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Cadenas de azúcar

Summary:

Shoko adoraba a su novia y si, debía admitir que tal vez no le demostraba sus sentimientos pero tenía tiempo suficiente como para demostrarlo...

O eso pensó...

Hasta que su novia volvio despues de su desaparición y dejo de mirarla para solo mirar a una sombra de su pasado, una sombra que ella esperaría toda su vida.

Work Text:

Suguru amaba a Shoko, esa era una realidad.

 


Ellas habían comenzado a salir cuando entraron a la misma escuela a la edad de 15 años, Shoko no pudo evitar notar que Suguru era una belleza, pero pensé que tal vez Suguru era una cara bonita pero con un cerebro diminuto.

Oh pero cuando la vio hacer deportes, sobresaltar en cada una de las materias que existían... Shoko se convenció de que Suguru era la mujer perfecta, ¡incluso su cuerpo era maravilloso!, estaba segura que podía ser una modelo si se lo proponía, el único defecto que tenía es que era un beta, algo que sinceramente a Shoko le importaba una mierda, que se jodan los géneros secundarios.

Así que fue una sorpresa cuando Suguru le declaró sus sentimientos a Shoko, simplemente no se lo esperaba.

Ni siquiera tenía buena condición física, sus ojos eran un marrón aburrido, un cabello café avellana aburrido, era una fumadora en exceso, bajo sus ojos tenía unas ojeras tan oscuras como un mapache e incluso era una amargada, era la alfa más aburrida que podía existir, incluso una beta era más interesante que ella.

 


No resaltaba en nada, tal vez podía resaltar en un tipo concurso de quien puede acabarse una cajetilla completa de cigarros en menos de veinticuatro horas.

 


Ganadora... ¡Ieri Shoko!

 


Pero sorprendentemente Suguru la amaba y bueno, quien en su sano juicio rechazaría a una mujer tan sexi como Suguru.

 


y Oh... Shoko no podía evitar amar a Suguru, cuando los hermosos ojos morados de Suguru la miraban con sinceridad y amor, solo amandola a ella, cuando la atrapaba en esos besos tan dulces que le hacía querer dejar su adicción para no sentir otro sabor además de los dulces labios de su novia, le encantaba pasar su mano por el corto pero suave cabello de Suguru, a ella le encantaba su flequillo característico y sus lindos aretes.

Amaba a Suguru pero era una idiota.

Fue una completa idiota cuando prestaba más atención a sus amigas que a Suguru y es que... Tenía miedo, no sabía cómo comunicar sus sentimientos a Suguru, era tan difícil, así que su única demostración de cariño eran esos besos desesperados, sus dedos bajando por la suave entrepierna de Suguru.

Fue una idiota gigante cuando esa noche cuando ella y Suguru pelearon prefirió quedarse con sus amigas que a acompañar a Suguru a su casa .

Después de todo Suguru no vivía muy lejos, unas cuantas cuadras y ya, no le pasaría nada .

 

 

 

...

 


"Suguru no puedo creer que estés haciendo una escena solo porque estoy con mis amigas" la voz de Shoko se escuchaba fuertemente gracias al silencio de la noche.

 


Aun así Suguru solo se quedó parada ahí, a pesar de que sus manos dolieran por la presión de sus puños casi lista para proporcionarle un puñetazo a su novia, sin embargo no lo hizo, siguió allí mirando a una mujer frente a ella, sus delgadas cejas fruncidas con impotencia y sus labios temblorosos como si estuvieran luchando para poder abrirse y reclamarle a la mujer frente a ella que lo que era importante en ese momento era su relación que claramente Shoko no parecía querer mantener.

 


"No me mires así" Shoko bajo la mirada rascando su mejilla con molestia "Me estoy esforzando pero no pareces entenderlo, no soy como tu Suguru"

 


"no te pedí que fueras como yo, solo te pido que me ames y me respetes, me estás humillando frente a Mei Mei y Utahime..." y por primera vez en su relación pudo ver a Suguru llorar, los sollozos saliendo de sus labios "¿Crees que no lo note? Shoko ¿Me ves como una idiota?" Shoko juraba que nunca había visto una mujer llorando de una forma tan bonita como lo hacía su novia pero no quitaba que estaba fastidiada con la mujer. 

 


"¿De que ahora? Siempre te quejas de todo, nose... ¡nose que hacer!"

 


"Utahime... La forma en las que ustedes dos se ven... ¡La miras como si la amaras más que yo!" grito Suguru, las lágrimas parecían no detenerse, de alguna manera comenzaba a molestar a Shoko "¡Es porque ella es una omega y yo un beta! ¡¿No es así?!"

 


"Estas siendo de verdad una molestia, Uta no es tan molesta" murmuró pero aún así no evitó que la mujer más alta la escuchara, quien ni siquiera le gritó, la golpeo o algo.

 


Ella solo se quedó parada mirándola, sus cejas yendo de arriba hacia abajo, prueba de que intentaba procesar lo que su novia le había dicho, esta vez sus manos se aferraban a los bordes de su vestido negro arrugándolo por la fuerza, sin embargo no estalló , solo dejo caer la cabeza, como si se hubiera dado cuenta que estaba peleando con algo imposible de luchar.

 


"Me voy Shoko, no creo poder seguir más con esto" Hablo Suguru, con la voz quebrada y sus ojos temblorosos, pero aún así parada como si estuviera esperando que Shoko la detuviera "Me iré caminando, no necesito que me acompañes"

 


"Bien, has lo que quieras" Ni una despedida, ni un beso, solo entró apresuradamente a la casa, dejando a la mujer de cabello negro afuera de la casa, triste y temblorosa.

 


y allí estuvo detenido lo que parecieron horas, esperando a Shoko saliera y la consolara, sin embargo no hubo rastro de arrepentimiento que hiciera que Shoko volviera, así que solo tomo una gran bocanada de aire y caminó hacia su casa, no estaba muy lejos de allí pero no hacía de menos el terrible frío y oscuridad que llenaba esa parte de la ciudad.

 


Suguru pensó por varios minutos si todo era su culpa, tal vez era muy insistente, tal vez muy tóxica o algo parecido, pero lo que le parecía más correcto... Es que ella solo estaba cuidando su relación, sabía que Shoko era mala con los sentimientos, pero para que la descuidara así era demasiado.

No pudo terminar sus pensamientos cuando la bocina de un carro sonó detrás de ella, haciéndola saltar.

 


"¿Necesitas un empujón?" La voz que provenía del auto era profunda y hacia que Suguru sintiera un escalofrío pasar por su columna, sus instintos por alguna razón le decían que tenía que huir.

 


"¡No gracias, de verdad estoy bien!" respondió la mujer, agachando la cabeza en un signo de agradecimiento y apresurándose en caminar, viendo de reojo como el automóvil se quedaba espeluznantemente parado, las luces cegándola ligeramente pero aún siendo capaz de observar la silueta negra dentro del carro.

Tenía que admitir que había sentido un terror terrible quemarle hasta los huesos, pero entre más rápido caminara más rápido llegaría a su hogar.

Para ese momento ya estaba tranquila, las calles estaban vacías y lo único que las acompañaba eran las luces de los postes.

 


Pero por más tranquila que estuvieran sus nulos instintos de beta le gritaban que algo iba a pasar

 


Algo va mal

 


Su torpe mente de beta se lo gritaba pero bueno... Es un beta, es normal que ese generó siempre ignora esos instintos, no como los Alfas y Omegas que se guían ciegamente hacia sus instintos, que sorprendentemente siempre son correctos.

 


Un beta puede pensar que algo es correcto, que su instinto es correcto, pero bueno... usualmente falla, Nunca sabes cuándo es correcto, así que Suguru lo ignora, aun que su pecho se sintiera apretado, aunque su corazón palpitara a mil por hora, aunque el ligero sonido del viento o un gato en las calles hacía que un terror indescriptible quemara hasta lo más profundo de su ser...

 


Aun así siguió caminando, tarareando una canción para calmar el miedo que siente.

 


"Todo está bien~ Todo va bien~" Su cuerpo estaba frío como un cadáver, sus manos temblaban con fuerza y tenía muchísimo miedo, nunca pensé que tendría tanto miedo en su vida, era indescriptible el miedo que sentía en ese momento, aun así Fingio que todo estaba bien.

 


Repentinamente sintió que su cabeza le gritaba que corriera, que no volteara hacia atrás.

 


Suguru volteo hacia atrás.

 


Se quedó sin aire cuando vio a un hombre que por lo menos media dos metros, estaba asustada, intentó correr pero el miedo hizo que pisara mal, pero el hombre la sostuvo en brazos impidiendo que cayera, sus fuertes manos apretando su cintura con posesividad.

 


"Ten cuidado, por poco y no te atrapo" Era la voz del hombre el carro, sonaba juguetón y apenas podía ver su sonrisa burlona, ¿Por que bajo del carro? ¿Por que la sigue?, rápidamente empujo al hombre pero este no parecía haber movido ni un centímetro, estaba atrapada en sus brazos.

 


"S-Si, Y-Yo tengo que irme... Y-Ya sabes, ¡Mis padres me están esperando!" Suguru forcejeaba con fuerza, las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos, estaba llena de pánico, no sabia que hacer "Podrías...¡¿Podrías soltarme por favor?! ¡Necesito llegar a mi casa!" los ojos morados de Suguru observaron a los brillantes ojos azules del hombre, brillantes y perversos, sin dejar de observarla, casi gritando "eres mia" 

 


"Lo sé" Dijo el hombre, apretando con fuerza a la mujer debajo de el

 


"¿Que...? ¿A...A que te refieres co-"

 


"No puedo dejar que te vayas" oficialmente estaba llorando, comenzó a forcejear con toda su fuerza, golpeando el pecho del hombre con todo lo que tenia y el hombre solo se echo a reír, observando todo el esfuerzo de la mujer "Es inútil, "Estás luchando contra algo que no puedes vencer" sonriendo el hombre entrecerrando sus ojos azules casi llenos de adoración por la mujer y Suguru solo pudo sentir repulsión. "¿Ahora me dejas darte un empujón?"

 


"T-Tengo... ¡TENGO NOVIA! ¡DÉJAME IR...! "lloriqueo patéticamente, empujando el rostro del hombre lejos de ella, buscando cualquier forma de alejarlo.

"Si, lo se" hablo el hombre esta vez sin un tono juguetón sin importarle mucho su mejilla enrojecida por el golpe de Suguru, soltando la cintura de la mujer y antes de que escapara empujándola del cuello a una pared cercana, subiendo ligeramente su mano a las mejillas de la adolescente apretando con fuerza "Mira como tu novia te descuido, tu novia permitió que un desconocido te viole ¿No es muy romántico?" Suguru sollozó con fuerza, quedándose sin aire, entrando en pánico, sus instintos le pedían correr, correr... Por que si no corría nunca iba a poder volver hacia el mundo que ella conocía. "Oww~ Ya no llores Suguru, me pone un poco triste" dejó de forcejear y Dirigió su mirada al rostro del hombre, el contrario solo se burlo, ladeando la cabeza inocentemente como si no tuviera agarrada del cuello a una adolescente pero aun así, ambos sabían que es lo que pasaba y Ese hombre sabía lo que Suguru pensaba. 

 


¿Como sabia su nombre?

 


su estómago se revolvió, su mente se sintió apagada, sus piernas luchaban por sostenerse, pero tenía miedo...

 


pero sintió que todos sus instintos brincaban del horror cuando sintió una mano subiendo su vestido, con sus propias manos intentó detenerla pero no pudo, el hombre era fuerte y en cuestión de segundos ya estaba jalando de las orillas de su ropa interior, sintió que el aire se le había acabado y se quedó congelado en su lugar, solo recibiendo una risa burlona.

No paso un gran tiempo antes de que el único agarre que tenía su ropa interior fueran sus propios talones, estaba en shock, un sollozo salió de su boca cuando un dedo entró en su vagina y sintió un dolor inimaginable, el dedo del hombre no solo era grande sino que también era áspero, nada agradable para una beta virgen y mucho menos para una que no estaba disfrutándolo, no era como un omega que tienen al menos una forma de defenderse gracias a sus líquidos de omega, lubricándolos y listos para una penetración.

 


pero ella era una beta y sentía tanto dolor, el intruso apenas y se podía mover dentro de ella pero era torturador, entre más lento se movía el dedo del hombre más dolor sentía.

 


"Estas mas apretada de lo que imaginaba... Pensé que tu novia te aflojaría un poco para mi" Sonaba sorprendido y al mismo tiempo emocionado empujando su dedo hasta el fondo, Suguru no pudo evitar gritar, ella simplemente no estaba preparada para ser humillada de esa forma, ella no estaba lista, ella solo tenía diecisiete años y tenía miedo, mucho miedo "Relájate... voy a hacerte sentir bien"

 


No, no se sentía nada bien, sus paredes vaginales estaban apretando con fuerza al dedo del hombre y lo peor es que apenas y había humedad en su entrepierna y lo hacía peor.

 


"Me duele... Detente" rogaba con lagrimas nuevas manchando su rostro, humedeciendo nuevamente las marcas secas de sus lagrimas, No podía parar de llorar y aun así el hombre se río en su cara forzando otro segundo dedo haciéndola gritar con mas fuerza aferrándose a la mano que apretaba sus mejillas, sintió tanta repulsión y dolor y aun así el hombre sigue con su sonrisa empujando con fuerza su mano a la entrepierna del beta "DDDDUELE... ¡MMGHH!" 

 


"Te ves tan hermosa..." Dijo con un tono lleno de adoración, posesividad... y con ¿Amor? pero ella estaba allí, cuestionándose porque pasaba todo eso ¿Por qué no hizo caso a sus instintos? Ahora misma ella estaría en casa con sus padres, extrañaba a sus padres

 


el tercer dedo invadió su pequeño agujero y sintió un líquido bajar por su pierna, sabía que era sangre, poca sangre pero seguía siendo sangre a pesar de todo y era insoportable, sentía como los tres dedos entraban y salían de su vagina de forma rápida y dolorosa...Pataleo con fuerza, incapaz de poder respirar con los fuertes movimientos, podía sentir como los dedos del hombre luchaban contra sus apretadas paredes y ella solo podía gritar en respuesta, no se sentía bien, sentía dolor, nunca había experimentado algo así, solos besos desordenados o caricias pero nunca esto, nunca quiso llegar a introducir dedos en ella por lo desagradable que la hacía sentir, ser obligado a sentir como abusaban de su vagina fue la cosa más horrible que le había pasado en su vida.

pero tenía que soportar, ella estaba convencida de que cuando ese hombre le hiciera lo que él quisiera por fin la dejaría ir, solo tenía que esperar a que el la violara y ella podría irse, rogarle que ella no diría nada para que no la matara y poder huir con su familia y fingir que nada paso...

 


Ella podía aguantar... 

 


"Oh mira el desastre que hiciste" Suguru estaba confundida de lo que hablaba el tipo, pero no tardo en darse cuenta de que se había mojado, estaba tan avergonzada, se sintió tan humillada pero... Tal vez, solo tal vez a el le daría asco el desastre que ella había hecho, quien querría cogerse a una mujer que se había mojado encima, sinceramente ella creía que él no seria lo suficientemente asqueroso para hacer eso "Mojaste toda mi mano... Que desastre" Sorprendentemente el hombre no Se escuchaba enojado y solo beso la frente del beta, asustandola. "Esta bien, soy una buena persona... Puedo perdonarte por todo el desastre que has hecho" El hombre sonriendo soltándola ligeramente y tomándola de la nuca, "Tenias mucho miedo, ¿no es así?... No te preocupes, voy a limpiarte" Sacó los tres dedos de la pequeña vagina de Suguru y ella, inocentemente pensó que podría irse, se sintió aliviada cuando él soltó su nuca y con ambas manos le acomodo su vestido "Te llevaré a casa" 

 


Estaba lista para correr, dejando a un lado su ropa interior húmeda

 


"Te llevaré a tu nueva casa"

 


y en ese momento intento correr pero claro, no fue lo suficientemente rápida

 


"¿A donde crees que vas? No hemos terminado Suguru..., lo estuve pensando y fui muy grosero en tocarte en una zona pública, no es algo que un caballero como debería hacer... Te ofrezco mis más grandes disculpas"

 


"Si tu... Si realmente lo lamentas... por favor déjame ir... ¡No diré nada! ¡Lo juro!" Rogaba la beta volviendo a llorar

 


"¿Sabes? Mi plan contigo es diferente de lo que crees..." el susurro dejando que su sonrisa por fin se desvaneciera "Planeo quedarme contigo" Sintió un frío pasar por todo su cuerpo "Mírate... Estás volviendo a llorar, "Me haces sentirme triste Suguru"

 


el único sonido entre ellos eran los balbuceos y sollozos del beta, que era sostenida de su brazo

 


"Bueno creo que ambos nos sentimos muy tristes este día, ¿por que no vamos a casa de una vez?" Dijo el hombre con una pequeña sonrisa.

 


Suguru solo podía agitar la cabeza con desesperación. No, no quería ir con el

 


Quería estar en casa con sus padres, quería abrazarlos y decirles lo mucho que los quería... Que si... tenía que admitir que aveces era muy rebelde pero que tenían que saber que ella los amaba mas que nada ya a pesar de todo El dolor que sintió en ese momento, ella quería volver a verlos sonreir.

 


Suguru se sintió como una muñeca en ese preciso momento, siendo arrastrada al auto que anteriormente había rechazado subirse, incapaz de poder abrir la puerta y escapar, cuando por fin el carro arrancando supo que nunca volvería a ser libre... Por segunda vez en su vida, sus instintos le dijeron la verdad.

 


Que una nueva cadena iba a estar sujeta en su cuello, una de la que nunca iba a poder librarse.

 


Y solo en esa noche sentí la mayor tristeza que había sentido en toda su vida, ver por la ventana como los postes de luz se quedaban atrás, como los edificios pasaban uno por uno, como el lugar donde la habían humillado se alejaba más y más Como su propio camino a casa quedó atrás, ¿Lo peor? Es que no podía hacer nada, ni cuando intento abrir la puerta del auto, esta simplemente no abría y por milésima vez en ese día dejo salir nuevas lágrimas, las más amargas y tristes que alguna vez había podido dejar escapar.

Suguru siguió llorando hasta que el carro por fin se detuvo en una propiedad, estaba en posición fetal temblando e intentando pensar que todo era un sueño, hasta que ese sueño acaricio su cadera y un sollozo más fuerte salió de sus labios.

 


Suguru no sabía que hacer pero sabía que no podía pelear contra el hombre al lado de ella, no con esa fuerza impresionante, esa estatura.

 


Estaba jodida, pero no quería morir... No podía dejar de pensar en todo, ¿Que estaba haciendo Shoko mientras a ella la secuestraban? ¿Estaba con Utahime? ¿Amandola? Quería que la consolaran, pero sabía que lo único que iba a recibir era una violación.

 


Sabia que este no era un cuento, sabia que nadie la iba a salvar, él incluso si la salvaban el daño nunca seria borrado.

 


"¿Sigues triste? Pronto todo pasará" Suguru aún no podía creer que el tipo se atreviera a decirle que todo estaría bien, NADA estaba bien y si el creía que todo estaba bien el realmente era un enfermo, porque una gran diferencia era alguien que hacia algo malo sabiendo que lo es y otra cosa es que una persona haga algo malo... Pero crea que está bien.

 


"No... no está bien" murmuró con la poca valentía que le quedaba, incapaz de mirarlo a la cara, solo mirando la ventanilla del auto, escuchando como el reía.

 


"¿Porque no te tomas un baño? No creo que te sientas cómoda así" le ofreció el hombre y Suguru solo sintió como la ira crecía cada vez más en ella, ¿Por que hablaba como si fuera algo normal? ¿Como si fueran amigos? No podía comprenderlo, ¿que es lo que pensaba ese hombre?

 


Suguru no dijo nada y solo se acurruco aun mas, escuchando como el hombre salía del carro y dirigiéndose al lado contrario, Suguru ya ni siquiera luchó, sabía que estaba muy lejos de su hogar, de un lugar que conociera, se cansaría antes de llegar. . a un lugar que conociera y eso si lograba escapar de él.

pero sabía que no podría, se sentía adolorida, cansada, con frío y sentía que todo su cuerpo se había entumecido por el miedo, pero sus ojos captaban todo, la forma en la que se volvió a abrir la puerta y el hombre se agachaba con una sonrisa, acariciando su mejilla como si la amara y cargándola hacia lo que ella pensaba que sería su nueva prisión.

 


Todo se sintió muy ajeno, se sintió como un sueño cuando entró a una tina llena de agua, algo dentro de ella le decía que dejara de pelear, era peligroso que siguiera luchando.

"¿Se siente mejor, no? No tome en cuenta que podía pasar esto, estaba tan emocionado que me deje llevar" hablaba juguetonamente, hablando de tonterías mientras limpiaba a la beta, vertiendo champú en el cabello de la mujer, casi maravillado "Tienes un cabello precioso" sonaba tan alegre, ¿Que era lo que él quería de ella? No entendía, pero no parece importarle mucho al hombre, solo parecía concentrado en desenredar los negros cabellos de la mujer, los dedos que anteriormente abusaron de ella ahora solo desenredaban su cabello, mechon por mechon, cada hilo de cabello cuidadosamente tomado por el hombre. .

 


No parecía que fuera su abusador, parecía de una manera muy inocente, pero sabía que una persona cruel, porque nadie que no fuera cruel haría tal cosa.

 


"Mirame" La tomó de las mejillas, obligándola a verlo, era diferente verlo bajo la luz que en una calle oscura.

 


ahora podía ver cada facción suya, un esponjoso cabello blanco pero al mismo tiempo muy rebelde, esos brillantes ojos azules acompañados de sus pestañas blancas, piel pálida, labios rosados (Suguru podía jurar que el tipo usaba un tipo de bálsamo para labios por lo brillante y suaves que se veían), un rostro delgado pero definido, aun así era un rostro muy masculino, no podía ver su cuerpo porque estaba vestido aún con un saco negro, pero sabía con certeza que era grande, parecía que hacía ejercicio, lo más. . seguro es que tendría un cuerpo bien formado.

Era muy guapo, pero era un monstruo.

 


"Quiero que me mires cuando estamos en una conversación, lo haces incomodó... blegh" saco la lengua infantilmente y Suguru solo quería arrancarle el cabello, El hombre alejo su mano con una ligera caricia en el mentón de Suguru, Suguru siguió observando sus ojos, luchando consigo misma, no podía evitar querer mirar a todas partes menos a él y él lo notaba, pero él no dejaba que su sonrisa titubeara, era aterradora.

 


Las manos del hombre acariciaron la parte interna de su muslo y Suguru rápidamente reaccionó pataleando y por consecuencia mojándolo, sin embargo estaba asustada por haber reaccionado sin saber que podría hacerle el hombre frente a ella, pero nada paso además de una carcajada seguida de que el hombre se quitara el saco que lo cubría., esta vez siendo capaz de ver lo que había debajo de ese saco, aún seguía vestido con un suéter pero era más delgado y podía ver ligeramente su cuerpo bien ejercitado y bueno, eso solo le causa mas miedo. ¿Qué tan fuerte podía ser? 

"Debo admitir que fue tonto de mi parte no quitar la ropa molesta" Rió el hombre, arremangando las mangas del suéter que llevaba debajo, volviendo a tocarla en la misma parte, no sin antes tomarla de sus muñecas y obligarla a ver lo que le hacía. "Mira lo hermosa que te ves" sonriendo el hombre, pegando su barbilla en la cabeza de la beta y Suguru solo podía ver cómo otra vez la mano derecha del hombre la volvía a tocar, deslizándose cuidadosamente entre sus muslos antes de tocar su entrepierna y volver a introducir un dedo, era torturador ver como el dedo salía y entraba, esta vez más fácil, tal vez menos doloroso, pero no lo hacía más fácil de digerir, todo eso la hacía querer gritar. "Me vas a volver loco, solo mira como tu pequeño coño se está tragando mi dedo, te encanta esto"

 


"¡N-No! ¡¡lo odio, lo odio, lo odio!!" las lágrimas volvieron a salir de los ojos de Suguru, pero no podía evitar que todo esto le pasara.

 


El segundo dedo entro y el dolor aumento, seria mas facil si al menos tuviera su vagina lubricada pero no lo estaba y ardía, aún así no pudo evitar abrir más sus piernas, obligándose a ver como esos dedos se abrían de par en par para obligarla a aflojarse aún más.

 


"Lo odias pero te estás abriendo más a mi, eres una belleza... Cada momento que pasa me vuelves más loco" ronroneo el hombre, soltandola repentinamente y sacando sus dedos de la parte íntima del beta, sacándola rápidamente de la tina. "Pero quiero esperar" murmuró mientras la veía directamente a los ojos, acariciando su mejilla y sonriendo. "Me llamo Satoru"

 


Suguru frunció los labios, incapaz de decir algo.

 


"Jaja mira tu linda cara, dios eres una hermosura" dijo Satoru con una risa, sorprendiendo a suguru con un beso en la frente, dirigiendo lentamente sus ojos a los pechos de Suguru, ladeando la cabeza con una inocencia claramente fingida que duro al menos un minuto antes de que tosiera levemente y alejará su mirada, casi avergonzado, tomando una toalla y envolviendola en la mujer. "¿Qué te parece si dejamos todo esto para mañana?"

 


Suguru solo asintió con la cabeza, aun con los ojos llenos de lágrimas pero tratando de mantenerse fuerte pero sus manos que se aferran a la toalla simplemente la delataban, apretándola con fuerza como si eso fuera a salvarla.

Satoru solo sonriendo, cargándola y sacándole un grito, Suguru siguiendo su instinto comenzó a luchar, sacándole una carcajada al hombre.

 


Satoru ni siquiera se inmutó, entrando a un cuarto y dejando en la cama a la luchadora beta, Satoru se dirigió a la puerta para cerrarla, tarareando como un niño de vez en cuanto dirigiendo su mirada a Suguru.

Suguru solo podía ver como el hombre iba de un lado a otro, sacando ropa y dirigiéndose al final con ella, quitándole la toalla de encima y empezando a cambiarla.

 


Suguru se sintió como una muñeca, vestida con un pequeño vestido para dormir, siendo usada, cambiada y abusada, pero la diferencia es que ella lloraba y pensaba... Y sabía que sería una estupidez luchar como si tuviera alguna oportunidad, ella sabía muy en el fondo que no lo lograría, esto no era un cuento de hadas y nadie la iba a salvar.

 


Sollozo ante el pensamiento, llevándose una caricia del hombre.

 


"¿Tienes sueño?" Suguru se asintió desesperadamente, esperando que el no la tocara. "Ha sido un día muy cansado, ¿no es así?, tomemos un descanso antes de todo" Satoru dijo con un tono que lo hacía ver emocionado, cargándola nuevamente y acomodandola en la cama, acostándose con ella y abrazándola con fuerza, como si él hubiera querido hacer eso desde hacía tiempo.

 


Suguru sintió mucho asco sentir como el pecho de Satoru estaba pegado a su espalda, como la entrepierna del hombre estaba apretada en su trasero, sintió tanta vergüenza, miedo y tristeza.

Intento cerrar los ojos e intentar dormir, pero no pudo.

 


Sintió que pasaban horas, sintiendo los latidos de su agresor en su espalda, la respiración tranquila del hombre rozando su cabeza, sus brazos rodeando su cuerpo con fuerza, como si en cualquier momento ella fuera a esfumarse.

 


Suguru pensó que si esperaba en el momento en que el estuviera completamente dormido, solo... solo tal vez ella iba a poder escapar, sabía que era poco probable, pero ¿qué más podía perder?

 


Dejo que los minutos o incluso horas pasen lentamente, con los ojos completamente abiertos, esperando cualquier señal de que el se durmiera o estuviera despierto, agarrando valor y con las manos temblorosas tocando ligeramente las manos de Satoru, intentando moverlas pero se dio cuenta que estas. no se movían ni un centímetro.

 


Satoru estaba despierto.

 


Suguru sintió un frío terrible en todo su cuerpo, rezo a los dioses que la salvaran, que la alejaran de ese hombre, cerró los ojos con fuerza y dejo salir un suspiro tembloroso, era el fin, era el fin y con eso presionado con fuerza. sus manos en la orilla de su vestido, aterrada e intentó soñar con algo que no existe.

 


"¿No puedes dormir?" Escucho la voz profunda de Satoru, ronca por las horas que habían pasado acostados.

 


Suguru solo se encogió, sintiendo como el hombre la soltaba y se sentaba en la cama, tomándola de la cintura y sentandola en su regazo, ella resistiéndose ligeramente, no demasiado para no causar su ira.

 


"¿No pudiste dormir?" pregunto Satoru con una pequeña sonrisa, apretando las caderas de Suguru casi con posesividad.

 


Suguru solo negó con la cabeza, observándolo por unos segundos antes de volver a bajar la mirada.

 


"Yo tampoco... ¿Sabes? Estaba tan emocionado que no pude cerrar los ojos en toda la noche" dijo Satoru riéndose, con una de sus manos forzando a Suguru a mirarlo y regresando nuevamente su mano a la cadera de Suguru. "Solo podía verte... hice un esfuerzo sobrehumano para no lanzarme hacia ti y violarte" carcajeó mientras hablaba, bajando sus manos a los muslos de la mujer. "Solo estabas esperando a que yo bajara la guardia, ¿no es así?" dijo el hombre, haciendo temblar a Suguru, con todo el miedo del mundo observando los ojos azules del hombre.

 


"...por favor" murmuró Suguru, dejando nuevamente que las lágrimas se salieran de sus ojos, quitándolas rápidamente con sus manos, Satoru solo la observadora curiosa incitando a decirle lo que ella pensaba. "Déjame ir... ¡Te juro que no le diré a nadie! ¡Yo! ¡Yo siempre cumplo mi palabra! ¡Satoru porfavor!" Dijo Suguru con lo que le quedaba de valentía, observando como se le borraba la sonrisa a Satoru, ladeando la cabeza como si estuviera pensando, con una de sus manos apretando sus labios, no sabía si se estaba burlando de ella al hacer esa pose de concentración o si realmente él se comportaba así. "¡¡Créeme!!"

 


"Lo se" Dijo Satoru volviendo a mirarla y dejando su posición de antes para después empujarla en la cama y subirse arriba de ella. "Se que no dirás nada, pero tu verdadero problema es que YO te quiero aquí" Ronroneo Satoru al mismo tiempo que acariciaba la mejilla del beta. "Lo lamento, el problema es que te necesito"

 


Suguru sintió como su cuerpo se llenaba de frío, sollozó con fuerza, rasguñando los brazos de Satoru, buscando salida, gritando y mordiendo, olvidándose de ser cuidadosa con el, demasiado enojada como para prestar atención a sus propias acciones. 

 


y sentí que toda su rabia se volvía vergüenza, humillación al ver el rostro del hombre.

 


Sonriendo como si estuviera viendo algo adorable y Suguru se sintió débil, dejo de rasguñar y gritar, solo observa a Satoru.

 


"¿Qué te parece si continuamos lo de antes, eh?" dijo Satoru, levantando el pequeño vestido y retirando las nuevas bragas de la beta, dejándolas de lado y esta vez humedeciendo sus dedos con su propia saliva, empujando nuevamente un dedo dentro de la beta, deslizándose fácilmente dentro de ella.

"ugh" Jadeo la beta mientras jalaba el cabello de Satoru, haciendo reír.

 


"¿Esto es lo que te hace tu novia?" Pregunto Satoru empujando su dedo constantemente hasta introducir un segundo dedo, con su pulgar frotando el clítoris de la beta, quien sollozaba.

 


"¡No! ¡Detente!" Rogó Suguru, retorciéndose, sin darse cuenta como el hombre bajaba el escote de su vestido, soltando un grito en cuanto sintió la caliente boca de satoru chupar su pecho, mordiendo y lamiendo. "¡Para!"

 


Satoru mordió con fuerza suficiente como para dejar un moretón en el pecho de la beta, quién gritó siendo sostenida rápidamente de las muñecas antes de poder soltar más golpes, alejándose para poder observar el pequeño coño de suguru.

 


"Solo mira eso" dijo excitado el hombre, empujando con rudeza sus dedos en el coño de Suguru, introduciendo un tercer dedo. "¿Así lo hace tu novia?" Pregunto burlonamente Satoru. "¿Empuja así sus dedos en tu jugoso coño? ¿Te frota en donde necesitas?" susurro Satoru, aumentando los movimientos de sus dedos, frotando el clítoris de la beta, escupiendo en él para que fuera más fácil de deslizar su pulgar. "¿Te lleva al orgasmo?" 

 


Suguru se sintió humillada, aún más cuando su propia vagina luchaba para venirse, sollozó con fuerza, arqueando su espalda de forma desesperada buscando huir pero solo sentía los dedos del hombre frotar con más fuerza su sensible clítoris, llorando como una niña y Satoru solo podía reír sin dejar de hablar

 


"¿O sus dedos no son suficientemente grandes para ti?" Y empujó un cuarto dedo, haciéndola arquear la espalda con fuerza cuando su orgasmo la golpeó con fuerza, mojando la mano del hombre quien solo rió.

 


"¡A YO...!" Suguru comenzó automáticamente a llorar, cubriendo su rostro con vergüenza, su cuerpo temblando con fuerza, las gruesas lágrimas manchando aún más su rostro, buscando un consuelo, incluso si el la estaba lastimando.

 


"Owww ¿Qué pasó, eh?"

 


"¡¡ME VOLVI...!! ¡¡ME VOLVI A MOJAR!!" Lloro con fuerza, recibiendo una risa del hombre, quien la beso en la frente, bajando sus besos cada vez hasta llegar a sus labios, devorando como una bestia su boca, sintiendo placer al escuchar los balbuceos ahogados de la adolescente.

"No, te acabas de correr y solo para mí" explicó Satoru con una sonrisa, empujando sus dedos frenéticamente en el coño de Suguru. "Tu novia es tan inútil que nunca te ha llevado a un buen orgasmo"

 


"¡¡Para, para, para, para!!" Rogó en un gemido, sus piernas temblando con fuerza, odiaba sus gemidos, se sentía bien pero al mismo tiempo sentía demasiada repulsión en todo su cuerpo, era simplemente aterrador. "¡Es demasiado!"

 


"Dios... Carajo, estoy duro como una piedra jajaja" dijo Satoru mientras se reía, sacando los dedos del coño de Suguru, tomando las caderas de Suguru y pegando su polla vestida en el coño de Suguru. "Voy a follarte muy bien Suguru" dijo el hombre con una sonrisa juguetona, sacando de sus pantalones su polla, dura y emocionada por destrozar a Suguru.

 


Suguru solo pataleo, pero sintió como su corazón se detenía cuando sintió la polla de Satoru en la entrada de su vagina, Suguru estaba asustada y no se sentía preparada para lo que el hombre le iba a hacer, era espeluznante.

 


"No va a entrar, no, no, no..." murmuró con lágrimas en sus ojos, sintió que iba a morir, con sus propias manos rasguñando su propio rostro, llevándose las lágrimas y machando la delicada piel con horribles líneas rojas, aunque a Satoru lo emocionaba. "uhhg...Tengo miedo" sollozó con fuerza, su mente se sentía nublada por el miedo pero sus sentidos estaban completamente despiertos, podía sentir hasta el mínimo movimiento en su cuerpo, estaba asustada, nunca se cansaría de repetirlo.

 


"hmmm si, tienes razón" comentó Satoru, sentándose y con una de sus manos apretando sus mejillas, frunciendo los labios mientras pensaba, no tardando en levantarse para abrir uno de sus cajones y sacar una botella.

 


Suguru solo lo observo, tentada en salir corriendo pero recordando que perdería tiempo en abrir la puerta, tomando la decisión de abrazarse a sí misma en una forma de consuelo.

 


"Abre las piernas para mi, se una buena chica" Sonrió el hombre, acariciando el tobillo de Suguru quien solo sollozo, temblando con fuerza.

 


"Tengo miedo..." volvió a murmurar, Satoru solo hizo un puchero infantil, jalando del tobillo a la adolescente y abriendo sus piernas sacándole un grito de sorpresa antes de apretar las sabanas con fuerza, tan temblorosa y llorando patéticamente.

 


"Un día ya no tendré que pedir que abras las piernas... Lo harás tu misma" No, Suguru nunca lo haría.

 


Satoru solo suena ante la idea, volviendo a colocar su pene en la vagina de Suguru, apretada y no preparada para lo que venía, pero era inevitable de todos los modos.

Satoru vertió en la vagina de Suguru lo que había en la botella y también esparciendolo en su polla, Suguru lo describía como algo frío y resbaladizo, sentía que le picaba.

 


"Aquí vamos, te sentirás tan bien como yo, te lo prometo"

 


Suguru quiso negarlo pero fue imposible en el momento que sintió la polla de satoru hundirse en su coño, sintió que su garganta había sido bloqueada y su cuerpo no resistía el dolor, pataleo con desesperación, su mandíbula se cerró con una fuerza increíblemente dolorosa, sus brazos temblaron con fuerza, antes de buscar cómo defenderse.

 


"Shhh, estarás bien" No estaba bien, Satoru no dejaba de penetrar, ni siquiera una pausa, ni un poco de lastima. "En cuanto lo tomes estarás tan arruinada que será imposible para ti no tomarlo" Quería que Satoru muriera.

 


Suguru solo negó con la cabeza desesperadamente, soltando gritos ahogados con cada centímetro que se hundía en su vagina, se sintió terrible, sintió que no entraba pero de alguna manera milagrosa lo estaba haciendo, rasgando su agujero y haciéndola llorar, se sintió tan pequeña contra algo tan grande.

y en un pop sintió como la punta de la polla de Satoru porfin entraba, Suguru dejo escapar un suspiro tembloroso y ruidoso, tal vez ni siquiera eran centímetros lo que se había hundido dentro de ella, tal vez era solo el dolor confundiendola, la desesperación, la tristeza, el miedo.

 


la polla de Satoru seguía hundiéndose, la hacía recordar que esto era el inicio y dolía como el carajo.

 


"¡Ughh...! ¡AAGH! ¡DETENTE!" Satoru solo le susurraba al oído "Ya casi está dentro" "ya casi lo tomas todo" pero Suguru sabía que faltaba demasiado. "¡¡¡NONONONONONONONONO PARAAAAA!!!"

 


La sangre de Suguru se resbalaba por su glúteo, manchando la sábana y Suguru solo gritaba y lloraba más fuerte.

 


"Lo vas a tomar todo"

 


"¿Q-Que...?" Suguru se sintió confundida y con la cabeza nublada por el dolor, tardando unos segundos en comprender y aferrándose a los brazos del hombre. "¡¡¡¡¡NONONONONONONONONO!!!!!"

 


La polla de Satoru se hundió con fuerza en el coño de Suguru en un fuerte golpe que resonó en toda la habitación, Suguru con fuerza mordió el brazo del hombre, temblando anormalmente mientras las lágrimas manchaban toda su cara.

Satoro con un gran suspiro miro a la mujer, ladeando la cabeza con inocencia completamente fingida antes de bajar su mirada al abultado vientre, colocando su mano encima del bulto visible en la piel de la mujer, haciendolo reír, se veía tan orgulloso de sí mismo.


Suguru por su lado solo podía luchar desesperadamente por aire, esperando que Satoru realmente fuera gentil y no la cogiera como un loco.

Lastimosamente no tuvo la suerte de que ella anhelaba tener, solo observar como los ojos azules de Satoru volvieron a mirar su cara, dedicándole una pequeña sonrisa, casi tímida antes de empujar profundamente dentro de ella y antes de que ella volviera a gritar y llorar, sus ojos se desviaron hacia el atractivo rostro de Satoru, como sus blancas cejas se fruncían, sus ojos se cerraban con fuerza y su boca se transformaba en una gran sonrisa, mostrando sus dientes, colmillos que perforarían su piel sin esfuerzo, y como era de esperarse. Satoru no titubeo cuando se trató de cogérsela, empujando su polla contra el coño de la beta lo suficientemente fuerte como para dejarla inmovilizada por horas, embistiendo con rudeza como si se tratara de un omega, Suguru sabía que un omega tomaría mejor al hombre, podría Seguir su ritmo, pero ella no... Era una beta fácil de romper.

Satoru aun con una sonrisa comenzó un ritmo constante, empujando hasta el fondo, llevando su mano hacia el clítoris del beta, frotando en forma circular en el clítoris, riendo al ver como Suguru se retorcía.

 


Suguru solo podía luchar en respirar y tragar toda la saliva que se escapaba de sus labios, aferrándose con fuerza de uno de los brazos del hombre entre mas sentia como su clítoris palpitaba aún más del placer, siendo tan doloroso y al mismo tiempo placentero, gritando cuando Satoru presionaba con fuerza sus dedos encima del pequeño botón, deteniéndose repentinamente, haciendo gemir del dolor a la beta, sollozando por la falta de fricción para poco después volver a gemir de alegría cuando los dedos de Satoru volvían a frotar con fuerza su clítoris, al mismo tiempo que volvió a forzar su pene con fuerza en la beta, acercando su rostro al de ella para morder su mejilla y lamerla, apretando sus dedos con fuerza en el clítoris de ella, forzándola a correrse con fuerza en su polla, haciéndola llorar aun mas.

 


"¡PARA! NONONONOUHHH" gritó con fuerza, arqueando su espalda ante el abuso del hombre, sintiéndose como en el infierno.

 


Satoru solo la miro, tomando del cuello a la mujer antes de forzarla a besarlo, dando un último golpe antes de salir por completo de la mujer, separándose del beso para observar los ojos morados de la mujer, llenos de lágrimas y rimel corrido que no se había retirado bien la noche anterior, sus labios rojizos y temblorosos.

 


"Me vuelves loco Suguru" susurro el hombre, sentando a la mujer y retirándole el vestido por completo, despeinándola aún más de lo que ya estaba y tomando los dos pechos de Suguru, apretandolos con fuerza y dirigiendo su rostro a uno de los pechos de la mujer, chupándolo y mordiendo ligeramente el sensible pezón, sacándole un gemido triste a la beta, quien pasó sus manos por el cabello blanco del hombre, tal vez confundida por lo que pasaba, o buscando un tipo de consuelo.

 


"¿Un buen descanso, no es así?" 


La mujer solo sollozo, volviendo a ser empujaba a la comodidad de la cama y volviendo a ser penetrada con fuerza, sacándole un gemido tanto como de dolor que de placer.

Satoru solo gruño en cuanto su pene volvió a saborear el agujero de Suguru, tan sumamente apretado y caliente, podía sentir que los pocos pelos de cordura que le quedaban poco a poco se desvanecían para incitarlo a destrozar más a la beta, reclamarla como si fuera su omega.

Suguru podía sentir el pedazo de carne violando sus temblorosas paredes vaginales, empujando contra su cuello uterino, sacándolo por completo su polla para volver a empujar dentro de ella, empujando las piernas del beta hasta el punto de estar casi pegadas en el pecho de la mujer, haciéndola gritar cuando sentía el glande de la polla de Satoru golpeando su cuello uterino casi perforándolo ante los ataques repetitivos. 

 


"Hahh... Lo sabia, tu coño está hecho para que tomes mi polla, eres una puta natural... Solo ve como tu pequeño coño se está tragando mi polla, haahh" 

 


Su coño se aprieta con fuerza cuando escucha al hombre, siente como quema su interior, un dolor punzante carcomiendo todo su cuerpo, es humillante como el hombre hacia todo lo que quería con su cuerpo y ella no podía hacer nada, pero lo peor es que una parte de ella lo estaba disfrutando y lo odiaba, antes pensaba que si gritaba y lloraba tal vez todo se sentiría mejor, pero ahora gritaba, mordía, rasguñaba y lloraba, pero no sentia ningun alivio, sentía que no tenía control en nada en su vida, se sintió un poco aliviada cuando sintió como Satoru controlaba su cuerpo, algo que ella nunca pudo hacer, fue enfermizo, que su abusador controlará algo que era de ella.

 


Soltó un fuerte grito en cuanto más sintió el hombre empujando dentro de ella, gritos que animaban a Satoru a empujar rápidamente en el apretado coño, empujando sus caderas ferozmente contra la mujer, mordiendo y marcando la piel de la beta.

 


"Lo estás haciendo muy bien, tu pequeño coñito lo está haciendo tan bien, me está devorando, no puedo esperar para llenarte con mi semen" se burló el hombre, tomando las piernas de la beta, empujándola hacia arriba para poder cogérsela más ferozmente, sus bolas golpeando el trasero de la mujer. "Solo mira lo mojada que estas, te encanta que mi polla viole a tu lindo coñito, voy a asegurarme de arruinar tu lindo coño, solo podrás pedir que mi polla te use" Decía Satoru, tomándose su tiempo para respirar pesadamente a la vez que Golpeaba la vagina de la mujer, acercando su mano al clítoris de la beta para frotarlo con fuerza, haciendo gritar a la mujer. "Carajo, eres un amor" 


empujo con fuerza su polla en el pequeño coño, Suguru no pudo evitar apretar sus paredes vaginales al escuchar las palabras del hombre, sus piernas temblando con fuerza, al mismo tiempo que su cuerpo yacía en la orilla de la cama, su pequeño cuerpo golpeado con dureza por el hombre, soltando un grito cuando el ritmo del hombre cambió de rumbo, siendo lento pero feroz, casi destrozando su vagina, solo podía rezar que el hombre terminara de una vez para poder descansar.

 


"¿Alguna vez has tomado un nudo?"

 


Suguru se congeló por completo, su vagina apretando la dura polla del hombre, haciendo suspirar.


"¿Ni siquiera pensaste que era un alfa? Los betas son tan ingenuos" Se burló Satoru, besando la frente de la asustada beta. "Te sentirás bien, te lo prometo" dijo el alfa frunciendo el ceño, gruñendo a la vez que empujaba contra la beta en un ritmo despiadado pero más torpe que anteriormente, simplemente guiándose hacia su final. "Ta fácil... de aprovecharse de ellos, no sienten la malicia, el olor de la lujuria, odio, enojo, el olor de la obsesión" dijo el alfa antes de empujar con fuerza contra la beta, gruñendo cuando la base de su El pene comenzaba a hincharse. "Nunca sospechan que algo puede ir mal, no tienen instintos, no pueden oler nada, no sienten nada" siguió explicando a la vez que empujaba hasta el fondo el horrible nudo, haciendo gritar a la beta.

 


"¡¡¡SACALO, SACALO, SACALO POR FAVOR!!! ¡¡¡¡UGGGHHHH!!!!" gritó con fuerza Suguru cuando el nudo se posicionó perfectamente en el fondo, listo para dejar salir toda su carga de semen.

 


"Me volviste loco desde la primera vez que te vi, sabia que tenia que tomarte" suspiro con una sonrisa, escondiendo su rostro en el cuello de la beta, sacándole un grito en cuanto los afilados colmillos del alfa se hundían en la suave piel, chupando la sangre que se filtraba de la herida.

 


"¡Puaj!" Sollozo Suguru, intentando calmar su respiración. "Hablas... ¡Como si no fuera la primera vez en vernos! ¡HahhHH!" Dijo la beta, luchando por hablar antes de volver a los balbuceos, incapaz de procesar sus palabras, solo capaz de digerir el gordo nudo.


"Sí, supongo que es así", dijo el alfa, tomando de la cintura a Suguru para sentarse en su regazo, abrazando la beta como si la consolara. "Solo hay que esperar a que se desinfle mi nudo... ¡Ya sabes!... ¡Es vergonzoso lo se! ¡No me mires así princesa!" Dijo el alfa, hablando aun consigo mismo, tomando el rostro de la beta para verla a los ojos, sonriendo cuando los ojos morados de Suguru estaban llenos de lágrimas, observándolo sólo a él. "Te vez tan hermosa, no te preocupes... Pronto no podrás imaginar una vida sin mi... Eres mia Suguru Geto" dijo Satoru, obligándola a besarlo, Suguru gimió en el beso cuando sintió como el semen de Satoru se liberaba en su interior, listo para impregnar su útero... Sintió tanto asco.

 

 

...

 

 

Suguru volvió a despertar, pudo ver como estaba en un tipo sótano, la luz apenas y entraba, estaba acostada en una cama, al menos era comoda y tenia sabanas... se sentó para poder observar con más detalle el nuevo lugar solo para darse cuenta cuenta cuenta cuenta cuenta cuenta que su cuello estaba encadenado, levantándose temblorosa antes de vomitar en una esquina, asqueada y aterrorizada de las memorias de su violación.

 


"¡HAHHHHH No! ¡No puede ser, no puede ser! ¡nonononono! ¡Ughhhh! ¡No! ¡No a mi!" comenzó a llorar Suguru jalando la cadena, rasguñando su cuello y gruesas lagrimas caían de sus ojos, rápidamente levantándose antes de que sintiera el dolor en su entrepierna, dejándose caer de rodillas, dejando que su frente tocara el frío piso y con sus manos presionando con fuerza su zona íntima, sollozando no solo del dolor, sino de la impotencia. "Wughhhh waaa....." lloro patéticamente, alejando sus manos de su zona antes de golpear el piso con toda su fuerza. "¡Nonononononono! ¡NOOO!" Gritó con toda su fuerza, levantándose nuevamente con dificultad para buscar cualquier cosa que la llevara a una salida. "Vamos, vamos, vamos..." estaba desesperada, observando una puerta arriba de unas escaleras, estaba demasiado lejos como para alcanzarla, eso sólo aumentó las lágrimas y el dolor. "No puede ser... nooo" lloro nuevamente sollozando con fuerza, casi incapaz de respirar.

De repente una de las puertas se abrió y pudiendo ver así a Satoru con una mueca en su rostro, mirándola como si ella fuera el problema de todo.

 

 

¿Por qué me miras así?

 

 

Como si ella hubiera sido la culpable de estar ahí

"Parece que no pasaste un buen rato ahí abajo" dijo el alfa con una sonrisa, sentándose en las escaleras y solo observando a la beta.

 


"...¿Tu estarías bien?" dijo en casi un susurro aun así siendo escuchada por el alfa, quien volvió a fruncir las cejas y con una de sus manos apretando sus mejillas y por ende frunciendo los labios, su famosa pose de pensar.

 


"Si me tuvieras así... OHh con gusto hago lo que deseas, estaría contento de dejar que uses cada parte de mi" contesto Satoru con una muy grande sonrisa, era como un niño pequeño, dejando que su cuerpo vaya de un lado a otro como un pequeño niño, sus ojos azules cerrados, sus mejillas rosas de la alegría y su cabello blanco salvaje como siempre.


Suguru solo lo observa por un segundo antes de volver a mirar al suelo, concentrándose en las lágrimas que caían al suelo, algo que ha Satoru no le encanto, molesto por perder la atención de la beta, levantándose de la escalera, tomando la caja y acercándose hacia la beta, Suguru solo pudo asustarse, retrocediendo como podía hasta chocar contra la cama.


Satoru estaba enfrente de ella, con una expresión fría, poniéndose de cuclillas para poder alcanzar la estatura de la mujer, tomándola del cabello y obligándola a verlo, los ojos morados de suguru chocando con los ojos azul cielo del alfa, el azul más claro, profundo y sádico que había visto en toda su vida, perdiendo la pelea de miradas en el momento en que sus lágrimas volvieron a llenar sus ojos.


"Te ves hermosa cuando lloras"Dijo el alfa, con uno de sus dedos secando una de las lágrimas, Suguru ni siquiera tenía fuerzas para empujarlo. "De todos modos, traje comida... Debes estar hambrienta" Decía el alfa, levantándose para sentarse en la cama y abrir la caja. "Arroz y carne, yummyyyy~~~ Lo hice con mucho amor" Dijo Satoru con una sonrisa de oreja a oreja, acercándoselo a Suguru y alejándolo de forma burlona antes de que ella pudiera tomarlo. "Nu-Uh, necesitas hacer algo por mi primero... ¿Entiendes?" El alfa solo soltó una risita, jalando nuevamente el cabello de la beta, pegando su cara en la entrepierna del alfa, quien solo sonrío. "Sexo oral" dijo Satoru con una gran sonrisa, soltando a la beta y haciendo una seña con su mano en forma de círculo y sacándola la lengua de forma burlona. "A cambio de darte de comer vas a darme una mamada, ¿escuchaste?"

 


Suguru solo pudo ver directamente a los ojos del hombre, asustada y pensando en que más podría hacer después de todo lo que estaba pasando.

 


"N-No..." Suguru susurro, solo podía recordarse a si misma lo débil que era, no llevaba ni una semana allí y el pensamiento de poder morir la hizo pensar que tal vez así todo sería mejor. "No quiero..." murmuró al mismo tiempo que miraba al piso y tratando de centrarse en el dolor de sus uñas clavándose en sus piernas.

 


"Mhhh, eres súper aburrida, ¿sabes?" Satoru se río como si fuera divertido. "Conozco a tu padre" dijo el alfa, mirando hacia el techo para después centrar toda su atención a la beta.

 


Suguru sintio un escalofrio pasar con su columna en cuanto escucho eso, levantando la mirada para ver al alfa quien quitó su sonrisa a una expresión seria, Suguru no sabía nada de los alfas y omegas, pero estaba segura que Satoru no era un alfa normal, abrió su boca intentando decir algo pero sintió que estaban atoradas en su garganta.

 


"Es un buen tipo, Aunque muy tonto... ¿que crees que debería hacer?... mandarle fotos de su hija, humillarlo con todos, correrlo de la empresa, arruinar su vida, su carrera, su familia... O simplemente puedo perdonarlo... ¿de qué manera podría...?"

 


Las palabras seguían atrapadas en su garganta y las lágrimas no dejaban de salir, dejen de salir, solo podía rogar, lloraba, y sus manos estaban temblorosas en cuanto se acercaban al pantalón del hombre, se sentía tan torpe por no poder bajar la cremallera del pantalón, pero lo intento, apresuradamente y temblorosamente, podía apostar que Satoru estaba sonriendo mientras ella luchaba por bajar la ropa interior del hombre.

Sintió miedo cuando tuvo frente a su cara la polla del hombre, gruesa y dura, no sabía que hacer, con su mano temblorosa empezó a frotar el pene del alfa escuchando los suspiros débiles de Satoru, frotando más rápido y no siendo capaz de mirarlo.

Satoru con su mano empujo el rostro de la beta hacia su polla, con sus dedos abriendo la boca de Suguru.

 


"Usa tu boca, te pedí sexo oral, si quisiera algo tan barato como lo que estás haciendo yo mismo me hubiera masturbado" La voz de satoru sonaba frustrado y Suguru entre más lágrimas abrió más su boca, sus labios temblando no solo por el miedo si no por la humillación.

 


Satoru algo frustrado empujo la cabeza de la mujer hacia la jugosa polla, sus labios pegados al gordo glande de la polla del alfa, respirando profundamente, un olor entre dulce golpeó su olfato, tomando el valor para comenzar a chupar ligeramente la punta de la polla , haciendo una mueca por el sabor agridulce, intentando alejarse pero incapaz de hacerlo por la mano de Satoru que cuidaba sus movimientos, soltando un pequeño sollozo antes de volver a hundir el glande de la polla de Satoru en su caliente boca, intentando tomar más de la grande polla, pero sintiéndose incapaz por la falta de aire, soltando un grito ahogado cuando Satoru empujo toda su polla en la apretada garganta de Suguru, chupando con fuerza la polla para evitar morderla, su nariz pegada al pelo púbico del hombre, blanco al igual que sus pestañas, cejas y su hermoso cabello... todo blanco.

"Lo sabía, no tienes reflejo nauseoso, te lo dije... tu cuerpo está hecho para mi polla, tu boquita... tu coño" dijo orgulloso, sosteniendo con fuerza el cabello de Suguru para empujar con fuerza en la boca de la mujer, riendo al escuchar los gemidos ahogados de Suguru, aumentando la velocidad en sus empujones.

 


"¡MGH!" lloriqueo ahogadamente, luchando por tomar los fuertes empujones que golpeaban su garganta, soltando un grito ahogado junto con el último empujón en su garganta para después sacar la polla de su pequeña boca, Suguru automáticamente comenzando a toser, con sus manos sosteniendo su garganta para que de alguna torpe manera aliviar el dolor en ella, luchando al mismo tiempo de llenar sus pulmones de aire, entre tos y respiraciones desesperadas, a los pocos minutos levantando la mirada.

 


Sintió como todo su cuerpo se congelaba, sus ojos fijos a la caja de arroz, casi apunto de llorar cuando vio como Satoru derramaba su semen en el arroz blanco.

acercando la caja de arroz al rostro de la mujer. "Cómetelo" dijo el alfa con una expresión seria, empujando el rostro de la mujer hacia el arroz, embarrándolo en todo su rostro, Suguru solo pudo quedarse quieta y temblar, incapaz de cerrar sus ojos por el gran golpe en su persona, sus labios empapados de semen y abiertos como si fuera a gritar o llorar, pero solo comenzando a masticar, una mezcla asquerosa de arroz, semen, lágrimas y saliva.

 


"Buena niña"

 


...

 

 

 

"¡¡¡AHGGGHHHMMMM!!!" 

 


Suguru solo podía llorar, sus piernas abiertas hasta el punto que dolía, siendo provocada por unas cuerdas que la amarraban, incapaz de soltarse ya que sus brazos estaban amarrados de la manera que colgaban de la pared.

Lamentablemente eso no era lo peor.

Un vibrador yacía metido profundamente en su coño, pegado con cinta para que fuera imposible que saliera de su agujero, además de otros tres vibrados en forma de huevo pegados en su clítoris y sus pezones, incapaz de ver y por muy poco era capaz de gritar por la mordaza en su boca, aunque era más un grito ahogado que cualquier cosa.

 


Ni siquiera sabía cuántas veces se había corrido, pero solo podía sentir el dolor de la sobreestimulación, levantando sus caderas lo más que podía en un patético intento de soportar el dolor de la sobreestimulación.

 


era su segunda semana en ese lugar.

 


"¡¡¡¡¡¡MGHHHHHHH!!!!!!" Gritó ahogadamente, arqueando la espalda con fuerza cuando otro orgasmo golpeó su cuerpo, ya ni siquiera era placentero, era como tener choques en su coño, ni siquiera sabía cuánto llevaba allí, amarrada y con el frío golpeando todo su cuerpo.

 


duele

 


su coño apretando con fuerza el consolador dentro de ella, siseando del dolor por lo duro que era, siendo sorprendida al sentir algo en su pierna.

 


"por poco y me olvido de ti, ¿Sabes?" Suguru tembló con fuerza al escuchar la repentina voz del alfa, estaba asustada de lo que él haría con ella. "me invitaron a cenar pero recorde que tenia que cuidarte, no puedo ser tan irresponsable" tarareo el alfa, despegando la cinta del coño de la beta, haciéndola golpearse la cabeza contra la pared, sin importarle quitando los demás vibradores menos el del clítoris. "caalma~ no tienes que ponerte tan celosa, ¿sabes?... Bueno, tal vez un poco... Hace un tiempo tuve sexo con ella, era una fiera en la cama, pero bueno... fueron negocios nada más, Estoy seguro que a ella le encantaría cogerte también, pero soy muy celoso, te cortaría ambas piernas y brazos para que solo pudieras quedarte conmigo... JAH... De solo pensarlo me pongo duro, aunque sería aburrido, me gusta verte en apuros" Suguru se sobresaltó al sentir el consolador dentro de ella ser manipulado por Satoru, empujándolo con fuerza dentro de ella y sacándolo de golpe, Suguru estaba aliviada de que se hubiera callado"... Me gusta como lloras" susurro el alfa, empujando tres dedos en el húmedo coño, enterrando su dedo índice en las sensibles paredes vaginales de la beta , haciéndola llorar y gritar ahogadamente, sacando su dedo para desabrochar la cremallera de su pantalón, sacando su pene y acercándose hacia la mujer, levantando sus piernas para que ella quede en su regazo, empujando su polla en el húmedo coño, estrellándose con fuerza en ella, haciéndola gritar con fuerza, pero siendo silenciada por la mordaza en su boca.

 


"¡MGHH....MH!" Gimió ahogadamente, arqueando la espalda y pegando su cabeza a la pared, llorando por la sobreestimulación, además del dolor del miembro violándola, todavía no podía acostumbrarse, el dolor no solo físico, sino también mental que la empezaban a quebrar de una forma abrumadora, lo peor es que apenas llevaba dos semanas y sentía que estaba perdiéndose a sí misma, no quería saber cuanto tiempo iba a estar atrapada allí, con esa bestia jodiéndola como si de un puto trapo fuera.

 


"Carajo, tu coño es perfecto" Dijo Satoru, golpeando con fuerza su polla contra el sensible coño, clavando sus uñas en la tierna piel de la beta. "Voy a llenar tu lindo coñito con mis hijos, hahhhh eres perfecta, no existe otro coño mas perfecto que el tuyo, si alguien se atreve a tocarte me asegurare de matarlos y violarte frente a ellos... Eres mia... mia mia mia mia mia mia mia mia mia mia mia mia mia mia mia mia " 

 


Entre mas repetia eso, cada vez sus golpes se volvían más fuertes y abrumadores, soltandola de la pared y obligándola a acostarse en el suelo, frotando con fuerza el vibrador de su clítoris, haciéndola llorar con fuerza, mordiendo su pecho como si fuerza una bestia, mordiendo y chupando

 


No soy un omega para que me muerdas como si pudieras marcarme.

 


Suguru quería gritar eso, pero solo podía soltar gritos ahogados, sentía como ella misma se ahogaba con su propia saliva acumulada, siendo golpeada con fuerza en sus muslos, temblando con horror.

 


Tenia miedo, tenia miedo, tenia miedo.

 


"Carajoo~~ Eres tan perfectaaa, voy a llenar este coñito" Suguru gritó ahogadamente con todas sus fuerzas, casi a punto de desmayarse, sintió que su estómago se revolvía entre mas golpeaba la polla contra su cuello uterino, llorando por el dolor en su clítoris, aplastado por el vibrador que no dejaba de vibrar de forma monstruosa, sentía tanto dolor.

 


Duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele...

 


"¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MMMMMMGGGGGGGHHHHH!!!!!!!!!!!" DUELE TANTO

 


"Estoy cerca, estoy tan cerca de mi amor, voy a anudar tu lindo coñito" dijo con una sonrisa, apretando los dientes y cerrando sus ojos, apoyando su frente contra la de la beta, enterrando su polla en el coño de la beta, haciéndola gemir cuando la base del pene de Satoru comenzaba a hincharse, volviendo a moverse para enterrar con fuerza el nudo en la entrada de su coño, logrando que ella solo se retorciera como gusano, llorando ahogadamente e intentando patalear aun que sus piernas estuvieran amarradas, cerrando con broche de oro al derramar toda su semilla en su coño, llenando hasta lo más profundo, ola tras ola de semen caliente y pegajoso, sacándole un suspiro de placer a Satoru antes de enterrar sus colmillos con una fuerza monstruosa en el hombro de Suguru, sacándole otro grito lleno de horror.

 


Ahora simplemente esperando a que su nudo se desinflará para lamer la herida en su hombro, quitando más después la venda en sus ojos, la mordaza y las ataduras de sus piernas, brazos, de todo.

 


"Mira qué desastre eres, llena de saliva y lágrimas... que joya" se burló el alfa, sosteniendo el rostro de Suguru, sus ojos abiertos de par en par, llenos de horror y lágrimas, su boca húmeda y enrojecida por la mordaza, su cuerpo lleno de moretones y mordidas.

 


"Ughh... Duele... Dolió mucho" sollozó con fuerza cerrando sus ojos para llorar como una bebé, con su mano débilmente quitando el vibrador que seguía funcionando en su clítoris, gimiendo de alivio en cuanto lo quito.

 


"Mhhh pobre bebe" 

 


"No te preocupes, con el tiempo te sentirás mejor... Mh... ¿Por qué lloras mi amor?"

 


Su estómago se revolvió del horror.

 


...

 


un mes en ese infierno

 


"Te amo Suguru... Hhahhh te adoro, mi esposa" gruño el alfa, golpeando su polla con fuerza en el coño de la mujer, casi listo para su liberación"

 


"mHHH...." sollozo, estando apoyado a uno de los muebles mientras seguía siendo abusada.

 


"Di que me amas"

 


"MHH" solo gimió, apretando sus uñas en el mueble, demasiado mareada para prestar atención a los golpes en sus glúteos, demasiado cansada para escuchar lo que el decia, solo siendo capaz de sentir el grande pene de Satoru abusar de su vagina.

 


"Te dije que digas que me amas, amame, dilo... amame, me amas, me adoras" dijo Satoru en un tono serio, tomando el cuello de la beta y empujando con fuerza en el húmedo coño, gruñendo en el oído de la beta al estar cerca de su liberación. "Lo haces, ¿no? ¿Me amas? Me amas tanto que te vuelve loca, dilo... me amas" 

 


"Te... Te amo... Te amo..." sollozó, aferrándose al mueble, recibiendo una risa del alfa antes de que fuera sostenida del cuello, obligándola a mantener su rostro pegado al mueble, la base de su polla hinchándose para empujarla ferozmente contra el agujero de la beta, haciéndola llorar y gritar. "Te amo...!"

 


"Eres una puta mentirosa..." gruño el alfa, empujando con fuerza su nudo más profundamente en ella. "Me encantaría creerte... pero no puedo, nada de lo que dices es verdad, una puta mentirosa"

 


Suguru no negó nada solo sollozo, llorando en cuanto sintió el semen caliente pintar sus paredes vaginales nuevamente, había perdido la cuenta de cuántas veces él había abusado de ella, pero lo que sabía es que no se había detenido.

 


"Te amo Suguru" susurro el alfa, quitando su mano de su cuello para acariciar su cintura. "¿Lo sabes, no? Lo mucho que te amo"

 


"Mhm, Satoru-San me ama" se sintió tan rota.

 


....

 


¿Llevaba ahí dos meses? no podía recordar, el tiempo pasaba más rápido de lo que recordaba, dormir, comer, satisfacer a Satoru, un baño... y se repite.

 


Se movió levemente para buscar una posición más cómoda, sintiéndose un poco aliviada por la agua caliente, con sus manos salpicando un poco de agua, una pequeña sonrisa apareciendo en su rostro, no pudo evitar soltar una risa, sintiéndose como una niña, observando como uno patitos de goma yacían en la esquina de la tina, tomandolos y sumergiendolos en el agua, riendo al apretar ligeramente uno de los patitos el cual soltó un chillido, su rostro iluminándose ligeramente.

 


"¿Quieres que te de un baño? un poco de espuma no te hará daño señor pato"

 


"Si, quiero un gran baño de burbujas" Dijo el pato, con una voz más gruesa, haciendo sonreír a Suguru.

 


"¡Ah! ¡Lo sabía! ¡No te preocupes, quitaré cualquier mancha que haya en tu pequeño cuerpo!" Dijo Suguru con su sonrisa brillante, tallando con una esponja al pequeño pato de goma, quitando sus casi inexistentes manchas, tarareando alegremente como si de una niña se tratara. "Ta-ran~ Como nuevo~"

 


"Muchas gracias Suguru, te debo la vida" Dijo el pato de goma. "No hay de que, me alegra poder ayudarte" Dijo Suguru, apretando el patito en su pecho. "¿Puedo ayudarte en algo?" dijo el patito. "No... No puedes ayudarme, estoy atrapada señor pato" unas gruesas lágrimas salieron de sus ojos. "Creo que... Mi lugar es estar aquí"

 


Miro al techo por unos minutos, esperando a que Satoru llegue, acomodando rápidamente su cabello en cuanto escuchó los pasos apresurados de Satoru, apoyándose en la esquina de la tina.

 


"¿Terminaste? Lamento no poder ayudarte, ya sabes... Soy un hombre ocupado" rió con vergüenza, sentándose en el tapete que estaba al lado de la bañera, fijando sus ojos azules en el patito que sostenía Suguru, acercando su mano hacia el juguete y Suguru no tardando en entregárselo, mirando con miedo y vergüenza al alfa. "Hahh... Mira eso, hace un año o más ¿Creo?... bueno comprende esos patitos, creia que seria divertido tenerlos ahí, ya sabes... Acompañándome, aunque bueno de mucho no sirvieron, pero ya que te gustan Puedo comprar más de estos juguetes, te ves tan tierna jugando con estas cosas, ¿Qué opinas? ¿Quieres más?"

Suguru se acercó rápidamente, sus ojos rasgados iluminándose por completo

"Si Satoru-san, usted es muy amable" Ni siquiera sabía porque había empezado a hablar así. "Estoy tan agradecida" Dijo Suguru con una pequeña sonrisa de vergüenza, tomando la mano del alfa y pegándole en su cara.

 


Satoru solo se rió, acercando su rostro al de la beta, besándola con intensidad.

 

"Cada día eres más obediente, cada día eres más perfecto para mi" susurro Satoru en los labios de la beta, sonriendo cuando Suguru lamió sus labios. "Pero todavía no me amas lo suficiente" murmuró, causando el miedo en Suguru.

"¡Te equivocas! ¡Te amo! ¡Mi corazón solo le pertenece a Satoru-san!" Sollozo Suguru

 


"Me conmueve lo que dices... Pero tu y yo sabemos que solo dices eso solo para complacerme... Me odias, me tienes miedo, lo sabes perfectamente Suguru"

Suguru solo lo miro a los ojos, sus sentimientos estaban confusos, tenía miedo de lo que su odio comenzaba a transformarse.

 


"Te odio" murmuró, tomando la mano de Gojo y dándole un pequeño beso. "Te odio tanto pero nose porque quiero que te quedes conmigo, Te odio tanto, te odio, te odio... Y tengo mucho miedo de lo que siento por ti" Sollozo, besando una y otra vez la mano de Satoru, quien se se acercó su rostro al de ella, obligándola a besarlo.

 


"Sigue odiándome, ódiame tanto hasta que lo único que puedas pensar es en mi, odiame, odiame" susurro en los labios de la beta, lamiendo sus labios con cariño. "Ódiame tanto hasta que lo confundas con amor" 

 


...

 


casi tres meses

 


sollozo débilmente, aferrándose a las sabanas debajo de ella, acostada de lado mientras veía a Satoru sentado en la orilla de la cama, abrochando su pantalón antes de irse, volteando a verla antes de hacer una mueca.

 


"Hueles terribles"

 


Suguru se levantó rápidamente, las lágrimas llenando sus ojos.

 


"Ahí van las lágrimas de nuevo, eres un puto dolor de cabeza"

 


Suguru tomo débilmente la orilla de la camisa de Satoru, agachando la cabeza en forma de disculpa.

 


"Y-Yo... Me duchare... oleré bien... ya no llorare..."

 


sollozo, sintiendo una mano en su cabeza, obligándola a que lo viera a los ojos, sonriendo de oreja a oreja.

 


"Bésame"

 


Suguru gateo ligeramente antes de subir al regazo del alfa, chupando los labios de Satoru antes de besarlo, pasando sus pequeñas manos en su cabello blanco, murmurando "Te amo"

 


"Detente ya" dijo el hombre separándose de la beta, solo provocando su ansiedad. "Si quieres demostrar que me amas entonces montame"

 


Suguru solo se acerca desesperada, desabrochando nuevamente los pantalones del hombre y sacando su polla dura de la ropa interior, introduciendo el pedazo de carne en su coño lleno de semen víctima del abuso de hacía unos minutos.

 


"Ahh....hhah" gimió en un tono patético, levantando su pequeño vestido para que sus pechos estuvieran a la vista del alfa. "Satoru-San..."

 


"Tómalo, mi paciencia se agota" Dijo Gojo con un rostro lleno de aburrimiento y molestia, tomando su teléfono y distrayéndose en el, causando que Suguru buscará aún más su atención.

 


"MhHGG sisisi" sollozo ligeramente, en un pequeño senton introduciendo toda la polla del alfa en su coño, apretado sus labios y dejando que las lágrimas se le salieran. "Satoru-sama es tan grande" gimió la beta, apoyando sus manos en el pecho del alfa, rebotando en la polla lo más rápido y profundo que podía, a pesar de los pequeños choques que sentía en sus piernas y coño, casi obligándola a detenerse, aunque ella estando determinado a complacer a su alfa. "Mhhh...." sollozo, apretando sus labios y ojos con fuerza, soportando lo que más podía del dolor, soltando un pequeño grito en cuanto sintió como la empujaban con fuerza hacia la gorda polla de Gojo, abriendo sus ojos para ver como Gojo dejaba caer su teléfono y la abrazaba, suspirando placenteramente.

 


"¿Como puedo hacerme el desinteresado cuando tu coñito esta tan apretado?, no hay manera de que me niegue a ti" Dijo Gojo con una pequeña sonrisa, empujando sus caderas, ayudando a la pobre Suguru que luchaba para seguir brincando contra la polla de Gojo. "Lo estás haciendo muy bien... Eres perfecta"

 


"Tee amooo" gimió con fuerza Suguru, apretando con fuerza la polla de Gojo, sacándole un fuerte jadeo, y ella gritando al ser golpeada en su trasero. "Satoru-san..." murmuró Suguru, lamiendo los labios de Gojo quien la beso gustosamente, lamiendo su lengua con alegría, separándose algunos segundos después para comenzar a devorar sus lindos pezones, mordiendo la piel y chupando las marcas que dejaba en la tierna carne. 

 


"No puedo esperar a llenar tu útero de mis cachorros, pero aún tenemos demasiado que hacer" Suguru sintió que una parte de ella se retorcia del horror, su boca llenándose de un sabor amargo y sin embargo ella se regocijo de alegría, o al menos esa parte que Gojo había formado en ella, una enfermiza y dependiente del alfa.

 


"Mhm-Jhm sisisi, tus cachorros" repitió con la voz endulzada, ignorando el asco en su vientre, ignorando como su garganta se apretaba, ignorando lo que decía ella en el pasado.

 


"aún no, debemos esperar más lamentablemente, aún eres muy rebelde, si te dejo sola con nuestro bebé podrías hacerle daño, necesito que seas más obediente" Dijo Satoru con una sonrisa inclinándose hasta casi acostar a la mujer, el sudor cayendo de su frente Hacia el rostro de la beta, solo mirándose entre ellos.

 


"¿Aún no soy lo suficientemente buena?" pregunto Suguru, unas cuantas lágrimas resbalando de sus ojos para soltar un gemido en cuanto Gojo tomo con fuerza su cintura, levantandola para enterrar su polla más profundamente en ella, buscando la liberación que anhelaba, enterrando su rostro en el espacio en el cuello de Suguru empujando unas cuantas veces antes de empujar con fuerza su polla contra el sensible coño, haciéndola llorar en cuanto el nudo volvió a formarse dentro de ella, poco después derramando el blanco y caliente semen de Gojo en las tiernas paredes vaginales, liberando tras ola de semen dentro de ella, con su mano acariciando la mejilla de Suguru y besando la comisura de sus labios, acostándose y permitiendo que la beta escondiera su rostro en su cuello.

 


"Eres perfecta, pero aún te faltan unos arreglos, pronto serás perfecto para mi" Suguru casi ronronea como un omega, chupando y mordiendo el cuello del alfa, deteniéndose a los segundos por el miedo de que Gojo la rechazara y la regañara pero tranquilizandose rápidamente cuando Gojo la incito a seguir, con un pequeño suspiro alegre mordiendo y chupando cada mordida que dejaba, succionando y dejando el cuello blanco lleno de chupetones, sonriendo orgullosa de su trabajo.

 


Satoru solo sonrió, no fue una sonrisa amable, era un tipo de sonrisa retorcida, una sonrisa que daba a entender que por fin la había atrapado...

 


Y a pesar de haber visto esa retorcida sonrisa ahí estaba ella, feliz de estar al lado de Satoru.

 


...

tres meses

 


Satoru aveces se desaparecia por lo menos unos tres días de vez en cuando, aunque siempre que volvía llegaba siendo la persona mas amorosa del mundo, pero esos días de soledad la ayudaban a pensar en las cosas que pasaban allí, Suguru podía entender porque Satoru no quería embarazarla... todavía, pero lo podía entender.

Tener el hijo de Satoru sería una bendición para él, pero ella, con su rebeldía que volvía de vez en cuando podía volverse una maldición, al poder llegar a herirse a sí misma y por consecuencia a su bebé y eso era algo que Satoru no podía permitir, ¿pero como él planeaba  que ella no lo hiciera? ¿amarrarla por nueve meses? esa fue la idea con más sentido en su cabeza porque ella no permitiría que el la embarazará, se haría daño antes de guardarle cariño al pequeño bastardo, estaba segura.

Era una pequeña bestia rebelde y luchadora contra la monstruosidad de Satoru, aún no era perfecta para el.

 


Si sigo asi se va a cansar de mí y por fin seré libre.

 


Si, él se cansaría y después la cambiaría por alguien más bonita, ¿tal vez rubia? guapa como el, ojos azules, alguien de la que él nunca se cansaría, su pecho se llenó de alegría al pensarlo, seré libre, pensó antes de dormir

 


Pero después sintió rabia en cuanto volvió a despertar, ¿otra mujer? ¿su reemplazo? No, él no lo haría, ella no podía permitir que eso pasara, levantandose rapidamente y alcanzando el lavamanos como pudo, mojando su piel con el agua que caía y tallando con el pequeño jabón, estaba desesperada.

Se convenció a si misma que estaba equivocada, que lo necesitaba, lo amaba, lo adoraba, anhelaba tener a sus hijos.

 


por favor no me dejes

 


Sollozo antes de quedarse dormida

 


....

 


Quinto mes

 


Suguru abrió sus ojos, recordando lo que había pasado la noche anterior, tuvo "sexo" con Satoru... una y otra y otra vez, aun podía sentir como pelvis le dolía.

Y... después de eso, se quedo dormida y... debería estar en su cama.

 


Se levanto esperando encontrarse en el sótano, en su pequeño hogar y sin embargo creía estar en la habitacion de Satoru, esa habitación del primer dia y por ende de la noche anterior, sin cadenas y...

 


Satoru dormido...

 


Matalo

 


Resonó con fuerza en su cabeza, si lo mata podría huir e ir con sus padres, terminar de estudiar, conocer a alguien... No... Volver con Shoko.

 


busco con su mirada algo que le sirviera y que conveniente, a unos pocos metros había un desarmador

 


"Satoru..." lo llamo, esperando una respuesta pero solo recibió un ronquido, si... esta vez si estaba dormido.

 


Con sus piernas temblorosas camino hacia el mueble, tomando el desarmador, la arma perfecta y regreso hacia la cama con Satoru, apretando el desarmador con sus dos manos, levantandolo y apunto de apuñalarlo en el rostro.

 


Podía verlo, su camino a la libertad, podía sentir la alegría, la paz, el alivio.

 


Un movimiento y terminará con su infierno.

 


El repentinamente se movió, asustandola pero solo fue para buscar una posicion mas comoda.

 


"Mi Satoru" tarareo conmovida, alejando una de sus manos del desarmador para acariciar el pacífico rostro de Satoru.

 


rapidamente devolvio el desarmador hacia el mueble donde lo habia visto, subiendo rapidamente hacia la comoda cama y hundiendose en los brazos de el amor de su vida.

 


Se siente tan bien, de todos modos nunca fui una buena persona

 


...

 


séptimo mes

 


Satoru era realmente rudo...

Sentía que su vagina ardía mientras Gojo empujaba su polla contra el sensible agujero y Suguru tenía que admitir que cada día era más descuidado, entre más obediente y entre más lo amaba, el cada día la trataba más mal...

 

Lo había ignorado hasta ahora...

 

Cuando él la golpeó después de haber mencionado a un hombre de su vida, Gojo simplemente no soportó la ira, golpeando su mejilla y violándola en el piso.

 

Sentía como sangre de resbalaba de su coño mientras Gojo empujaba  ferozmente su polla en ella, jalando de su pelo mientras rasguñaba sus caderas y su trasero, sacándole gritos de dolor.

 

“¿COMO MIERDA TE ATREVES A MENCIONAR A OTRO HOMBRE? ¿ERES ESTUPIDA? ZORRA DE MIERDA" grito Gojo, follandola con fuerza hasta empezar a sentir como la base de su polla empezaba a hincharse, empujando el nudo en la mujer antes de correrse, suspirando con rabia antes de intentar forzar el nudo fuera de la beta, quién lloro y grito, pidiendo perdón en balbuceos, su rostro lleno de lágrimas y salivas que se resbalaban por sus moretones y cortadas, quedándose sin voz al sentir como el nudo era forzado fuera de su coño rasgando el pequeño agujero y haciéndola llorar con más fuerza. "No mereces mi nudo, una puta como tú no se lo merece"

 

Dijo el alfa, levantándose del piso y abrochando su pantalón, saliendo del sótano mientras la beta sostenía sus partes íntimas con fuerza.

 

"MGHHHHHAAAAAAAA, PHHHHHHH" intento callar los gritos, dando vueltas en el piso mientras intentaba distraerse, la cantidad de sangre comenzaba a alarmarla y lo único que quería es que Gojo fuera y la consolara.

 

Gojo no regreso, el dolor no desapareció, pero fue lo suficientemente fuerte como para hacerla desmayarse.

 

Ella solo quería hacer reír a Gojo con sus historias.

 

...

 

9 meses 

 

Suguru estaba escondida debajo de la cama mientras lloraba, sabía que realmente no podía escapar, la cadena la delataba pero su trastornada mente la hacía querer pensar que esconderse bajo la cama la salvaría y lamentablemente no funcionó.

 

“¿Por qué te escondes?" La voz de Gojo resonó por todo el sótano, el cuerpo de Suguru se encogió del miedo, las lágrimas saliendo de sus ojos como cascadas mientras intentaba ser lo más silenciosa posible. "Debes ser una idiota si piensas que no me voy a dar cuenta de que estás debajo de la cama" Suguru sollozo, enterrando sus uñas en el piso mientras cerraba los ojos con fuerza. "Sal de ahí Suguru..." Suguru no hizo caso, quitando sus manos de los oídos del piso para taparse los oídos. "Hahh... Zorra de mierda" murmuró antes de arrodillarse y asomarse debajo de la cama, jalando del brazo a la beta, subiéndose arriba de ella y rodeando su cuello con sus manos, presionando con fuerza en el cuello de la beta, quién había empezado a patalear y rasguñar las manos del alfa,  su rostro tenido de rojo mientras luchaba por respirar, la saliva resbalándose de sus labios, la presión de su garganta debilitándose cuando Gojo quitó su mano derecha para desabrochar su pantalón y sacar su polla de su ropa interior, acercándose nuevamente a la mujer para subirle su pequeño vestido y arrancarle las panties, alineando su polla en el agujero,  empujando con fuerza, suspirando del placer mientras aceleraba su ritmo, apretando con fuerza el cuello de la beta mientras reía. "Tu coño es asqueroso, ya no me complace"

 

Fue un golpe fuerte para su estado mental, sus labios se volvieron mas temblorosos mientras comenzaba a llorar ahogadamente, sus sollozos saliendo asquerosamente de su boca, cerrando los ojos con fuerza y gimiendo del dolor mientras su coño era abusado de forma tan cruel, apenas y podía pensar, cada vez mas sentia que se quedaba sin aire entre mas fuerte la estrangulaba Gojo.

 

"GHHHHHH" sollozo ahogadamente, sus ojos poniéndose en blanco, sus dientes se apretaban dolorosamente mientras la saliva continuaba deslizándose de su boca, el abuso aliviándose en cuanto la mano de Gojo se alejaba de su cuello, tomando un buen bocado de aire, soltando un grito en cuanto nuevamente Gojo la golpeó.

 

"¿No sabes callarte? De haber sabido que serias asi de ruidosa nunca te hubiera llevado conmigo, cualquier puta es mejor que tu, una omega hubiera sido mejor, tu coño ya ni siquiera me complace, ya ni siquiera estás estrecha", Suguru solo podía llorar antes las palabras, forzándose a apretar su coño, aliviada en cuanto vio cómo la ceja de Gojo se contraia...

 

"reacciono... ¡No soy tan asquerosa!" Pensó Suguru mientras sonría temblorosamente, gimiendo en cuanto la polla de Gojo golpeó con fuerza su coño, retirándose después de unos largos segundos.

 

"Deja de intentar complacerme, eres un producto dañado, te lleve conmigo solo por tu linda carita, pero debí pensar también en tu coño, al menos el coño de una omega seguiría igual de apretado que una virgen"

 

Gojo solo continuaba hablando y Suguru cada vez mas sentia la estúpida necesidad de llorar, ¿Que le había hecho para recibir tantas palabras humillantes? ya ni siquiera se atrevía a mirarlo a los ojos, tenia miedo de recibir una mirada llena de odio y repulsión, tenia pavor de mirar a Gojo

y cuando por fin tomo el valor, el rapidamente se levanto, dejándola en el suelo, para solo abrocharse su pantalón y caminar hacia la salida, ni siquiera se despidió, eso hizo que Suguru rompiera en llanto y con sus dos manos golpeara su vagina, haciéndola llorar aun mas del dolor pero para ella, nada sería más doloroso que tener el odio de Satoru en sus hombros.

 

"Soy tan estupida... idiota... ¿por que naci siendo beta?"

 

sollozo Suguru, dejando de golpearse para volver a tirarse al piso, cerrando los ojos antes de quedarse completamente dormida.

 

...

 

10 meses

 

Suguru no podía evitar sentir tristeza todo el dia, lo mas logico que podía pensar en su mente rota era que está cayendo en depresión, cosa que no era de extrañar.

 

La persona que se aseguro de hacer tu vida imposible, que dependieras solo de él y que siempre decía como te amaba, de la nada solo demostraba odio y repulsión hacia ti, abandonandote por dias, solo para traerte comida y permitir que tuvieras duchas de vez en cuando...

 

Suguru no podía soportar el dolor, Satoru ya ni siquiera tenía relaciones sexuales con ella, ya ni siquiera la golpeaba, no la miraba, nada... Solo le llevaba lo necesario para asegurar su supervivencia, pero nada más... Eso rompía a Suguru, ella no quería ser reemplazada.

 

Se sentía horrenda, podía ver cómo su cuerpo adelgazaba de forma acelerada, como se le caía cabello del estrés, como olia mal de tantos días en soledad.

 

Debía admitir que había pensado en el suicidio, pero no se había atrevido, quería que Satoru la mirara otra vez... así que nunca se atrevió... a veces se preguntaba si había tomado una buena decisión al no matarse y ella podía sentir que no, tomó la peor decisión, se arrepintió de seguir viviendo.

 

Pero tampoco quería dejar a Satoru, ella aún tenía la tonta esperanza de que el un dia regresara y la volviera a amar, solo le importaba eso.

 

....

 

once meses

 

Estaba limpia después de semanas, Gojo había aparecido después de semanas para traerle más comida antes de que se muriera de hambre, además de que la había dejado ducharse, le había dado productos para que oliera bien pero se sintió muy humillada en la forma en la que él hablaba de lo sucia que se veía, apariencia asquerosa y flaca como un palo.

Lloro en ese preciso momento mientras miraba la oscura mirada de Gojo y después de toda esa humillación, simplemente se fue.

 

ella solo pudo sentarse en el piso mientras olía su brazo, tarareo triste mientras se distraía con el olor a lavanda, un olor simplemente placentero después de haber tenido que oler como a perro callejero.

 

no se sentía linda, pero se sentia mas limpia y cómoda, pudo cepillar su cabello después de semanas, fue difícil deshacerse de los nudos pero se sintió completamente orgullosa después de estar presentable después de un tiempo, ademas que tenia un nuevo vestido, olió profundamente el vestido y tarareo, el olor a nuevo siempre algo que la tranquilizaba.

 

y después de pensar e todo, sabia que en unos dias volveria a estar sucia, asi que solo se acostó en su pequeña cama, tapándose con sus nuevas cobijas mientras se dejaba seducir por el sueño, después de todo... ¿qué más podía hacer?

 

.....

 

Su respiración estaba agitada, su cuerpo ardía y solo podía jadear, conocía esa sensación... Pero tenia miedo de abrir los ojos y que todo fuera un sueño, pero nuevamente su corazón se agito con fuerza cuando sintió unos labios en su vientre y gimió de completa alegría

 

"Satoruuu~" se retorció aún sin abrir sus ojos, esos labios cambiando sé lugar para besar su mejilla, lamiendo su mejilla mientras introducía dos de sus gruesos dedos en la apretada vagina y ella solo rio.

 

"¿De que te ries?" pregunto Satoru curioso, no sonaba como el día anterior, parecía emocionado, como el primer dia en el que lo conoció.

 

"Volviste a mi... Estoy tan feliz...~~~ porfavor no me vuelvas a dejar... Por Favor dame a tus hijos, juro que seré una buena esposa..." gimió Suguru, abriendo aun mas sus piernas mientras sentía como un tercer dedo se introducía dentro de ella, haciéndola tararear de alegría y placer.

 

Satoru solo se rio, mordiendo su mejillas al mismo tiempo que penetraba con fuerza los tres dedos en el coño de la beta, sacándolos segundos después y rápidamente desabrochando su pantalón y sacando su gorda polla de su ropa interior, alineándose en el coño húmedo, adentrándose con fuerza dentro de ella.

 

Suguru soltó un grito, le dolía... habían pasado meses desde su último encuentro sexual y su coño se había apretado después de la ausencia de Gojo, pero a pesar del dolor estaba tan feliz, soltando un grito en cuanto Gojo comenzaba a penetrar con fuerza dentro de ella, como una bestia dejándose llevar por sus instintos...

 

Suguru lo noto, Gojo parecia mas desenfrenado y mas expresivo que las ultimas veces, no entendía porque de la nada la había buscado después de decirle lo mucho que la odiaba y le parecía asquerosa pero ella no podía estar mas agradecida.

 

"Me vuelves loco..." dijo Gojo en jadeos, pegando su frente contra la de Suguru, empujando su polla contra el coño de Suguru en un ritmo rápido y duro, sus grandes manos agarrando las caderas de Suguru, apretando y rasguñando las delicadas caderas de la beta.

 

Suguru apenas y pudiendo ver el rostro de Gojo, se veía tan sonrojado, sus ojos se veían borrosos y oscuros, además de que en sus labios podía ver sus colmillos asomándose, se veían grandes y adoloridos.

 

"Estas en tu rutina" pensó Suguru. "Si te doy tanto asco... ¿por que pasarias tu rutina con alguien como yo?" pensó nuevamente

 

Suguru solo sonrió, juntando sus labios contra los de Gojo, los colmillos de Gojo pinchando su labios, ese era sin duda el beso mas agresivo que había recibido de Gojo, lleno de desesperación, deseo y posesividad.

 

"Me volviste loco desde el día en que te vi" dijo Gojo con una pequeña sonrisa, besando los labios de la beta, con su mano frotando el clítoris de la mujer, quien había comenzado a llorar del placer, apenas escuchando lo que el alfa le decía. "me sentí tan desesperado cuando me di cuenta que eras un Beta..." susurro Gojo por encima de los labios de Suguru, sacando su polla de la vagina de Suguru, acomodandola boca abajo para golpear nuevamente su polla en el estrecho agujero, pegando sus labios en la nuca de la mujer. "Así que si no podía marcarte como a una omega... entonces te marcaria de la forma en que nunca lo olvidarías" murmuró, su polla hinchándose dentro de la mujer mientras empujaba con fuerza. "No sabes cuanto llevaba planeando esto, el dia en el que te tendria en mi posesion, El dia en el que porfin pude reclamar tu coño fue el dia mas feliz de mi vida, incluso si tenías esa carita tan triste y ahora mírate... Estas tan desesperada en busca de mi amor... y antes te negabas a sentir algo por mi algun dia" Se rio el alfa, mordiendo la nuca de la mujer en lo que su nudo comenzaba a formarse, sacándole un grito de dolor a la beta pero aun así ignorandola, solo empujando profundamente en el coño de la beta, empujando con fuerza entre más se formaba su nudo, empujándolo con fuerza dentro de ella antes de que se cerrará dentro de ella, impidiendo la salida del alfa,

 

"Satoruuuummmm~~" Ella solo gimió, pegando su rostro en la pequeña almohada mientras Satoru lamia la marca que había dejado, levantándose ligeramente para ver su trabajo, sonriendo orgulloso"

 

"Extrañare venirme dentro de ti Suguru... "murmuró Gojo pero Suguru apenas y podía mantener los ojos abiertos, dejándose caer en un profundo sueño bajo la calidez de satoru.

 

....

 

Suguru estaba agotado y triste, habían pasado todo un día calmando la rutina de Gojo, solo para que cuando el se saciara la abandonara y ella solo pudo llorar y rogar.

 

Extrañaba a Satoru... solo deseaba no quedarse tanto tiempo sola...

 

....

 

Un año

 

Se sentía sola, Satoru nuevamente había regresado a su rutina de solo darle lo necesario para sobrevivir... Ella realmente esperaba que todo volviera a ser como antes pero podía ver que no, otra vez estaba atrapada en ese ciclo de abusó y negligencia y lo unico que podia hacer era rogar para que él la volviera a amar, cosa que nunca sucedía.

 

Pero todo ese dolor se esfumó en cuanto escuchó como Satoru la visitaba, ¡no había tardado un mes en visitarla nuevamente! tal vez él volvió para tener relaciones con ella y la verdad ella no se quejaria.

 

sin embargo eso no paso.

 

"¡Satoru! ¡Volviste!" Suguru estaba alegre, sentándose en el piso mientras esperaba a que él la golpeara, besara, la humillara o le dijera algo bueno, cualquier cosa era suficiente para ella.

 

Gojo solo la miro por unos segundos como si quisiera hacer algo.

 

"¿Vas a quedarte conmigo? ya no te vayas por favor" Rogó Suguru, mirándolo con tristeza, solo para observar como el buscaba algo en su bolsillo, antes de tirarlo cerca de la beta. 

 

Suguru solo miro al objeto, era una llave, la misma llave que la liberaba de sus cadenas y  de alguna forma eso la asusto, no se atrevía a tomarla, como si tocar la llave fuera a quemarla y con su rostro en estado de shock solo pudo mirarlo, observando cómo salía de ese sótano.

 

Ella solo se quedó allí, sentada en el piso mientras se quedaba viendo la puerta de la que había salido Gojo la cual había dejado abierta de par en par.

 

Es una prueba

 

Está probando cuanto lo amo, en cuanto se de cuenta de lo mucho que lo amo el volvera por mi

 

Suguru se convenció de eso, solo mirando a la puerta lo que le pareció años, podía sentir como su estomago rugía del hambre, como su garganta seca gritaba por agua, pero se había quedado sin municiones y siendo sinceros, no se había movido ni un centímetro de la posición en la que estaba.

 

y solo, SOLO cuando su cuerpo se sintió débil, cuando su mente se volvió borrosa y en vez de hambre solo sentia dolor... Fue cuando tomó con manos temblorosas la llave, liberando su cuello de esa cadena, soltando cada cadena que la mantenía cautiva y con sus piernas temblorosas dando lentos pasos hacia la salida, esperando encontrarse a Satoru...

 

Pero solo pudo vomitar su bilis cuando se dio cuenta que esa casa que solía estar llena, ahora estaba completamente abandonada, sentía que su corazón se apretaba en su pecho pero aun asi siguio caminando, llegando hasta la entrada principal, con sus manos temblorosas abriendola con cuidado, cerrando los ojos con fuerza en cuanto la luz del sol abrazaba su cuerpo.

 

soy libre...

 

Y por alguna extraña razón eso no la hacía feliz.

 

Aun así siguió caminando, ignorando el dolor en sus pies, solo caminando hacia cualquier lugar, no se detuvo, ni siquiera pensó en su casa, o talvez ya no la recordaba, pero solo siguió caminando.

 

camino tanto hasta que sus pies estaban sangrando, hasta que se topo con gente, quien solo la miraba.

 

"Una vagabunda" "No, es una drogadicta" "Una enferma mental" Docenas de personas mirándola y nadie se acercaba... Si... Tal Vez tenían razón, era una enferma mental... Nadie en su sano juicio buscaría con todas sus fuerzas a su violador, deseando que volviera a maltratarla con tal de estar juntos.

 

siguió caminando a pesar de sus pensamientos autodestructivos, camino tanto hasta que escuchó las sirenas de una patrulla, camino tanto hasta que porfin se detuvo.

 

"¡Hola! ¿estas bien? me llamo Suzuki, recibimos un aviso acerca de ti... ¿cómo te llamas preciosa? ¿necesitas ayuda?" decía la policía, mirándola con cuidado hasta mirar sus pies, haciendo una mueca de pena. "Mira como estas... Porque no te sientas y esperamos ayuda médica, ¿eh?" sugirió la mujer. "Puedes decirme cómo te llamas... ¿Porfavor...? Te quiero ayudar... 

 

"...Su..." su voz estaba rasposa, su garganta estaba seca y se sentía mareada.

 

"¡Ah! ¡espera un poco! ¡traeré un poco de agua para ti!" dijo Suzuki mientras corría rápidamente a la patrulla, regresando con una botella de agua, la cual tenia un poco más de la mitad. "Solo puedo darte esto, era lo que tenía a la mano" se disculpó la mujer, acercandole la botella a Suguru.

 

Suguru solo asintió, con su mano temblorosa alcanzando la botella para abrirla y en unos solos segundos tomándose el interior de la botella, dejándola caer por accidente.

 

"Ya lo alcanzó" respondió rápidamente la policía, agachandose para tomar la botella vacía

 

"Suguru..." dijo la beta, llevándose una mirada de Suzuki.

 

"¿Es tu nombre?" pregunto

 

"Suguru Geto..."

 

Suzuki solo pudo abrir los ojos completamente sorprendida, rápidamente tomando su radio.

 

"Acabo de encontrar a la adolescente de diecisiete años, Suguru Geto"

 

Suguru solo pudo escuchar cómo se comunicaba la mujer... era curioso... ¿sabía quién era con solo escuchar su nombre? ¿que paso en todo ese tiempo? Se sentía como un famoso, pero no le sorprendía mucho, después de todo sabía que sus padres serían capaces de mover mar y tierra con tal de encontrarla, y el solo pensamiento la hizo derramar lágrimas... Extrañaba a sus papás.

...

 

Se sentía incomoda, habian pasado horas desde que volvió a la sociedad, todo mundo celebraba que su estado de desaparecida se convirtiera en encontrada y en especial que estaba viva, estaba rodeada de enfermeras las cuales solo buscaban examinar su destruido cuerpo, fue incomodo cuando un especialista tuvo que revisar sus partes privadas solo para decir "No es virgen" no pudo evitar llorar y sus solas lágrimas hicieron que todo mundo la mirara, se sentía como una rata de laboratorio.

 

Le dio vergüenza cuando revisaron su cuerpo, solo para recalcar sus cicatrices.

 

"Esa es una grande cicatriz" si, lo sabia... A Satoru le gustaba morderla hasta el punto que sus heridas tardaban semanas en sanar, incluso más de un mes. 

 

"mira sus piernas, pareciera como si una bestia la hubiera atacado" Si, ella estaba llena de cicatrices, Satoru nunca controlaba su fuerza así que siempre cortaba su piel con sus uñas, no ayudaba que fueran más garras que uñas.

 

"¿Qué crees que le paso?"

 

"¿No es obvio? Seguramente un alfa se la llevó porque era bonita, la violó hasta que fuera lo suficientemente asquerosa como para seguirle gustando" aun si estaban afuera de su habitación podía escuchar a los médicos.

 

"Tal vez se escapó de casa"

 

sollozó con fuerza y las voces se silenciaron.

 

Su padres llegaron después de una hora en su estadía en el hospital, llorando y abrazándola mientras intentaban alejarlos.

 

Fue doloroso ver sus apariencias, Su perfecta madre, su perfecto cabello teñido de negro ahora estaba lleno de canas, cosa que su madre siempre había intentado evitar, su rostro se veía demacrado, su cuerpo femenino y digno de un omega ahora estaba completamente desnutrido, Suguru lloro... Eso solo hizo que sus padres llorarán más.

 

Su padre... Un alfa atractivo que siempre se mantenía presentable, al igual que su madre el teñía su cabello para evitar las canas, siempre formal, serio y siempre evitaba estar desaliñado... Sin embargo ahora estaba completamente fuera de su recuerdo, las canas pintaban todo su cabello al igual que su madre, parecía un poco más subido de peso, sabía que su padre a veces comía de más por el estrés y ahora se veía reflejado en su cuerpo, y su usual seriedad ahora estaba siendo reemplazado por un rostro lleno de lágrimas y mocos... Suguru esperaba a sus antiguos padres, nunca se los imagino llorando o incluso con esa apariencia.

 

pero no se quejaba, porque ella sabía que no era la misma.

 

Lo supo cuando se vio en el espejo del hospital y después ver en las noticias sus fotos de hacía más de un año, no podía creer que esa era ella...

 

sus mejillas llenas y rosas como un mochi, sus labios rosados y gruesos, suaves y apetitosos a la vista, sus ojos morados brillantes y llenos de pestañas largas, su piel en un bronceado leve, su cuerpo femenino pero que era fácil adivinar que participaba en varios deportes, sus muslos llenos de carne, abundantes pechos, caderas llenas y perfectas para cualquier alfa, su cabello largo y sedoso, aún recordaba lo problemático peinarlo.

 

ella solía ser hermosa.

 

Sin embargo al verse al espejo, su mejillas redondas ahora estaban hundidas, sus labios rosados y suaves ahora estaban pálidos y partidos, sus ojos morados ahora estaban vacíos, su bello bronceado había sido intercambiado por una piel pálida como una hoja de papel, no era de sorprenderse, llevaba un año entero en un sótano, su cuerpo femenino ahora solo se veía sumamente desnutrido, sus clavículas sobresalían de su piel, sus pechos apenas y se notaban, sus caderas apenas anchas por su abuso, sus muslos antes llenos de carne ahora solo se veían como dos pequeños palos, su cabello brillante, sedoso y súper largo ahora era como un trapeador, maltratado, faltaban mechones y parecía que iba a romperse con solo verlo, era horrenda.

 

Vio la forma en la que sus padres la vieron, fue como ver a un fantasma.

 

la abrazaron tan delicadamente como si fuera de cristal, como si en un pequeño descuido fuera a romperse.

 

Nuevamente no le sorprendía, estaba al borde de la muerte.

 

"¿Suguru... Eres tu?" si... solo faltaba esa pregunta, si fuera ellos también lo preguntaría.

 

"Si... Soy yo" y solo necesitaron escuchar su voz para llorar con más fuerza, por más ronca y desgastada que estuviera su voz... ellos la reconocían   

 

...

 

Las preguntas no pararon, sus padres tuvieron mas respeto asi que no preguntaron, a pesar de que tenían más derecho que todos los demás, pero los médicos, enfermeros, policías y lo que fuera, no dejaban de preguntar, en especial a una que le habían entregado el caso, pero ella nunca respondió y podía ver que eso molestaba a la mujer.

 

"Bien señorita Geto, te haré una última pregunta, quiero que respondas... Con TODA tus honestidad" Suguru solo la miro, le daría el gusto esta vez, así que asintió, observando cómo sus padres fruncían el ceño en cuanto vieron una pequeña mueca en los labios de la mujer, una mueca de una sonrisa contenida. "¿Que paso esa noche? ¿Quien te hizo esto?" Eso no fue una última pregunta, fueron dos.

 

Suguru solo miro sus manos, huesudas y pálidas, lo pensó... La forma tan fácil en la que podría echar de cabeza a Satoru, unas cuantas palabras que salieran de sus labios y todo ese drama estaría terminado.

 

...

 

Solo unas palabras...

 

su boca titubeo, cerrando y abriéndose como un pez.

 

"Yo..."

 

Todos parecían conmocionados, esperando información valiosa.

 

"Yo... No lo se" Las cejas de la encargada del caso solo se fruncieron en una señal de molestia. "No lo recuerdo" Recordaba cada toque, cada caricia, cada golpe, cada palabra, cada mirada, recordaba incluso cada cabello en las cejas de Satoru cuando las fruncia, recordaba cómo fruncía esos labios como un niño chiquito haciendo un berrinche, recuerda todo... Y no puede pensar que algun dia sera capaz de olvidarlo.

 

...

primera semana

 

Estaba en casa después de un largo año y una larga examinación, lo único que hizo en el momento en el que llegó fue esconderse en su cuarto, esconderse debajo de las cobijas y dormir, cuando despertaba era porque su madre ya estaba sentada en la orilla de la cama, sonriéndole mientras la incitaba a comer, esperando que de esa forma subiera mas de peso y Suguru solo comía lo que podia, no podia negarse, siempre adoro lo que su madre solía prepararle.

 

Su padre había comprado una televisión nueva, así que cuando Suguru quería veian una pelicula, abrazados y sonrientes, pero Suguru nunca permanecía despierta, siempre se dormía en un punto, pero nunca fue una molestia.

 

También tomó un baño después de una semana, estaba tan deprimida que una de las cosas que más disfrutaba pues simplemente ya no le interesaba, ya no le interesaba su aseo personal.

 

Asi que su madre se ofreció a bañarla, no sabía si fue una buena idea, porque su madre solo lloraba, no sabía si por su desnutrición o sus cicatrices, tal vez eran las dos cosas.

 

...

 

primer mes

 

Su madre volvió a llorar, lloro cuando la encontró escondida en el closet.

 

...

 

segundo mes

 

había recuperado pequeña parte de su masa corporal, su cabello estaba más brillante gracias a lo mucho que su madre la cuidaba y estaba agradecida, se sintió un poco más bonita, sus mejillas ya no se veían tan hundidas y su estómago había crecido un poco, pero no lo suficiente.

 

Su vida era relativamente tranquila, exceptuando las incontables ofertas de entrevistas y esas mierdas, sin embargo Suguru se negaba, diciendo que no recordaba nada.

 

Sin embargo sabía por la forma en la que su madre la miraba, es que su madre sabía que lo recordaba, pero no la presiono.

 

"¿Lo sabes verdad?" Pregunto Suguru, escondida debajo de las cobijas mientras su madre estaba sentada en un hueco de su cama, arrullandola como si fuera una niña pequeña.

 

"¿que cosa?" preguntó su madre, abriendo sus ojo para mirarla, brindándole una sonrisa amable.

 

"Lo...Lo que pasó..." murmuró

 

"No estoy segura si entendí correctamente a lo que te refieres pero... Cuando... Cuando dijiste que no recordabas nada... Supe que mentías... o almenos eso pienso..." Dijo con una sonrisa, Suguru podía ver como cerraba sus ojos para evitar derramar lágrimas. "Suguru..." La beta solo la miro, recibiendo nuevamente la mirada de su madre. "¿Tu...?" su madre rápidamente miro hacia el techo, tragando con fuerza antes de continuar. "¿Quien te hizo esto?" y su madre volvió a llorar, abrazándola por encima de la cobija y Suguru solo pudo intentar sentarse, levantandola y tomando las manos de su madre mientras miraba hacia esas manos delgadas.

 

"No te puedo decir..." Su madre rompió en llanto y Suguru también lloro.

 

"¡Mi bebé! ¡Entonces solo dime...! ¡necesito saber...! ¡¿Que te hizo?!" Suguru solo sollozó con fuerza, sabia que su madre lloraría mas pero sabia que no podía negarle la verdad, eso la destrozaría poco a poco, torturandose con saber... qué fue lo que realmente pasó.

 

"Yo... No le digas a nadie mamá" Murmuró, mirando a los ojos de su madre, quien no tardó en asentir desesperadamente, apretando con fuerza sus manos. "El... Esa noche... El me toco... y me llevó a una casa..." Podía ver como los ojos de su madre se llenaban de lágrimas, derramando lágrimas como cascadas. "El... El me violo... El me violó mamá"

 

El llanto de su madre se volvió ruidoso, acercando las manos de Suguru hacia su rostro mientras lloraba.

 

"El me violo... Todos los dias... Dia tras dia" Suguru lloro, las lágrimas no dejaban de caer y Su madre solo tembló con más fuerza, levantando su cabeza repentinamente y soltando sus manos para tomar las mejillas de su hija.

 

"¡Tienes que denunciarlo! ¡por favor! ¡¡No dejes que se salga con la suya mi amor!!" Suguru solo pudo negar con la cabeza.  "¡¡POR FAVOR!! ¡¡TE LO RUEGO!! ¡¡SI NO LO HACES POR TI... ENTONCES HAZLO POR MI!!"

 

"¡¡NO!! ¡¡NO LO ENTIENDES!!" Grito Suguru en respuesta.

 

"¡¡ENTONCES HABLA CONMIGO!! ¡¡HAZME ENTENDER!!" Gritó su madre.

 

"¡¡¡ES QUE YO LO AMO!!!" Y su madre quedó en silencio rápidamente, un rostro lleno de miedo, sorpresa, tal vez asco tambien.

 

"...¿por...por que?" preguntó su madre.

 

"El... El me creo así y no puedo oponerme... Él se encargó de formarme así... No lo puedo traicionar" Sabía que eso haría que su madre la viera con otros ojos, pero no sabía de qué manera, solo esperaba que no la dejara de amar.

 

...

 

cuarto mes

 

después de meses de insistencia por fin se reunió con Shoko y pudo notar lo diferente que se veía, su cabello había crecido rápidamente tanto que ahora le llegaba un poco más arriba de la cintura y tenía unas notables ojeras, también se veía más pálida y olía demasiado a cigarro.

 

ambas estaban en su habitación, Shoko había comprado zaru soba, Suguru no podia estar mas alegre mientras comía en una pequeña mesa que le había comprado su madre para que pudiera comer en la cama, era difícil hacerla salir de su habitación.

 

Shoko solo la miraba mientras jugaba con sus dedos.

 

"¿Has estado bien?" pregunto Shoko con nervios, haciendo que Suguru la mirara a los ojos.

 

"Mmhjhm" asintió Suguru, tragando la comida rápidamente, estando segura que empezaría una conversación dramática. "He estado muy bien"

 

"...No... ¿No tienes pesadillas o una mierda asi?" pregunto Shoko "No tienes que responder... Es una pregunta estupida... Perdoname"

 

"No es estupida" negro Suguru sonriendo levemente "respondiendo a tu pregunta... No, no he tenido pesadillas" Mentía, todas las noches tenía pesadillas de como Satoru la abandonaba.

 

"Eso... Es un alivio, me alegra que estés bien" dijo por último Shoko, nuevamente jugando con sus manos.

 

"Pregunta lo que quieras Shoko, en realidad no importa" la incito, bajando su mirada a su soba, nuevamente empezando a comer

 

"Ah... si, gracias... ¿no tienes miedo?" Suguru solo pudo alzar las cejas un poco curiosa. "No tienes miedo de que vuelva y... te arrastre a eso otra vez?" pregunto Shoko, una pregunta demasiado cruel para una víctima, pero Suguru no era cualquier víctima y Shoko era demasiado directa con sus preguntas.

"No... No le tengo miedo, aprendí a convivir con el" respondio Suguru

 

"Dijiste que no recordabas nada" dijo rápidamente Shoko

 

"No serias capaz de echarme de cabeza" ambas quedaron en silencio

 

"Perdoname..." habló de nuevo Shoko

 

"¿Por qué?" Pregunto curiosa Suguru, sorprendiendose en cuanto vio las lagrimas de Shoko

 

"Si no te hubiera dejado sola... No te hubiera pasado esto... Seguiríamos juntas" Sollozo levemente Shoko, su rostro inexpresivo pero sus ojos demostraban todo su dolor y culpa.

 

"No es tu culpa" Respondió Suguru, le conmovió la forma en la que Shoko se arrepentía.

 

"Si lo es"

 

"No... El ya tenia planeado esto desde hacía mucho tiempo, no importaba si me hubieras dejado allí o me hubieras acompañado, o incluso si no nos hubiéramos ido... El buscaría una forma para atraparme"

 

"No... no importaba que tanto te hubiera protegido..."

 

"Nunca hubieras podido hacer nada"

 

...

 

sexto mes

 

acompañó a su madre al supermercado, su madre a pesar de saber su trastornó aun así la seguía amando, su madre había investigado solo para saber que lo mas seguro es que ella padeciera síndrome de Estocolmo, sus padres aun así la apoyaron, rezando que algun dia amara a alguien más. 

 

Recordaba que antes de su secuestro siempre acompañaba a su madre y le pedía comprar tonterías, su madre siempre la regañaba y por lo menos le compraba una sola cosa.

 

sin embargo esa vez le permitió agarrar lo que quisiera, Suguru no sabía que agarrar, tomando cosas que se le antojaban pero no en exceso.

 

Su madre parecía feliz de consentirla.

 

"¿Puedo tomar esto también?" pregunto Suguru mientras le entregaba un tratamiento de cabello a su madre, quien solo se rio.

 

"Déjalo en el carrito" Suguru solo sonrió, dejando los productos en el carrito de las compras solo para mirar al pasillo, observando un hombre con cabello blanco.

 

"¿Qué quieres comer hoy?" Preguntó su madre mientras esperaba una respuesta, la cual nunca llegó, volteando a ver a su hija. "¿Suguru?"

 

Pero ella solo corrió, empujando a la gente mientras perseguía a alguien

 

"¡SUGURU!" gritó su madre, corriendo tras de ella como podía, observando cómo su hija alcanzaba el brazo de un hombre.

 

Satoru!" Dijo su nombre con una sonrisa solo para ver el rostro de 'Satoru'.

 

No era el.

 

Y sintió que su corazón se apretaba de dolor.

 

"No eres él" Y regresó con su madre.

 

Su madre no pregunto nada, no necesitaba una explicación, solo la miro y miro al hombre.

 

Suguru lo confundió con 'El'

 

...

 

Octavo mes

 

Suguru ya no quería regresar a la escuela, así que había intentado entrar a diferentes trabajos, pero no le funcionaba.

 

Pero su desesperación la hizo pensar en las cosas que sabía hacer...

 

Y pronto se encontraba vendiendo peluches de estambre, no era algo muy novedoso pero a muchas personas les gustaba y no dudaban en comprar y bueno, en su humilde opinión ella era super buena haciendo lo que hacía.

 

Incluso había tejido uno de Satoru, lo tuvo que esconder, pero cada noche lo abrazaba.

 

Pero sentía que ese vínculo con Satoru se iba apagando, ya no estaba tan desesperada en encontrarlo, incluso se atrevía a decir que tal vez podría encontrar a alguien más y no tardó en comunicárselo a sus padres, quienes parecían más orgullosos que nunca.

 

Estaba escapando de su trauma.

 

No realmente y ella lo sabía.

 

Después de todo Satoru no desperdicio un año de su vida para nada.

 

...

 

Noveno mes

 

Utahime y Shoko eran pareja ahora, no le parecía extraño... Después de todo ese fue el problema que ocasionó que su secuestro fuera más fácil.

 

Utahime también le pidió perdón, Aun asi le prometieron que siempre estarían para ella y así fue, incluso la ayudaban con su pequeño negocio y la hacía muy feliz, la ayudaban a llevar sus pedidos cuando sus padres no podían, ya que no le permitían salir sola, temían que el volviera.

 

tenía un pequeño conflicto con la idea de que él volviera, pero eso pero no importaba.

 

...

 

once meses

 

Era siete de diciembre, compró un pequeño pastel, se encargó de colocar unas velas, hoy era el cumpleaños de Satoru, en realidad no conocía la edad de Satoru, aunque le calculaba unas veinticinco. De todos modos, prendió las velas comenzando a cantar una canción de cumpleaños.

 

"Pediré un deseo en tu lugar" Murmuró después de terminar de cantar, observando las velas por unos largos segundos. "Deseo... volver a..." Ni siquiera termino, apagando las velas antes de romper a llorar. "Deseo que te vayas"

 

El deseo ya no valía si no era pedido antes de apagar las velas. 

 

Cuando sus padres llegaron no pudieron evitar preguntar que celebraba.

 

"Hoy es un dia especial"

 

...

 

Un año

 

Suguru se sentía extraña, aun así intentó ignorarlo.

 

Shoko y Utahime la habían acompañado para entregar uno de sus pedidos, después de eso habían decidido caminar hacia la casa de Shoko, era un dia normal.

 

"Podemos ver unas películas, podemos pasar por una tienda para comprar dulces y esas cosas" Dijo Utahime con una sonrisa, Suguru solo asintió en una pequeña sonrisa

 

"Tengo ganas de un pan con queso crema" Gimió Suguru, Shoko y Utahime solo rieron.

 

"Compraremos uno de esos también"

 

Suguru solo sonrió, dirigiendo su mirada al otro lado de la calle deteniéndose de golpe.

 

"Satoru" murmuró

 

"Vamos suguru, no te quedes atrás" La llamó Shoko, pero la ignoro, comenzando a caminar hacia Satoru, quien había comenzado a alejarse. "¿Suguru? ¡Suguru! ¡¿A donde vas?!" Grito Shoko intentando correr detrás de ella, deteniéndose cuando vio los carros pasar rápidamente.

 

Suguru solo siguió corriendo tan rápido como podía, persiguiendo al el alfa, el cual parecía que se desvanecería en cualquier momento pero siguió corriendo, entrando a un callejón donde por fin había alcanzado a Satoru, quien lo esperaba con una pequeña sonrisa.

 

"¿Ha pasado un tiempo, no?" Dijo Satoru, Suguru solo podía temblar debajo de su mirada. "Solo mírate, te has vuelto hermosa... Tienes un toque más hermoso de lo que te veías antes de conocerme" Dijo Satoru, sonriendo cuando Suguru comenzó a caminar temblorosamente hacia el. "No has hecho otra cosa más que mejorar"

 

"¿por...por que? Co...como... Tu... la llave..." tartamudeo, sorprendentemente las lagrimas aun no habían salido. "¿Por que actuas como si nada hubiera pasado...?" Satoru solo sonrió más, acercándose a Suguru para acariciar su mejilla.

 

"¿Me seguiste para tener sexo?" 

 

"¿Q...Qué...? N...No.. yo..."

 

"No mientas... Después de todo yo te forme así, para que reaccionaras con mi voz, mis manos, mi presencia" la cara de Satoru rápidamente cambió, sus profundos ojos azules consumiendo su alma. "Pase un año entero moldeandote como arcilla... ¿Tuviste mucho miedo, no es así? Estabas muerta del miedo cuando deje de mirarte" Suguru no se atrevía a contestar "Ni siquiera intentaste huir, podrías haberlo hecho... pero no lo hiciste, no puedes... Porque tienes miedo de que te deje, nada puede aterrorizarte más que mi abandono... Porque si te dijera que ya me canse de ti, nada podría asustarte más que eso..." Explicó Satoru, soltando el rostro de la beta antes de sonreír nuevamente, abriendo los brazos mientras la miraba. "Ya no necesito cadenas o un sótano para mantenerte conmigo, finalmente eres mía" 

 

"Suguru... Ven aqui, estaremos juntos por siempre" Una lagrima se derramo por su mejillas mientras se acercaba a los brazos de Satoru, dejándose caer en su pecho mientras lo abrazaba.

 

"Ah..." sollozo antes de besar con fuerza a Satoru.

 

La cadena seguía allí