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EN EL ALTAR.

Summary:

Todo estaba listo.
Las flores, el banquete, el traje blanco…
Incluso el corazón de Batman, arrancado para que nunca lo dejara.
Nada de eso importó cuando sus “invitados” arruinaron el día más importante de su vida.

Notes:

¡Hey! Hola, ¿batjokes en español? Con esta economía…

Llevo muchos años en un grupo de rol de DC con personas increíbles.

Después de ser Batman por casi 10 años, quise hacerle un regalo especial a mi Guasón.

Debió ser un POV por capítulo… pero meh, no me importa.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:


THE BRIDE

No se suponía que sería así. ¡No se suponía que nada de esto estaría pasando!

Se había preparado tan bien… planeó esto por tanto tiempo. Este era el maldito plan de su vida. Las horas que le dedicó, todo lo que tuvo que esforzarse y trabajar por ello… todo su esfuerzo…

Era su día especial. Rodeado de aquellos que siempre supieron que esto pasaría. Todo… todo… arruinado por estos imbéciles que no podían leer una simple invitación.

Las lágrimas de frustración recorrían su rostro, arruinando su precioso maquillaje. Sintió cómo sus rodillas cedían ante la impotencia.

¡ERA SU BODA CON BATMAN, MALDITA SEA!

¡¿Por qué tenían que arruinarlo?!

Se tomó la molestia de invitar a todos sus amigos a la fiesta. Incluso había logrado una fuga masiva en Arkham para que hasta los más patéticos vinieran. Los quería ahí con él, celebrando su belleza nupcial, su gran logro. Había derrotado al gran murciélago en su larga lucha... había logrado arrancarle el corazón y conservarlo para sí mismo.

Pero todos malinterpretaron su invitación. Pensaron que se trataba de un golpe grupal contra el murciélago. Llegaron directamente a destruir su fiesta… y a matar a su “esposo”.

No hubo aplausos.

No hubo elogios.

No hubo felicitaciones.

Solo destrucción.

La decoración que tanto le costó conseguir por su cuenta —porque Hiedra se negó a sentenciar a muerte a unas estúpidas flores—, los bouquets adornando los centros de mesa, los arcos de flores… su gran banquete, con un menú personalizado para cada invitado… la música, una mezcla de las quinientas canciones más románticas de la historia.

Sentía sus hombros temblar por el sollozo que amenazaba con escapar de su pecho.

¿Y su esposo qué demonios estaba haciendo para impedir que él sufriera?

Acababa de jurarle que nunca permitiría que la tristeza tocara su corazón.

Qué rápido se acaban las promesas…

En vez de estar con él, consolándolo, estrechándolo entre sus fuertes brazos cubiertos de Kevlar, diciéndole que todo iba a estar bien… lo estaba ignorando. Jugando con los imbéciles que arruinaban su día.

Por el rabillo del ojo vio cómo destruían su mesa de postres. La preciosa pirámide de chocolates y malvaviscos franceses cayó al suelo de forma dramática. Un pequeño y traicionero sollozo escapó de sus labios.

Le gustaba tanto esa mesa de postres…

Estuvo dispuesto a secuestrar al chef para tenerla. Bruce insistió en que no era necesario, que pagaría lo que fuera para hacer sus sueños realidad.

Pero todo el dinero del mundo no protegió sus sueños una vez que se materializaron.

Escuchó el crujido de la mesa al partirse en dos cuando Bane azotó a Batman contra ella… y juró que ese era el sonido de su propio corazón.

¿Por qué no podía tener lo que quería?

Era su boda. Solo quería que fuera perfecta.

Solo se había salvado el pastel.

Vio a su “esposo” volar por encima suyo cuando Waylon lo lanzó por los aires, usando al murciélago como proyectil para destruir el último arco de flores intacto.

Antes de que pudiera levantarse, Harvey y Oswald comenzaron a golpearlo en el suelo.

¿Qué hacía ahí perdiendo el tiempo?

Debía estar en el altar. Con él.

Él… su adorable novio.

En su precioso traje blanco. Brillando como nunca antes. Con sus rizos verdes adornados por una corona de diamantes digna de un príncipe, con un velo bañado en pequeñas perlas que caía con elegancia sobre sus hombros; todo hecho a mano para combinar con el precioso collar de perlas que alguna vez fuese de su difunta suegra y que ahora pertenecía a su delgado cuello.

Sintió la garganta cerrarse. El sudor frío recorrió su sien ardiente de frustración.

Cómo odiaba a Batman en ese momento.

Cómo odiaba a sus “amigos”.

CÓMO ODIABA A TODOS EN ESTE MUNDO.

 

 

THE GROOM

Batman logró ponerse de pie y sintió el dolor atravesar su cuerpo.

Dislocó la muñeca del Espantapájaros antes de que pudiera rociarlo con su gas del miedo, empujó al Pingüino fuera de la pista de baile elevada y contuvo a Dos Caras en un combate directo.

Debía ser rápido.

Harley se acercaba con su mazo.

Miró a su alrededor para asegurarse de que nadie lo atacaría por la espalda…

Pero entonces lo vio.

En el altar.

A su precioso novio.

El mundo pareció comprimirse en ese punto.

De rodillas llorando.

Las lágrimas recorrían su piel blanca, arrastrando el maquillaje en finas líneas oscuras… como si fueran lágrimas de tinta, como las imágenes de santos antiguos que sangran devoción desde los ojos. Había algo casi sagrado en ello. Algo intocable.

Algo que le pertenecía.

El temblor en sus labios… hinchados, marcados por la presión de sus propios dientes.

El pecho subiendo y bajando en espasmos.

Las manos tensas, crispadas contra la tela impecable de su traje blanco.

Hermoso.

Devastador.

Incorrecto.

Algo dentro de él se retorció.

Una furia profunda, casi primitiva.

Nadie… nadie más tenía derecho a verlo así.

Ese llanto… esa vulnerabilidad… ese quiebre.

Era suyo.

Solo suyo.

Esas lágrimas no eran para el mundo.

Eran para él.

Para cuando lo tuviera cerca, bajo su cuerpo… reducido a gemidos, a respiraciones cortadas, a súplicas desesperadas contra su oído.

Su mandíbula se tensó.

Verlo de rodillas siempre había sido un deleite.

Pero no así.

No por esto.

No por ellos.

Un alarido de furia escapó de su garganta.

La mandíbula de Dos Caras cedió bajo su puño.

Usó su batigarra en uno de los candelabros góticos Reina Ana —los favoritos de su payaso— para impulsarse, evadir a Bane y caer sobre su espalda, desconectando el Venom.

En descenso, lanzó un dardo tranquilizante a Killer Croc y por un instante, disfrutó el miedo en los ojos del Pingüino y el Acertijo.

Sabían que eran los siguientes.

 

 

A WEDDING GUEST

Harley se estaba divirtiendo muchísimo.

Cuando el señor J los invitó a este “gran golpe”, pensaron que era raro incluso para él… una invitación de boda.

Pero bueno.

Era el señor J.

Todo con Batman tenía un toque especial.

Incluso ayudó a muchos a escapar de Arkham.

Eso fue grandioso.

Todos se unieron al plan sin pensarlo.

Iba a unirse a la paliza colectiva contra Batman cuando vio el pastel.

Perfecto.

Ese sería el toque final.

Un solo movimiento de su mazo hizo volar el chocolate blanco por los aires.

Probó un poco de los restos adheridos a su propio mazo.

Sus ojos se abrieron.

Era una tarta Ópera… con una inusual y personalizada cubierta de chocolate blanco y jarabe de caramelo en lugar de café.

Oh…

El señor J definitivamente tenía que probar esto, era justo el pastel que siempre había descrito para su boda.

Claro que ella lo sabía.

Había estado con él por años ayudándolo a crear su gran sueño.

El banquete… los menús personalizados… las flores… tan similares a las que ahora destrozaba con las suelas de sus botas.

Las flores.

—Hortensias blancas para un amor sincero… orquídeas púrpuras para una larga vida juntos… violetas para la fidelidad… lirios morados para recordar lo magnífico de su amor…

Harley se quedó helada al escuchar la naturalmente sensual voz de su esposa.

—Aunque el mensaje sea hermoso, sentenciar a estas hermosas flores por un estúpido escenario es algo que no voy a perdonar.

 

Harley apenas si escuchó lo que salió de la boca de Ivy, ella conocía bien el significado de esas flores juntas.

Demasiado bien.

Miró a su alrededor.

La decoración.

El banquete.

El pastel.

Todo.

La comprensión la golpeó como un puñetazo.

No era un plan.

Era… una boda.

La boda del señor J y Batman.

Buscó desesperadamente al Joker, lo encontró de espaldas con los hombros temblando.

Por un segundo el alivio la golpeó al pensar que reía.

Hasta que lo escuchó.

Un llanto roto que le atravesó el corazón.

—No… no, no, no…

Corrió hacia él, esquivando por muy poco el pesado cuerpo de Killer Croc que casi le cae encima.

 

Al llegar se detuvo tras de él.

—¡Señor J! ¡Puddin! — lo tenía justo enfrente, pero no se atrevía a tocarlo.

—Mierda, J… dime que es un error, ¡dime que no nos equivocamos! —el grito de Eddie mientras Batman le rompía el brazo lo opacó todo por un momento y la hizo voltear la mirada.

 

—Yo... —

 

Como un latigazo, su cuello giró bruscamente hacia el pálido hombre que le daba la espalda. —¿Puddin? —

 

—Yo... —un sollozo lo detuvo. Cuando su voz regresó con un timbre salvaje y peligroso Harley volvió a sentir un terrible escalofrío, sus piernas se tensaron listas para correr y la agobió la sensación de adrenalina que solo puede tener una presa a punto de ser destrozada por una fiera. —¡YO LOS VOY A MATAR A TODOS!




                                                                Fin.



Notes:

Si te gusta lo que hago tal ves pueda hacer más.