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Summary:

Todo el tiempo la misma pregunta aparecía: ¿Cómo es posible que nunca podré darle un hijo que tenga sus ojos y nuestros lunares combinados?

Notes:

Pequeña advertencia sobre mención del duelo genético, esto es solo una simple mención desde mis propios sentimientos, nada muy desarrollado o profundo porque así lo decidí en esta oportunidad. Debo decir también que todos los sentimientos respecto al tema son igual de válidos y que todos atravesamos nuestras emociones de formas diversas. Gracias!

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Cartas que no debían enviarse: parte mil

Chapter Text

 

Para:

De:

 

No sé cómo empezar esto...

 

¿Hola? ¿Cómo has estado? ¿Algo como eso tal vez? ¿Cómo te ha tratado la vida?

 

Leyéndolo y pensándolo una y otra vez, suena torpe y estúpido, y lo siento, otra vez deberás recibir una carta con letra temblorosa.

 

Ha pasado un tiempo, ¿verdad? Desde la última vez que cruzamos miradas, han pasado dos años, desde la última vez que nos tocamos, bueno, ya ni puedo recordarlo.

 

Quería que fuera algo corto y sencillo, directo al punto, pero siempre he sido una especie de perdedor respecto al amor, lo sabes ¿no?

 

¿Por qué te escribo? No lo sé con exactitud, podría decirse que, tal vez, una especulación demasiado aterradora y de la cual temí todos los años desde que te dejé, ha llegado a mi melancólica vida.

 

¿Será cierto? ¿Es algún típico error de voces como los anteriores? No lo parece, no lo creo.

 

Dirás: "Cobarde, ¿por qué no me llamas? ¿Por qué te refugias tras un insípido papel?" Bueno, mi preciado amor, no te equivocas. Tal como nunca lo has hecho.

 

No escribo esto para detenerte, ni para terminar nada de lo que hayas empezado, ni siquiera para intentar mover tu corazón nuevamente (sé que sería imposible, no te preocupes). Escribo porque fuimos importantes en la vida del otro durante años, nos conocimos tan jóvenes e inesperadamente nos enamoramos, y sé que es tarde, pero mereces la explicación de la que te privé durante años.

 

Pasó tanto desde que decidimos separar nuestras carreras, nuestro trabajo. Lo sé, pero tal vez es la lluvia que me acompaña o el viento que no deja de molestar mi ventana la razón por la que estoy aquí, con una fea pluma y manos sudorosas.

 

¿Estoy haciéndolo muy extenso? Lo siento, pero hay tanto por decir. Mi culpa, lo sé.

 

Espera, ¿aún te acuerdas de mí?

 

En el momento en que tomé valor, esa pequeña idea me abandonó. Ahora tal vez solo estoy haciendo el ridículo escribiéndole a alguien que no me recuerda del todo.

 

Diez años, Phuwin, han pasado diez malditos años.

 

Creo que voy vomitar, lo lamento, no deberías estar recibiendo esto.

 

Los tiempos han cambiado, el mundo ha progresado y las libertades siguen a las personas. Eso me ha puesto feliz los últimos años, presencié casamientos de amores que antes lo creían imposible, al igual que la idea de formar una familia. ¿Sabes a lo que me refiero?

 

Sí, me pone feliz escuchar esas noticias de mis amigos o de conocidos.

 

¿Recuerdas a Joong y Dunk? Seguro que sí, has mantenido más contacto con ellos que conmigo. Bueno, ¡se casaron! ¿No es fantástico? No han hecho nada grande, por eso no recibiste una invitación, no te preocupes, ellos te recuerdan con mucho cariño.

 

Los últimos tres años he ido a muchas bodas, he conocido familias recién formadas e incluso he ido como ayudante en muchas mudanzas. Fue emocionante, siempre estoy feliz de ver a mis seres queridos cumpliendo metas.

 

Aunque, debo admitir, que inevitablemente tú llegas a mi mente.

 

El punto de quiebre diría que fue el cumpleaños de la hija de Tamy y su esposa.

 

No fue el primer cumpleaños, claro que no, pero, no lo sé, ¿será la edad? No pude evitarlo, tomé demasiado y los recuerdos llegaron como un tsunami.

 

Por eso escribo.

 

Fui un idiota y lo siento tanto que no es suficiente la palabra misma, no existe frase alguna que refleje el inmenso dolor y arrepentimiento que siento.

 

Nos arrebaté la felicidad, phu y me quiero arrancar el corazón cada vez que recuerdo que nunca podré arreglarlo, lamentablemente aún no podemos volver el tiempo atrás.

 

Espero que las lágrimas no arruinen el papel.

 

Voy a esas casas, me siento junto a las brisas familiares, recorro lentamente la playa y no puedo evitar recordarte. Te veo, a ti y tu preciosa sonrisa, tus encantadores ojos y a veces siento tu calidez rodeándome.

 

Eso no es nada malo, recordarte es siempre un instante pleno de felicidad, con pequeñas chispas y suspiros perdidos.

 

Lo peor viene después, sí, porque comienzo a vernos a nosotros. En realidad, me corrijo, veo lo que pudimos ser.

 

Tal vez ahora quieras dejar de leer y tirar esta carta a la basura, es un aviso del corazón.

 

Nos veo en la casa de la que hablamos en una noche fría de Chiang Mai, con un gran patio para que Hana y Parker pudieran divertirse, con dos pisos porque necesitábamos varias habitaciones con funciones específicas para cada una, solo porque nos resultaba divertido. Nos veo a nosotros y nuestras tranquilas tardes de escrituras, melodías de instrumentos y reconfortantes infusiones inusuales. Nos veo en noches de lluvias y películas viejas, con palomitas caóticas y cercanía reparadora.

 

Lo siento mucho por esto, pero, sí, nos veo a nosotros y una familia.

 

Un poco borrosa y confusa, pero ahora la puedo ver, Phuwin, especialmente en la oscuridad de mi departamento los domingos junto al viejo tocadiscos, cuando el atardecer encandila los ojos.

 

Sé que quieres golpearme, lo sé, te prometo que, si nos vemos de nuevo, si tengo la dicha de adorarte una vez más, te dejaré hacerlo, como tú prefieras.

 

Nos veo con un pequeño bebé al que decidimos brindarle un hogar y asegurarnos de darle todo el amor de nuestros corazones, uno o tal vez dos, o incluso tres. Pequeñas personitas creciendo rodeados del amor que otros no pudieron darles. Te veo jugando con ellos en nuestro living, divirtiéndote al ayudarles con tareas complejas de matemáticas, enojándote porque no quieren irse a dormir temprano, enseñándoles su segundo idioma; te veo sosteniéndolos y abrazándolos como el buen padre que siempre pudiste ser.

 

Y también me veo a mí, enseñándoles a tocar el bajo, practicando juegos de baile, me veo aprendiendo recetas de desayunos para sorprenderlos...

 

Sí, definitivamente nos veo. A mí, a tu lado, amándonos y aprendiendo a ser una familia.

 

¿Has leído eso? Me disculpo de nuevo, sé que son palabras que pensabas que nunca iba a decir.

 

Te hice tanto daño por ello y nunca me alcanzaría la vida para redimirme y que tal vez consideres perdonarme. Es injusto y lo entiendo.

 

¿Por qué ahora acepto ese futuro que te negué cuando intentábamos tener una relación? Bueno, he madurado y ya no soy el joven de 23 años temeroso y afligido porque no iba a poder darte esa familia que tanto deseabas. Definitivamente ya no soy aquel joven de 23 años después de escucharte en aquella entrevista.

 

Aquí empieza mi verdad, espero entiendas por qué llegó tan tarde.

 

 

Por favor, solo léela hasta donde lo sientas correcto, puedes en cualquier momento quemarla.

 

 

Ese día, donde todo miedo se profundizó, mencionaste orgulloso tus logros y tus planes a futuro. Hablaste de lo agradecido que estabas de crecer en una familia como la tuya, quienes te habían inundado de amor y te habían permitido conocer el mundo. Recuerdo como tu sonrisa resplandecía al contar todo.

 

Luego llegó la gran pregunta, sencilla, inocente, pero afilada. No podías pensar en muchas cosas que desearas en ese momento, porque la realidad es que la vida tiene siempre cosas inesperadas para nosotros, pero había algo, un deseo dulce y tierno que anhelabas desde pequeño.

 

Algo sencillo y cálido, ciertamente reflexivo para un joven.

 

Lo dijiste, lo escuche fuerte y claro, tú querías formar una familia.

 

Una familia a la que pudieras darle todo tu amor, enseñarles morales y cuidar como un tesoro. Tal como tus padres hicieron contigo. Querías entregarle el amor que alguna vez recibiste a tus propios hijos.

 

Hermoso, reconozco que eso movió inesperadamente mi corazón, acelerando mi pulso.

 

Sin embargo, ese deseo tuyo, a un chico inseguro y pensativo, que ya te veía como alguien inalcanzable y perfecto, le significó un derrumbe en su pequeño mundo. Sentí el temblor en mi vida.

 

Siempre habíamos dicho cómo sentimos cierta conexión desde la primera vez que cruzamos miradas en el pequeño estudio. Solo teníamos 19 y 17, pero de alguna extraña y preciosa forma lo supimos.

 

Son cosas que pasan una vez en un millón, tuvimos suerte, pero nuestra historia no.

 

¿Cómo decirlo? Eran otros tiempos, aún vivíamos rodeados de comentarios hirientes de personas adultas y expectativas normativas. Era imposible que la idea no me asustara.

 

¿Querías una familia? Bueno, desde ese entonces, nunca pude permitirme amarte libremente.

 

En ese tiempo, entendía que yo, un hombre, no podía dártela ciertamente, no había forma y era algo con lo que simplemente podíamos soñar.

 

Me aseguré de protegerte, sabía que era tarde, que nuestros sentimientos habían empezado y detenerlos era como intentar tapar el sol con un dedo. Y cuando finalmente todo se nos iba de las manos, cuando el amor era tan inmenso que ya no sabíamos cómo controlarlo, tuve que dar un paso al costado.

 

Porque, sí, habían pasado años desde esa entrevista, tres años para ser exactos, pero el recuerdo, el eco, tu voz soñadora y tus preciosos ojos brillantes, todo me dejaba helado. Era incapaz de moverme y reaccionar lógicamente.

 

Te amé tanto Phuwin, demasiado que no tienes una idea, eso lo sé. ¿Fui egoísta? Lo lamento, solo quería que fueras feliz. Te lo dije el último día que te vi. Quería que encontraras a una bella mujer, la indicada para ti, alguien con la pudieras sonreír todos los días y con quien finalmente podrías formar tu preciosa familia.

 

Ese día fue el peor, lo recuerdo vívidamente, te lastimé y te dije tantas cosas hirientes de las cuales me arrepentí en el segundo en que salieron de mi boca. No podía soportarlo, la idea de un nosotros era asfixiante.

 

Ahora entiendo que la realidad era otra. Había algo más azul y crudo. Odiaba, me lastimaba profundamente el hecho de que yo no podía darte una familia que fuera tuya y mía. ¿Entiendes lo que quiero decir? Era tan desgarradora esa realidad en ese tiempo, que no podía respirar tranquilo.

 

Pensaba: Lo amo, tanto que duele, pero ¿realmente no puedo darle un hijo que sea nuestro? Es un hecho difícil y doloroso, me atormentaba en cada oportunidad existente.

 

Incluso ahora, después de tantos años, aún me duele plasmar aquellos sentimientos que no me permitían mirarte a los ojos y tomarte de la mano.

 

¿Cómo podía vivir sabiendo que no podía darte algo de forma que sea exclusivamente nuestra?

 

Mi mente en ese tiempo era como un tornado, los pensamientos no eran claros y solo podía sentir presión en el pecho.

 

Todo el tiempo la misma pregunta aparecía: ¿Cómo es posible que nunca podré darle un hijo que tenga sus ojos y nuestros lunares combinados?

 

Tenía envidia también, algo sano, pero envidia al fin. Veía a las parejas aceptadas socialmente y observaba como para la mayoría era tan sencillo tener hijos que estén genéticamente relacionados con ambos padres.

 

Phu, eso me molestaba todos los días, no me dejaba dormir y por un momento creí que me volvería loco o que quizá necesitaba ayuda porque estaba siendo exagerado, no lo entendía.

 

Mis ojos dolían y estaban muy hinchados, no podía usar los anteojos porque se ensuciaban rápidamente, mi voz se había vuelto más rasposa y mi cuerpo cada vez estaba más débil, ya ni siquiera podía caminar apropiadamente por la pesadez de mis pasos.

 

Te amaba tanto que me destrozaba el alma no poder darte lo que deseabas.

 

Estaba siendo cerrado y pesimista, ahora lo sé, pero en ese tiempo quería que fuera exclusivamente nuestro, quería lo imposible y me frustraba

 

 

Eso fue, finalmente pude decírtelo. Aunque no con tus ojos sobre los míos como me hubiera gustado, pero esa fue mi verdad, mi dolor y agradezco poder compartirlo finalmente.

 

Solo quería que supieras lo mucho que me lastimaba el hecho de no poder ver nunca una combinación física de nosotros, dos personas que se amaban.

 

Eso ha quedado atrás hace un tiempo, fue una etapa compleja y atravesar el dolor en plena soledad no fue sencillo, pero ¡hey! ya no hay nada de que preocuparse, lo digo enserio. Me sentí más liviano desde que la terapia empezó en ese entonces.

 

Ahora sé que no hay nada más especial que amar y criar una familia junto a la persona que más amas. Ese pensamiento me acompañara siempre.

 

Entendí que lo importante era el entorno que nosotros como padres le proporcionamos a nuestros hijos, es así en realidad como se generan los lazos más fuertes, con el deseo firme de anhelar ser padres y tener finalmente un hogar, un lugar cálido al que regresar.

 

Nuevamente me disculpo por este dolor innecesario.

 

Solo quería decirte que he cumplido años, he conocido ámbitos nuevos, adultos que me han ayudado en aquel momento donde sentía que podría hundirme en mi miseria.

 

Espero te alegre saber que, de alguna forma, he sanado algo que durante mucho tiempo no quise reconocer.

 

Tal vez fue por la forma en la que crecí viendo el mundo y me moldeé, siempre he sobre pensado todo y cerrarme al mundo era mi especialidad. Sentía mucho y no sabía manejarlo, era torpe e inestable.

 

Ahora, a veces, el recuerdo de que te enamoraste de mí solo me entristece, porque merecías enamorarte una vez y para siempre, y que esa persona solo llenara de alegría tus años y toda tu vida.

 

¿Creías que era el indicado para tu corazón? Deseaba que sí, pero la realidad fue otra.

 

Sí, escuché por ahí que conociste a alguien hace un tiempo. No sé quién y no quiero saber, es un chisme de fiesta de viejos compañeros.

 

La idea siempre estuvo conmigo, sin dejarme dormir tranquilo. Sin embargo, escucharlo tan claro era traer ese hecho a la realidad y eso era completamente diferente.

 

Si nunca vas a leer esto, ¿puedo decirte mi amor para terminar esta desordenada carta?

 

Espero que, de alguna forma, me digas que sí. Nunca dejarás de ser mi amor, Phuwin. Es imposible. Nunca había creído eso de que puedes llegar a enamorarte solo una vez por el resto de tu vida, alguien una vez me lo mencionó mientras ensayábamos. Pensé que era solo un mito, un chiste para asustar, bueno, no hay nada gracioso en ello.

 

Debo confesar, mi amor, que eres el único en mi sensible y pobre corazón.

 

Es difícil decir cómo aún puedo recordarte, ha pasado tiempo, pero estás ahí, dando vueltas en mi cabeza.

 

¿Por qué nunca te escribí o llamé? Tenía miedo de ver si me habías eliminado de tu vida, si habías cambiado el número o bloqueado incluso, así que solo decidí archivar y alejar. Hice muchas cosas con nuestro pasado, pero nunca lo borré, no podía.

 

Mi amor, ¿puedes decirme por qué lo hice? ¿Por qué actué de esa manera? Tal vez podrías saberlo, siempre me has conocido mejor que yo, y no había nada más tierno y encantador que eso.

 

Debo concluir esta carta, debo alejarme nuevamente. Espero esto alivié un poco algo de la pesadez de aquel tiempo, espero que esto ya no te moleste nunca más, espero, con toda mi alma, que seas aún más feliz de ahora en adelante.

 

Antes de cerrar, debo admitir algo, mentí en una parte de esta carta... Yo sí te vi hace un tiempo no muy lejano, estabas junto a una adorable niña eligiendo cariñosamente un sabor de helado. En realidad, por eso escribo, porque descubrí que aún vives en Tailandia, no sé dónde, le pedí a esa persona que no me lo dijera por mi propio bien (y el de tu familia, por supuesto).

 

No importa quién me lo comentó, pero no es tan difícil adivinarlo, solo sé que debo verme terrible para que él tenga tanta piedad de siquiera decírmelo.

 

Jaja ¿enserio luzco tan mal? Él dijo que sigo igual de atractivo e imponente, tal como recuerda en nuestros tiempos de actores. Bueno, yo creo que fue demasiado amable (lo cual es raro viniendo de él) y realmente espero que no me hayas visto.

 

Ya termino esto, lo siento, terminar la carta es como soltarte de nuevo, eso es duro.

 

Si escribo todo lo que sentí y todavía siento tal vez esto se extienda unas miles de palabras más, debo dejarlo ir. Pero una cosa es certera, nada ha cambiado, Phuwin.

 

Me sorprendió un poco a mí incluso, sé que te amo con la misma intensidad de aquel entonces, pero sentir a mi corazón funcionando alocadamente otra vez fue sorprendente.

 

¿Cuánto hay que amar a una persona para que los sentimientos no se vayan incluso después de diez años?

 

Ciertamente debe ser un amor uno en un millón.

 

Espero que la carta llegue a tus delicadas manos, y si no, bueno, lo intenté y no me arrepiento esta vez.

 

Por favor, que esto no te haga odiarme aún más, no podría soportarlo.

 

¿Este es el adiós definitivo? ¿Estoy yo mismo dándole un cierre? Me gustaría decirte que sí, pero sé que solo me estaría engañando.

 

Bueno, es lo que la vida es.

 

Phuwin, espero que tengas una vida plena, con alegría y seguridad, con tanto amor que desborde, es lo que mereces.

Phuwin, ojalá las cosas hubieran sido diferentes en nuestras vidas.

Phuwin, tal vez ya no nos veamos nunca más, come bien, por favor.

Phuwin, ahora solo estoy escribiendo todo lo que está en mi cabeza porque no puedo dejarte ir.

 

 

Debo parar, lo sé.

 

 

Phuwin, mi amor.

 

 

 

De quien más te ama.

Tuyo por siempre, Naravit L.

 

 

 

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Notes:

Esto ha sido una forma de expresar sentimientos y reflexionar en el transcurso. Es una historia que ha dado vueltas y finalmente conoce la luz del día. La historia puede o no terminar aquí. Nuevamente, gracias!