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I Don't Need Nobody Else

Summary:

Aemond pierde un ojo, pero gana un dragón y un omega, Lucerys pierde todo ese día, pero gana un alfa. Las cosas solo mejoran con el tiempo desde esa trágica noche en Driftmark.

Chapter Text

Lucerys sabe perfectamente el momento exacto en que su gran familia perfecta se fracturó, todo se reduce al día del funeral de su tía Laena Velaryon específicamente la noche luego del funeral, recuerda que era una noche fría y el viento con olor a sal marina le helaba los huesos, no se arrepiente de haber abandonado sus aposentos y salir hacia la noche estrellada, las olas rompían en las rocas del mar y de cierta forma era bastante reconfortante el sonido, todo hasta que vio a su tío Aemond volar sobre su cabeza con la temible dragona Vhagar, la dragona de su tía.

 

 

Recuerda haber sentido felicidad de ver a su tío volar libremente en su propio dragón, finalmente podrían volver juntos contemplando el atardecer.

 

 

Cuando vio a Aemond bajar de Vhagar no dudó en ir corriendo con una enorme sonrisa para felicitar su gran valentía de unirse al dragón más grande vivo.

 

 

- ¡Tienes tu dragón! - chilló emocionado mientras se lanzaba a los brazos del niño mayor.

 

 

- Podremos volar junto por fin - dijo Aemond con una enorme sonrisa devolviendo el abrazo.

 

 

Lucerys tarareó deacuerdo oliendo al pequeño alfa, no era sorpresa de que Lucerys era un omega, de hecho, el único omega nacido desde la época de Aegon El Conquistador, uno muy codiciado pero su corazón ya pertenecía a un alfa desde el momento en que se conocieron hace tantos años.

 

 

- Debemos entrar, no te hace bien estar aquí afuera mi omega - dijo Aemond dejando un pequeño beso en los rizos esponjosos.

 

 

Lucerys asintió con una sonrisa y tomó su mano para adentrarse en el castillo de Driftmark.

 

 

- ¡Es él! -chilló Baela.

 

 

Frente a ellos estaba Baela, Rhaena, Jacaerys y Aegon mirando a ambos niños.

 

 

- ¡Lucas! - gritó Jacaerys molesto. - ¿Qué haces con un ladrón?

 

 

- ¿Ladrón? Vhagar eligió a Aemond como su jinete - lo defendió Lucerys cruzado de brazos.

 

- Aléjate Lucerys - gruñó su hermano mayor - Éste no es lugar para omegas.

 

 

- Lo dices porque casi todos son betas - dijo Lucerys.

 

 

Jacaerys gruñó.

 

 

Lucerys se enfureció.

 

 

- Vhagar era mío para reclamar - chilló Rhaena.

 

 

- Pues lo hubieras intentado antes - dijo Aemond rodando los ojos.

 

 

- ¡Era de mi madre! -chilló Baela.

 

 

- Tu madre está muerta, Vhagar es mía ahora - dijo Aemond.

 

 

Eso fue lo que bastó para que las gemelas se lanzaran sobre Aemond golpeandolo y derribandolo, ambas betas gruñian y daban puñetazos, Aemond de igual forma respondía pero eran dos contra uno.

 

 

Lucerys chilló asustado tratando de sacar a Baela de encima de Aemond pero fue retenido por Aegon. - ¡Suéltame! - chilló.

 

 

Aegon se rió en su oreja - Mi hermano solo obtiene lo que se merece.

 

 

- ¡Es tu hermano debes ayudarlo! - dijo Lucerys intentando soltarse, pero el beta mayor era más grande y fuerte.

 

 

Jacaerys avanzó hacia Aemond y tiró arena en sus ojos cegandolo momentáneamente para que soltara los cabellos de Baela, y así fue, se retorció tratando de quitar la arena de sus ojos.

 

 

Lucerys golpeó a Aegon en el estómago y corrió hacia Aemond para detener a su hermano, forcejearon un poco hasta que sintió como una daga se posaba sobre su rostro, era Aegon sosteniendo el metal entre sus manos. - Aléjate de mi alfa - dijo Aegon molesto.

 

 

Lucerys abrió mucho sus ojos y se alejó, Jacaerys se burló. - Eres un omega débil, DE RODILLAS - usó su voz de alfa y Lucerys tembló cayendo al suelo.

 

 

Mientras que a su lado seguían peleando a puñetazos Rhaena, Baela y Aemond.

 

 

Lucerys recogió arena y la tiró en los ojos de Aegon, tomó la daga cuando cayó al suelo y corrió hacia Aegon para golpearlo con ella, tenía la intención pero solo cortó un poco su brazo antes de que fuera retenido por Jacaerys. Aegon avanzó y golpeó su rostro justo en la nariz haciendo que la sangre brotara de inmediato, Lucerys lloró.

 

 

- Eres débil hermanito - dijo Jacaerys tirandolo al suelo, Aegon lo pateó mientras se reía y Jacaerys tomó la daga.

 

 

Lucerys no supo en que momento ocurrió pero Aemond cayó al suelo gritando mientras se agarra el rostro ensangrentado.

 

 

- ¡Aemond! - chilló Lucerys llorando corriendo hacia él.

 

 

Aegon miró horrorizado la escena, su madre lo mataría. Jacaerys dejó caer la daga abriendo mucho los ojos.

 

 

Los guardias no tardaron en llegar y se llevaron a todos.

 

 

- ¡¿Qué sucedió?! - gritó Rhaenyra cuando llegó hasta sus hijos, notó como Lucerys estaba del lado de Aemond, al lado de los verdes.

 

 

- Tu hijo mutilo al mío - gritó Alicent.

 

 

- ¡Yo no quise! Él tomó un Vhagar y debía recibir un castigo, no era mi intención mutilarlo.

 

 

- ¡¿Un castigo!? ¡Me amenazaron con una daga y me golpearon madre! - Chilló Lucerys.

 

 

Rhaenyra miró horrorizada a su hijo Jacaerys - Dime que no lastimaste a tu hermano.

 

 

- Lucerys se merecía un castigo por estar del lado de Aemond, madre. No me arrepiento, Luke no salió lastimado.

 

 

- Aegon me rompió la nariz y lo permitiste - dijo Lucerys con dolor - Mi hermano no abría permitido eso.

 

 

- Debes aprender a defenderte - dijo Jace.

 

 

Lucerys quería llorar.

 

 

- ¡¿Dónde estabas?! - gritó Alicent a Aegon.

 

 

Aegon la miro con miedo.

 

 

- Él ayudó a que me mutilaran, madre. Golpeó a Lucerys quién trató de ayudarme. - Dijo Aemond con ira en el único ojos que le quedaron.

 

 

Una fuerte bofetada sonó en toda la habitación. - ¡Es tu hermano menor tu deber es ayudar! Tu no eres mi hijo.

 

 

Aegon miró al suelo.

 

 

- ¡Deseo el ojo de Jacaerys Velaryon como pago por el ojo que mi hijo a perdido - dijo Alicent. - Él puede elegir con quién quedarse, un privilegio que no se le otorgó a mi hijo.

 

 

Jacaerys se refugió en los brazos de su madre.

 

 

- No puedo darte el ojo de Jacaerys - dijo Viserys.

 

 

Alicent lo miró molesta y dolida - Es tu hijo, Viserys.

 

 

- Un ojo no le devolverá el suyo, esposa. No dejes que tu ira nuble tu juicio.

 

 

- Entonces, si el Rey no busca justicia, la Reina lo hará - dijo Alicent tomando la daga de su sinturón.

 

 

Lucerys se aferró a Aemond sin mirar el espectáculo que estaban dando, su madre por supuesto que defendería a su hijo primogénito sin importar cuan cruel haya sido esa noche, Jacaerys estaba por encima de todos, incluso de él.

 

 

- Todo estará bien - le susurró a Aemond quién asintió curvando un poco los labios - Estaré contigo.

 

 

- Volveré a Dragonstone mañana con mis hijos - Rhaenyra luego dijo que todo finalmente había terminado. - Jace, Luke... Vamos.

 

 

- No - dijo Lucerys. Todas las miradas se posaron sobre él. - No iré contigo, no quiero estar con Jacaerys, deseo permanecer al lado de mi alfa, Aemond.

 

 

- Luke, no sabes lo que dices, no puedes... - dijo su madre.

 

 

Viserys sonrió - ¿Qué mejor forma de celebrar que una unión entre nuestras casas luego de este incidente?

 

 

- ¡¿Incidente?! - Chilló Alicent indignada.

 

 

- Lucerys y Aemond se casaran cuando tenga la edad para hacerlo - dijo Viserys.

 

 

- Padre, pensaba comprometer a Lucerys con Jacaerys - dijo Rhaenyra.

 

 

- No deseo unirme a ese monstruo, madre. - dijo Lucerys aferrado a Aemond.

 

 

Rhaenyra le dirigió una mirada severa.

 

 

- Permitamos que Lucerys se quede en King's Landing hasta el día de su boda para que se conozcan luego pueden vivir donde deseen - dijo Alicent sorprendiendo a todos - Pero deseo que a cambio, la princesa Rhaenyra tome a Aegon como pupilo hasta la boda de su hermano

 

 

Viserys asintió con una sonrisa porque su esposa estaba a favor de su decisión - ¡Por supuesto!

 

 

Aegon sabía que era el castigo que su madre le daba, el destierro.

 

 

Lucerys y Aemond sonrieron.

 

 

Pero la noche era larga y ese a penas era el comienzo, Lucerys y Aemond se quedaron a dormir juntos en la habitación del mayor, Aemond era fuerte y rara vez se quejaba del dolor en su cuenca vacía pero Lucerys estaba a su lado para reconfortarlo.

 

 

Cuando era la madrugada, Lucerys se despertó exaltado, su respiración acelerada mientras salía de la habitación corriendo, sintió su vínculo roto, su dragón no estaba allí como siempre.

 

 

Cuando llegó a la playa en dónde el pequeño dragón a penas del tamaño de una carreta descansaba, solo encontró cenizas y huesos. A su lado un Vermax más grande estaba con su jinete.

 

 

Jacaerys sonrió al verlo - Un regalo de bodas, hermanito.

 

 

Jacaerys palmeó su espalda y se fue, su dragón voló lejos dejándolo solo.

 

 

Lucerys se arrodilló en el manojo de huesos carbonizados y lloró a su pequeño dragón muerto hasta que fue encontrado por Alicent cuando a penas comenzaba a amanecer.

 

 

- ¿Que haces aquí? - preguntó Alicent.

 

 

- Él lo mató - dijo Lucerys con la mirada perdida mirando el mar.

 

 

- ¿Quién mató a quién? - preguntó asustada.

 

 

- Jace... mató a mi dragón - dijo sin reaccionar.

 

 

Alicent solo entonces miró los huesos carbonizados y suspiró, ella no era un Targaryen pero había visto a su hijo sufrir por la falta de un dragón y conocía el fuerte vínculo de un jinete con un dragón de cuna, era. No supo que hacer más que atraer al niño de seis años a sus brazos, Lucerys lloró y ella acarició sus rizos.

 

 

- Todo estará bien Luke, iras con nosotros lejos de tu hermano - dijo Alicent.

 

 

Eso de alguna forma lo reconfortó.

 

 

Cuando el sol finalmente estuvo sobre ellos, todos partieron en los barcos.

 

 

Rhaenyra miró con dolor y lastima a Lucerys, nadie se disculpó por la muerte de su dragón, Baela y Rhaena lo miraron molestas y Jacaerys le sonrió burlonamente al lado de Aegon. Nadie se despidió pero no hizo falta, todo había terminado con su familia desde ese día.

 

 

Vhagar y Dreamfyre siguieron a los barcos de King's Landing mientras Aemond estaba postrado en cama pero podía sentir el vínculo con su dragona que lo seguía fielmente. Heleana le había leído un libro mientras estaba en el viaje, Lucerys siempre permaneció a su lado.

 

 

- ¡Mi Rey! - gritó un hombre minutos después de pasar frente a Dragonstone. - ¡Un dragón nos sigue desde Dragonstone!

 

 

Viserys miró al hombre frunciendo el ceño, que supiera todos los dragones de su familia actualmente estaban en Driftmark - ¿Qué dragón?

 

 

- Caníbal.

 

 

Lucerys se sintió triste en todo su viaje a King's Landing, había salido a la cubierta a tomar aire fresco y fue cuando lo vio, tras Vhagar se alzó un dragón completamente negro casi del tamaño de la dragona, frunció el ceño y se preguntó de quién era, no conocía al dragón ni en sus días en Dragonstone.

 

 

- Su nombre es Cannibal, al menos así lo han apodado la gente de Dragonstone - dijo Viserys quien recién llegaba.

 

 

Lucerys miró al cielo, la forma alada gigante que silenciosamente viajaba tras ellos. - ¿Por qué nos sigue?

 

 

Viserys se encogió de hombros - No lo sé, es un dragón salvaje que nunca a tenido un jinete. Muchos dicen que es más viejo que Vhagar y que estuvo aquí desde antes de la Conquista.

 

 

El dragón negro bajó un poco más y todos jadearon al mirar que incluso excedió a Vhagar en tamaño. - No es posible... - Dice Viserys.

 

 

Lucerys abre mucho los ojos y el dragón rugió mientras bajaba y golpeaba el agua del mar con sus enormes alas. Nadie había visto tan de cerca a Cannibal pues se probablemente en su enorme cueva y únicamente salía de cacería lejos de la isla y se perdería volando alto sobre Dragonstone, era la primera vez que notaron al dragón en todo su esplendor.

 

 

- Es giganteco - dijo Lucerys.

 

 

- ¿Cómo lo acomodaremos en Dragont Pint? - preguntó Helaena.

 

 

- ¿Por qué haríamos eso, hija? - preguntó Viserys.

 

 

- El dragón negro a elegido a su jinete - dijo Helaena sonriendo.

 

 

Cannibal se volvió a elevar varios metros arriba casi pareciendo tan pequeño como Arrax...

 

 

Lucerys suspiró con tristeza al recordar a su pequeño amigo, su amigo de cuna, lo extrañaba y jamás le perdonaría a Jacaerys la muerte de su dragón.

 

 

Cuando Lucerys volvió a entrar al barco, casi estaban llegando a King's Landing y Aemond estaba despierto. - ¿Cómo te sientes? - preguntó Lucerys.

 

 

- Mal, siento que sin la leche de amapola me muero - dijo Aemond. - Pero estaré bien.

 

 

Lucerys sonrió y dejó un suave beso en sus labios - Siempre estaré aquí para ti.

 

 

Aemond le sonrió y acarició su mejilla - Lo sé. Yo también estaré aquí para ti.

 

 

Lucerys se sonrojó y Alicent se aclaró la garganta tras ellos. - Mis príncipes, hemos llegado a King's Landing, hay que abordar el carruaje.

 

 

- Ese dragón a decidido anidar en las montañas cercanas - dijo Viserys - temo por los huevos de dragón que hay aquí.

 

 

- ¿Vhagar? - preguntó Aemond.

 

 

- No, un dragón salvaje nos a seguido. Caníbal - dijo Alicent. - Creemos que aquí el príncipe Lucerys es el responsable.

 

 

Lucerys se sonrojó - Tendré que comprobarlo.

 

 

Alicent niega - Ahora estas bajo mi tutela también, mi deber es cuidarte de todo el peligro posible y Cannibal es el peligro hecho dragón.

 

 

Lucerys suspiró, ya encontraría la manera de escapar y comprobar las cosas.

 

 

Un guardia tomó a Aemond en brazos y lo ayudó a llegar al carruaje, tras él toda su familia lo siguió y una nueva vida dio inicio.