Revate él. —La joven tiene que atender.

 

—Anda, tu eres mas guapo. Seguro que atraes más clientes que yo.

 

Mi hermano señala mis pechos. —Yo no tengo un par de esos, lo dudo.

—¡Tony! —Le regaño.

—Vale, vale. —Admite derrotado.

Entonces sonrió y lo abrazo. —Gracias, gracias hermanito. —Mi hermano me abraza y me carga a lo cual suelto una carcajada.

—¿Qué hacen jugueteando?. Eso a mamá no le gustara.

Escuchar su voz me irrita y a Tony también, su sonrisa se ha desvanecido.

—¿Y eso a ti que te importa?

Responde Tony dejándome en el suelo y caminando con amenaza hasta Peter.

—No nada. —Responde con tono fanfarrón.

Tony se vuelve y me alborota el cabello. —Cualquier problema y con un llamado tuyo me vasta.

—Gracias.

Mi hermano se va a la tienda y yo me quedó evitando mirar a Peter y sobre todo procurando ignorar sus miradas. Le tengo miedo. Peter es muy malo. El intento abusarme y ese terror, no lo puedo olvidar. Sé de lo que es capaz y me da asco llevar su sangre. Me pongo a amasar y él se limita a clavar sus ojos. ¿Por qué no se va?. Pero al menos tengo a Tony y mientras él me cuide Peter no lo volverá a intentar.

—¿Ya tienes novio? —Me pregunta.

Alzó la vista para darle una mirada de asco entonces entra mi madre. Peter sonríe y mi madre tira de sus cachetes. —Tan guapo mi niño.

—Mamá verdad que Donna debería de estar atendiendo y no aquí.

—Eso es cierto. ¿Que demonios haces aquí? ¡Tu eres la imágen! Para eso eres mi única hija.

—Pero a mi me gusta más hacer el pan y decorar los pasteles. Tony lo puede hacer.

—Tony es un hombre el es fuerte y carga más sacos que tú. Los agentes gustan de jovencitas guapas y les agradas. En cambio Tony apenas habla.

—Pero…

Mi madre alza el brazo con intención de pegarme así que me quitó el mandil y obedezco. En la panadería me encuentro a Tony que ojea un libro antiguo. Al verme niega con la cabeza.

—Ni modo.

—De todas formas gracias. —Digo desanimada.

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Kay
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El agua fría hace que me sacuda. Al terminar me limpio y cambio con la ropa que mi madre me ha conseguido. No me gusta recibir su ayuda, pero hoy fue necesario. Es obligatorio ir bien vestido. Cuando término salgo y encuentro a mi pequeña hermana sentada en la cama esperándome. Al verme se pone de pie y gira a mi alrededor.

—Eres el hombre más guapo de todo el distrito.

—Vamos no exageres. —Respondo riéndome he intentando atraparla.

Prim sonríe. —No lo estoy, de hecho me quiero casar contigo. —El conjunto le queda grande y una colita de pato asoma por su falda.

—Pues andá, tu colita de pato emula a la de la novia.

Prim me abraza y yo le regreso el abrazo. Para después acomodar la tela por dentro de la falda.

—Cuac cuac. —Imita ella aún pato. —No dejaré que Madge se casé contigo.

Casamiento. La palabra retumba en mis tímpanos. Yo jamás había pensado en eso. No me imagino con hijos y menos en este mundo que nos tocó vivir.

—No te tenía por tan celosa.

Mi madre entra con un tarro de gel.

—Te peinaré.

—No, gracias. —Intento ser cordial, pero no me sale del todo bien. —No.

—Tienes que verte presentable, insiste ella.

Prim toma mi mano y tira de ella. —Vamos Kay. Anda quiero verte presentable como dice mamá.

Al final por las peticiones de Prim me dejó peinar quedando como uno de los estirados del Capitolio. Al llegar la hora salimos. Puedo ver como el terror se extiende por el rostro de Prim así que para tranquilizarla me hinco para susurrarle.

—Solo te quitarán un poco de sangre. Solo eso, apenas duele nada.

—¿Y si salgo elegida Kay? —En sus ojos azules puedo ver el terror más primario.

 

—Eso es prácticamente imposible Prim. Tu nombre solo estará una vez.

—¿Y si tu sales elegido?

Niego con la cabeza. —No, eso es imposible.

—¿Lo juras?

—Lo juro.

La verdad es que no lo es, pero no quiero preocuparla más de lo que ya está. Bastante difícil es entrar a la cosecha.

 

Al final nos separan. Yo soy llevado con los varones y ella con las chicas. Estoy rodeado de chicos de mi edad de la veta. Nosotros nos saludamos con movimientos de cabeza. A lo lejos veo a Gale que al igual que yo cuida de su hermano menor. El rato pasa y finalmente la historia de la rebelión que dio origen a Juegos del hambre.

—Es momento de arrepentirse y también de dar gracias. —Dice el alcalde.

Leé los participantes del Distrito 12 que han ganado anteriores ediciones. En 74 años sólo hemos tenido dos Lucy cray y Haymitch Abernathy solo el último sigue vivo. El barrigon aparece berreando algo ininteligible, se tambalea en el escenario y se deja caer en la tercera silla. Demaciado ebrio. La multitud le aplaude por protocolo. El esta tan aturdido que intenta darle un abrazo a Effie Trinket que apenas consigue esquivarle. El alcalde parece angustiado todo se televisa en directo y ahora nuestro distrito es el hazme reír de Panem. Intenta solucionarlo presentando a Effie Trinket.

La mujer tan alegre y vivaracha, sube a Trote ligero al podio y saluda con su habitual.

—¡Felices juegos del hambre y que la suerte este siempre de vuestra parte!.

Su peluca se ha enchuecado después de su incidente con Haymitch. Comienza a mentir sobre el honor que es estar en nuestro distrito, cuando todos sabemos que nadie quiere estar aquí. Siempre prefieren un distrito profesional, donde el último vencedor no sea un borracho acosador. Me preocupa Gale y sus 42 papeletas con su nombre, también me preocupa Prim su nombre solo entró una vez y tengo tan mala suerte que podría salir selecta. Si ella sale, yo no podría evitar que ella fuera. Solo ofrecerme voluntario para cuidar de ella en la arena.

 

Effie camina con saltitos y mete la mano en la urna de cristal. Apenas puedo pensar que no sea Prim cuando lee el nombre y no es Prim. El alivio solo dura un segundo porque leé. «Donna Mellark». Una cosa parecida a la tristeza me llega. ¿Por que ella?. Donna avanza con pasos torpes. Parece incrédula. Su cabellera rizada y rubia llama mi atención.

 

No la conozco. Jamás hemos hablado pero estoy en deuda con ella. Cuando mi padre murió, mi madre dejó de funcionar. Traté de cocinar como podía y finalmente la comida se acabó y yo traté de vender la ropa de Prim de cuando era una bebé. Nadie compró nada. Así que cuando llegue a la zona comercial, busque con mi último aliento en los botes de basura. Su madre me gritó y me regañó. Así que pensé. ¡Ya no puedo me voy a morir! Que nos lleven al orfanato. No podía caminar y me dejé caer bajo un árbol. Llovía y me estaba empapando. Me dolía el estómago. Entonces apareció Donna y por primera vez la note. Asomo su cabeza y recordé que era mi compañera de clases.

 

Los minutos pasaron y escuche un jaleo. Y los gritos de su madre. —¡Eres una cría estúpida! Haz quemado el pan. Nadie decente lo comprara. Echazelo al cerdo.

Me causó impresión. Mis padres jamás me hablaron de esa forma tan cruel. Entonces Donna volvió a aparecer. Tenía los ojos llenos de lágrimas y desprendía pequeñas migas de pan que lanzaba a la saurda. En un momento lanzo el pan a mi dirección y se metió corriendo a la tienda. No lo pensé dos veces. Tome el pan. Ese pan nos alimentó. Al día siguiente la sorprendí mirándome, pensé en hablarle pero desvió la mirada. Así que jamás lo hice jamás pude agradecerle, porque ese pan me hizo luchar. Me hizo encontrar el diente de León y este último me guió al bosque. Creo que de alguna forma me quedé al pendiente de ella. En varias ocasiones la he pillado mirándome, pero nunca tuve el valor para agradecerle.

 

Lleva puesto un sencillo vestido rosa bastante recatado. Effie la ayuda a subir y la empuja prácticamente para que se coloque en su sitio. En su rostro se puede leer la alarma de una presa. No es para menos. En el pecho siento una punzada de pena por ella. Parece una buena chica y me ayudo.

«Al menos prim está a salvo», el pensamiento resuena y no puedo evitar sentirme miserable. Haymitch pasa a su lado y le hecha el brazo encima al lo cual ella agacha el rostro.

—Bueno ahora el tributo masculino. —Effie toma el papel y me quedo helado.

—Kay Eveerden.

Es mi nombre.

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Donna
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No puede ser. Parpadeo y siento los ojos arder. La poca esperanza que tenía de salir con vida se ha desvanecido porque
sé que contra Kay, jamás podría competir. El rostro de él parece inexpresivo y avanza con paso seguro y decidido.

 

Un grito agudo e infantil se extiende y la pequeña niña rubia de dos trenzas corre para intentar alcanzarlo. El se vuelve y por un segundo percibo dolor.

 

—¡No! Kay.

Madge alcanza a Prim e impide que llegue a él. Le hace un gesto y Kay sigue avanzando.

—Algo de drama. No hay nada como un poco de sazón para estos eventos. —Comenta Effie risueña y emocionada.

 

Kay permanece serio. Se sitúa a mi lado y ambos miramos hacia el frente. El alcalde leé el tratado de traición y nos indica a Kay y a mi que nos demos la mano. La del es cálida consistente y áspera. Sus ojos grises permanecen inexpresivos. Lo miro a los ojos intentando mostrarle que yo estoy de su lado. Eso parece sorprenderlo. ¿Para que seguir con vergüenza? Después de todo yo voy a morir. Me digo que tal vez consigamos ser amigos, al menos mientras yo dure con vida.