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Göndul!!

Summary:

A Göndul le encanta vestir a Nikola Tesla, Beelzebub no sabe si lo odia o lo ama.

Notes:

Otra historia de Wattpad a Ao3 <3
Más que nada escenarios tontos donde Tesla se deja vestir por Göndul y excita un poco a Beel

Cada capítulo estará marcado por si hay contenido sexual más explicito
En el primer capítulo hay algo de lenguaje más vulgar pero todo implícito hehe

Chapter 1: O1

Chapter Text

Quizás, la buena suerte había decidido mirarlo a los ojos y burlarse de él mientras le servía en bandeja de plata un deleite visual digno de sus fantasías más íntimas.

Fantasías que si fuera por él jamás la compartiría con ninguna sola alma, lamentablemente, como suele ser de miserable su vida, ahora justo frente a ojos indeseados debe compartir la imagen más caliente que se le haya ocurrido a su cerebro pervertido.

Frente a él, Hades, Apolo y Loki estaban sus queridos Einherjars, los cuatro miraban fijamente a la curiosa apariencia de los humanos, como idiotas pegados al piso fantaseando por lo que esperaban conseguir a la noche de sus respectivos humanos. Un montón de pervertidos juntos.

Beelzebub estaba en un conflicto interno enorme, asumía que por la falta de acción del resto también era así. Hace poco les avisaron de un suceso extraño en la villa humana y de la repentina desaparición de los Einherjars, la mayoría de dioses involucrados se alteraron rápidamente, sin embargo la mayor de las Valkirias relajó sus preocupaciones en una sola reunión.

— Uno de los inventos del humano, Nikola Tesla, parece haber salido de control por culpa de algún desastre en su laboratorio — la mirada de la valkiria se dirigió rápidamente a Shiva y Anubis, ambos apartaron la mirada, no iban a aceptar nada de la culpa.

Hades suspiró pesadamente, sabía que algo tenían que ver ese par que no paraban de evitar las preguntas sobre los humanos.

— La buena noticia es que pude contactarme con una de mis hermanas, resulta que se encuentran en poblado alejado de la mano de dios — Brunhilde suspiró con pesar, desde que la paz entre humanos y dioses empezó ya puede estar más tranquila, tras el conflicto a gran escala que fue el Ragnarok sintió un gran peso desligándose de sus hombros, ahora podía gozar de vivir con sus hermanas, su novio, y lamentablemente de tener que soportar este tipo de estupideces.

Al parecer Nikola estaba probando su máquina de teletransportación para traer materiales para sus inventos desde el Helheim con más rapidez, varios de sus "hermanos" habían aparecido para hacerle compañía -Qin Shi Huang, Rasputin y Simo, que solían venir a diario para ver al inventor volverse loco con sus fórmulas, y a veces para asegurarse que comiera- y otros para ayudarle con la maquinaria pesada que requería la máquina -Raiden, Kintoki y Leonidas, quienes estaban bastantes felices de estar allí incluso si no entendían mucho de lo que despotricaba Nikola- cada uno había venido con sus valkirias, escondidas en pequeños detalles como ropa de los Einherjars en lugar de armas, ya era común que al salir los humanos no fueran a ningún lugar solos, además, la visita inesperada de los dioses Shiva y Anubis fueron bien recibidas por el inventor, siempre decía que la ciencia era mejor cuando se compartía.

Lamentablemente Leonidas no tenía la mejor relación con los dioses todavía, ignoró al dios egipcio por dos horas hasta que Raiden casi se vió obligado por Shiva para convencer de que Leonidas al menos mirara a Anubis, pues el egipcio se estaba volviendo insoportable. Nikola estaba con Kintoki, el rubio ayudando al más joven a acomodar unas piezas para poder soldarlo todo, mientras detrás de ellos Raiden y Leonidas empezaban una discusión.

Anubis siguió molestando a Shiva por la falta de atención, puesto que ni siquiera su humano y a la valkiria parecían importarle su terrible estado. Shiva, ya harto, agarró a Anubis por la nuca y lo lanzó lejos de si, ahí fue cuando la atención de Rasputin se puso en él, pero solamente para reírse de la escena.

Raiden le reclamó suavemente a Shiva no ser tan brusco en el laboratorio de Nikola, iban a seguir la pequeña disputa cuando varias cosas pasaron a la vez.

Qin y Simo se alejaron de la mesa donde estaban cuando Anubis se lanzó sobre Rasputín para reclamarle cuan cruel era, se acercaron para quedarse detrás de Kintoki el cual solo miraba de brazos cruzados como las cosas volaban por el laboratorio de Nikola golpeando al dios Hindú, empujando al Rikishi y finalmente tirando al Espartano hacia adelante, las cosas que sostenían golpearon la máquina mientras Nikola intentaba configurar algunas cosas, unos empujones y maldiciones por aquí y allá, gritos de dolor o rabia se apagaron por la luz resplandeciente de la máquina que empezaba a funcionar.

— Caracoles… — Nikola tragó saliva, al ser el más cercano a la máquina estaba bastante seguro de que le reventaría la cara.

— ¡Nikola! — Qin Shi Huang se lanzó a envolver al inventor, Kintoki trató a su vez de agarrar a ambos para alejarlos como pudiese mientras a la vez trataba de cubrir a Simo con su cuerpo, Leonidas se levantó lo suficientemente rápido para alcanzar a Nikola y Qin Shi Huang e intentar imitar a Kintoki al cubrirlos.

La luz segadora llenó el laboratorio entero, sin embargo no resultó en una explosión como esperaban, pequeñas partículas quedaron flotando en la habitación pero solo quedaban cuatro de todos los que estaban antes en el laboratorio. Raiden y Rasputin se desesperaron rápidamente, mirando por todo el lugar por sus hermanos.

La locura y la desesperación los llevo a la valkiria mayor, quien escuchaba más que nada la preocupación de sus hermanas que de los humanos. Y ahora estaban en esta tonta reunión porque un par de dioses y humanos no saben cómo comportarse.

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— ¿Y qué se supone que hagamos? ¿Esperar a que nos encuentren? — Leonidas se quejó sentándose en medio de la cueva con rabia. Kintoki a su lado solo suspiro con cierto alivio de sentirse y verse en una sola pieza.

— Según Göndul, les tomara unos días llegar a nosotros — avisó Simo con semblante tranquilo, tanto él como Nikola habían regresado de una pequeña patrulla que decidieron tomar para asegurarse de que estarían a salvo en esa pequeña cueva, al menos por ahora. Nikola se veía más cansado que el finlandes haciendo reír un poco a Qin.

— ¿Y qué más? ¿Nos quedamos en la cueva por días? — Leonidas refunfuñaba con profunda molestia, si esto le enseñó algo es que los dioses son todos unos imbéciles.

— Dudo mucho que a las señoritas les agrade la idea de estar unidas a nosotros así por días — Kintoki suspiró con algo de resignación, puede sentir que Skeggjöld se revuelve un poco nerviosa pero él trata de mantenerse tranquilo para ella.

— Podemos pasar desapercibidos en la ciudad, solo no deben enterarse de que son humanos — La voz de Geirolul resonó por la cueva, la imagen de la Valkiria flotando en el hombro del Espartano los recibió algo sorprendidos.

— No soy la mejor persona para pasar desapercibida… — expresó con cierta gracia el emperador, apuntando a la joven valkiria — …pero puedo sentir que tienes un plan, jovencita.

Geirolul sonrió de esa manera confiada y malvada que solo ella sabía hacer mientras les explicaba el plan. Sus hermanas pronto se sumaron al plan y los humanos se vieron arrastrados a esto quisieran o no.

Leonidas quería matar a su propia valkiria ante la idea.

Kintoki no sabía si sentirse avergonzado o aliviado.

Simo solo se resigno, confiaba en su propia valkiria.

Qin Shi Huang fue el más contento de todos con la idea.

Y Nikola quería morirse de vergüenza…

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Los dioses no tardaron en partir para buscarlos en aquel terreno alejado, donde poco se sabia de los dioses principales y poco querían a los humanos.

Se dieron con la sorpresa de que lo que sea que había traído a los humanos allí había afectado directamente la unión entre Valkirias y Einherjars, y viendo la ciudad donde habían ido a parar decidieron pasar desapercibidos como mejor pudieron.

Resulta que la mejor idea que se les ocurrió a las valkirias, las cuales no podían separarse de sus humanos por más que trataran, era convertirse en disfraces para estos, y así es como están ahora, en las zonas lejanas de la ciudad y frente a un grupo de humanos curiosamente vestidos.

Si conocías bien la apariencia de las semi diosas podrías notar la influencia de cada una en el "disfraz" improvisado de su Einherjar, las valkirias ahora transformadas y combinadas en ropa y accesorios para sus queridos humanos los hacían parecer muy diferentes a lo habitual, muy diferente en realidad.

Beelzebub se quedó frío mirando a Nikola por un buen rato, el inventor se le había tirado de cara a abrazarlo apenas lo vió, y el dios no podía respirar. La ventana que le marcaba un lindo escote en sus pechos le regresaba la mirada cada vez que ponía sus ojos en la abertura, la ropa pegada a las curvas de su humano pero apenas cubriéndolo probablemente serían su muerte, las marcas y joyería alrededor de su abdomen descubierto parecían decorarlo como un hermoso regalo solo para él. El estilo de Göndul gritaba por toda la ropa, los patrones en la ropa clara, los pequeños detalles en su cabello, las marcas de diamantes y las plumas esparcidas en ropa ajustada y pulcra le estaban derritiendo el cerebro.

Sujetó la cintura de Nikola para analizarlo mejor, como desearía que no tuvieran otros idiotas cerca, no estaba muy contento con la idea de que ninguno de esos imbéciles le pusiera los ojos encima al cuerpo de Nikola. Pasó las manos por detrás de su espalda y casi se siente explotando dentro de sus pantalones, la espalda de Nikola estaba completamente descubierta mientras que al pasar sus dedos podía notar pequeños relieves de alguna que otra marca más, si tan solo estuvieran solos…

— ¡Que lindos se ven! — el gritó irritante de Apolo lo sacó de su mundo, con un gruñido apartó la cabeza del pecho de Nikola solo para ver cómo el dios del sol agarraba a Leonidas en un fuerte abrazo, era obvio que Apolo estaba prendido como vela y nadie iba a poder separarlo de su Espartano.

— ¡Suéltame jodido pervertido! — Leonidas estaba rojo como tomate, el dios del sol pasaba sus manos de arriba a abajo por todo el cuerpo, explorando su nueva imagen como un descarado, sin siquiera reaccionar a los golpes o gritos del Espartano, mucho menos al resto. Qin se reía en burla mientras Kintoki parecía querer arrancarse los ojos.

— ¡Quítame las manos de encima! — la enojada voz de Geirolul se hizo presente, de las mangas holgadas de Leonidas surgió una copia mas pequeña de su arma divina, dándole un golpe lo suficientemente fuerte al dios para que sus manos intentarán apaciguar el dolor en su cabeza en lugar de agarrarle el pecho al Espartano.

Estaba bastante seguro de que si Loki no estuviera mirando fijamente a Simo como lo hace estaría riéndose de Apolo con más ganas. Hades soltó un suspiro a su lado, su chaqueta había pasado a los hombros del emperador, quien se veía bastante satisfecho con ello.

No es que Qin Shi Huang se estuviera envolviendo en el abrigo largo de Hades por pena a la ropa que su valkiria le pudo dar, al contrario, estaba bastante seguro de que si fuera por el emperador andaría por la vida cubriéndose solo lo que necesitaba para no considerarse un degenerado sin ninguna pena, la única razón por la que se envolvía con tanta felicidad era que disfrutaba de la ligera muestra de posesividad de Hades, le gustaba tenerlo comiendo de la palma de su mano.

Kintoki solo estaba ahí, igualmente avergonzado pero muy agradecido de no tener a un dios pervertido siguiéndolo para poder "levantarle la falda" frente a medio mundo -o al menos eso esperaba, no estaba muy emocionado ante la idea de Odin mirándolo como el resto de dioses miraban a sus compañeros- suspiró más relajados, esperaba que Odin ni siquiera tuviera la oportunidad de verlo vestido así, aún si Skeggjöld realmente se esforzó en cada atuendo en los últimos días.

Y Beelzebub estaba en medio de todo eso, sujetando a Nikola como si se le fuera a volver a escapar, no tenía que darle al humano para poder cubrirlo más, su sotana le quedaría corta -una vez lo probaron cuando después de separarse del Volunder Nikola apareció frente a él sin ropa, era cómico ver qué le quedaba ancho por la diferencia en musculatura pero pequeño por sus alturas- todo lo que el demonio quería hacer ahora mismo era tomar a Nikola, llevarlo lejos de ojos ajenos y hacerlo gemir por horas en ese bonito conjunto de ropa provocativa.

Por unos segundos no pasó mucho más que hablar, poniéndose al día los unos con los otros hasta que decidieron refugiarse por la noche y partir a casa apenas pudieran. Tenían suerte de que Loki decidió acompañarlos pues hacerse disfraces era tan fácil como cualquier ilusión suya. Pasaron desapercibidos hasta que cada uno se encontraba en una habitación de un hotel relativamente decente.

Fue ahí, con ambos sentados en la cama contándose pequeñas cosas que Beelzebub y Satanás habían llegado a un pensamiento que les irritó de sobre manera.

Esa valkiria mañosa lo había hecho de nuevo.

— ¿Puedes parar? — susurró con cierta irritación mirando más allá de los ojos del inventor, la expresión de Nikola pasó por varios lugares antes de que la confusión se instalara.

La pequeña risita de Göndul resonó en la habitación y todo hizo sentido para Nikola.

— No puedo resistirme, el cuerpo del señor Tesla es maravilloso después de todo — la repuesta de la rubia siempre lo ponía a él y a su otra personalidad con los nervios a mil, no podía matarla, no podía alejarla y tampoco podía reclamarle más de lo que ya hacía, su querido humano, un ser puro y de luz, siempre aceptaría sin dudar cualquier cosa que le diera Göndul, entre esas cosas; varias prendas de ropa demasiado ajustadas o reveladoras.

Y cada vez que hacían Volunder, encontraba la manera de hacer algunos de sus caprichos con Nikola. Göndul no parecía realmente interesada en hacer nada más que observar, pues si bien al inicio pudiera parecer que su interés en el humano iría por algo más allá, la verdad es que Göndul no estaba interesada en el noviazgo, no le importaban las cosas muy románticas, no quería nada de eso con Nikola, ella simplemente buscaba observar.

Pasó un tiempo en el que el demonio realmente quería a esa valkiria fuera de su vida, pero ahora solo era un poco irritante, significaba que debía compartir la belleza de su humano con alguien más, aunque fuera poco de tiempo en comparación, aún así le molestaban un poco -bastante, en realidad- las travesuras de la mujer, Göndul solo aprovechaba cada instante que podía para ver el cuerpo del inventor y no hacía nada más que eso.

Si algo debía agradecerle a Göndul es que le daba vistas realmente hermosas y algo calientes de su humano. Amaba verlo con la ropa ajustada y reveladora que le daba la mujer, aunque tuviera sus molestias no se quejaba para nada de las veces en que al deshacer Volunder Nikola aparecía sin nada de su ropa, al contrario, amaba ver las curvas y los músculos definidos de su humano por al menos unos segundos antes de taparse con vergüenza.

Y ahora estaba más que agradecido nuevamente, el humano había decidido quitarse un poco de la ropa, lo más destacable siendo la perdida de las mangas del conjunto, dejando a la vista los hombros y parte de la clavícula del hombre, finalmente toda esa vista estaba para él, cada pequeña parte de todo ese conjunto lo volvía loco.

— Tienes razón… — murmuró bajando la mirada, podía ver los pequeños temblores en el cuerpo de Nikola, el hombre seguía siendo tímido ante la mirada sofocante y penetrante del dios.

— Te aconsejo dejar de escuchar o ver, aunque conociéndote, probablemente te gustará — terminó por hablar antes de tirarse encima del humano a morder y tocar dónde hubiera espacio para sus manos y colmillos.

Nikola chilló con vergüenza mientras Göndul se reía ligeramente, no iba a interrumpir en la sesión de amor pasional de Beelzebub y Nikola, probablemente Satán salga a pasarlo bien, estaba bastante segura de que hizo un excelente trabajo al vestir a su Einherjar en su estilo, así qué con orgullo se retiró a la zona más calmada de la mente del humano para darles privacidad.