Chapter Text
Junio, 7:15 am, pueblo de Shirahama. En una pequeña habitación resonaba la alarma de un despertador. El sueño de un joven que estaba durmiendo plácidamente es interrumpido.
Al principio, se esconde entre las sábanas para escapar del sonido de la alarma, pero el ruido es demasiado persistente como para ignorarlo, así que desliza torpemente su mano hasta alcanzar el objeto que interrumpió su sueño y lo apaga.
"Qué pereza", fue lo primero que le vino a la mente, pero después de un momento decide levantarse, por más excusas que quiera buscar, al final tendrá que encarar la realidad.
El chico sale de la cama con pasos temblorosos, su nombre es Amamiya Seto, 16 años, cursa el segundo año de preparatoria. Al salir de la cama, tropieza con una pequeña pila de libros y mangas que la noche anterior había estado leyendo hasta muy entrada la noche y cae al suelo. Ya tirado, voltea para ver con lo que había tropezado, chasquea su boca y despeina un poco su negro cabello como señal de auto reprimenda por su descuido de haber dejado esos libros y revistas tirados.
De inmediato se incorpora y se dirige al baño para arreglarse, hay que ir a la escuela.
El joven ya arreglado baja por las escaleras, viste un pantalón gris oscuro y una corbata roja en el cuello, es su uniforme escolar, era una mañana tranquila como cualquier otra, por lo que sus pasos bajando las escaleras rompían el silencio de la casa.
Pone su mochila sobre la mesa del comedor y se dirige hacia el refrigerador para buscar algo para desayunar, saca una caja de leche y vierte un poco de su contenido en un vaso de vidrio, saca de la alacena una bolsa de pan, mayonesa, entre otras cosas y se prepara un sándwich, y como aún tiene tiempo de sobra antes de que sea el momento de irse, desayuna con calma.
7:50 am. Termina de comer su desayuno, agarra su mochila y se dispone a irse, no sin antes detenerse frente al altar familiar.
- Me voy.
Se despidió y entonces salió. El joven vivía solo, sus padres habían muerto hace ya algunos años en un accidente automovilístico, tampoco tenía parientes, por lo que ya estaba más acostumbrado a vivir solo, a valerse por sí mismo y realizar las tareas del hogar, principalmente el cocinar: una vida de sopas instantáneas y comida chatarra no es para nada saludable.
Seto se aproxima a la parada de autobuses, ve que el autobús ya está en la parada, por lo que acelera el paso, logra tomarlo a tiempo.
Al poco rato, Seto baja del autobús y vuelve a tomar rumbo hacia su escuela, la cual se encuentra a una cuadra de la parada del autobús. Mientras va caminando con calma hacia la entrada, alguien se le acerca desde atrás y pone su brazo encima de sus hombros.
- ¡Buenos días!
Su nombre era Kazuyoshi Andrew, compañero de clases de Seto y un buen amigo de la infancia, se conocían desde la escuela primaria y también habían asistido juntos a la secundaria, Andrew era un chico de cabello castaño claro y ojos de color negro.
- Buenos días.
Respondió Seto un poco desganado, las mañanas no eran muy buenas para él, en especial si no había dormido lo suficiente.
- ¿Qué sucede con ese saludo? Yo me tomo la molestia de alcanzar y darle un gran y energético saludo a mi mejor amigo y sólo obtengo a cambio un deprimente "Buenos días".
- Quizás si fueras una linda chica, pero siendo tú... Además, estás demasiado "cariñoso" esta mañana, lo que significa que quieres algo.
- Exacto, préstame tus apuntes de matemáticas, anoche intenté hacer la tarea, pero... no le entendí del todo.
- ¿Con "no le entendí del todo" te refieres a que no la hiciste por estar jugando videojuegos hasta muy tarde? Deberías primero hacer los deberes y ya no estar jugando muy noche, por eso luego eres regañado por los profesores.
- Mira quién habla, ¿no haces tú lo mismo? Te quedas hasta la madrugada leyendo y al otro día estás de mal humor toda la mañana. ¿Y qué es eso que noto en tu frente? De seguro te tropezaste con tus libros que siempre dejas por doquier.
Seto no pudo evitar el sonrojarse un poco y cubrió rápido su frente con su mano derecha. Andrew se le quedó viendo con sorpresa.
- ...¿Era cierto? ¡Yo sólo te lo dije en broma!
Andrew comenzó a reír a carcajadas, Seto lo agarró del cuello y comenzó a apretarlo, había sido ridiculizado por él. Después de forcejear un poco, Andrew interrumpió a su amigo que lo estaba estrangulando.
- Por cierto, ¿viste las noticias esta mañana?
- No, ya sabes que no me gusta ver la televisión por las mañanas, me distraería y me tocaría un castigo por llegar tarde... junto a ti.
Andrew no estuvo muy contento del todo por el comentario de su amigo, pero simplemente lo pasó por alto y continuó con lo que estaba diciendo.
- Hubo un accidente en la carretera principal que conecta la ciudad con la autopista nacional, al parecer un derrumbe provocó que un autobús perdiera el control y se saliera del camino, no sin antes provocar que otros autos también perdieran el control y chocaran entre sí.
- Se ve que fue muy grave.
- Grave es poco. Fue de tal magnitud que tardarán unos cuantos días en remover los escombros y lo que quedó de los autos y mientras se tendrá que usar la vieja carretera. Hubo muchos muertos.
Seto y Andrew siguieron hablando hasta llegar a la entrada de la escuela, la escuela preparatoria pública de Shirahama, una de las escuelas de mayor renombre en el pueblo y bastante famosa por su nivel de educación.
Durante el trayecto desde la entrada hasta su salón de clases, muchas de ellas se detenían y saludaban a Seto, él era bastante popular entre ellas debido a que siempre aparecía entre los primeros lugares en los exámenes parciales, y sumado a su apariencia y sus ojos azules, muchas chicas a menudo se le declaraban, pero él siempre las rechazaba.
A Andrew eso le molestaba un poco, ya que a pesar de estar a su lado, a él lo ignoraban.
- En verdad, ¿cómo es posible que todas siempre fijan su mirada en ti y a mí ni me toman en cuenta? Y lo que más me molesta es que tú simplemente las ignoras. Hombre, si yo estuviera en tu lugar sería en verdad feliz, ya a estas alturas tendría una linda novia.
- Pues elige a la que quieras, te las regalo todas si quieres.
- Cuando lo dices en ese tono, más bien pareciera que te molesta que ellas te dirijan la palabra.
- Ya te lo había dicho antes, no hay ninguna en particular que me guste, y no le encuentro sentido a salir con alguien que no me interesa del todo. Además, el que siempre estén encima de mí es más una molestia que algo que me agrade.
- Mmm. Ya sé, para alegrarnos el día, vayamos de compras saliendo de clases. Hoy llega un nuevo videojuego que he querido jugar desde hace mucho.
- ¿De nuevo un videojuego? Deberías gastar tu dinero en cosas de mejor provecho, no estarlo desperdiciando a lo tonto.
- Oye, el comprar videojuegos no es un desperdicio, más bien es una inversión, una inversión. Aunque si hablamos de inversiones...
Su mirada cambió, como si le insinuara con ella algo a su amigo, se le acercó y le dijo con un tono de voz más bajo.
- ...podría comprar algunas revistas, ya sabes, de esas que son para "liberar el estrés" cuando lo necesitas. Por supuesto que también te las prestaría para que te ayudes cuando lo necesites...
- Está bien, te acompañaré a comprar tu VIDEOJUEGO.
Seto lo interrumpió súbitamente, sabía en qué dirección Andrew estaba llevando la conversación y el dejar que continuara sería demasiado arriesgado.
Al terminar las clases, ambos amigos se dispusieron a ir a donde habían planeado. Habiendo llegado a su destino, el clima comenzó a empeorar y pronto empezó a llover.
- Ah... Ha comenzado a llover. En el reporte del clima dijeron que hoy iba a estar despejado.
Dijo Andrew algo decepcionado, no le gustaba la idea de mojarse. Seto iba a responder al comentario de su amigo, pero prefirió guardárselo para él mismo, el pronóstico del tiempo no es del todo fiable ya que se basa en la probabilidad para decir los pronósticos.
- Sólo tenemos que esperar a que termine de llover.
- Ojalá termine pronto.
Ambos esperaron un rato abajo del techo de un local, pero la lluvia no cesaba. Después de un rato, la lluvia se detuvo, pero fue sólo por un momento, daba señales de que pronto volvería. Andrew le dijo a Seto.
- Aprovechemos que se detuvo, rápido.
Andrew y Seto comenzaron a correr. Llegando a un cruce vial, ambos apuraron el paso para cruzar al otro lado de la calle antes de que la luz cambiara a verde.
Cuando estaban cruzando, Seto sintió un entumecimiento, como si algo invisible lo estuviera deteniendo y le impidiera avanzar. Poco a poco comenzó a ver cómo todo avanzaba en cámara lenta, veía a Andrew alejarse de él y llegar a la acera, Seto intentaba hablarle, pero las palabras no lograban salir de su boca, como cuando un niño queda mudo debido al miedo.
Fue entonces cuando pudo notar algo a la distancia, a lo lejos un camión se acercaba a gran velocidad hacia él, se acercaba cada vez más, más cerca, más rápido; y fue cuando ocurrió lo peor, el agua de lluvia que había caído en la calle, sumado a la velocidad del vehículo, provocó que éste perdiera el control y volcara. Ahora el cuerpo del camión avanzaba abarcando toda la calle, lo que disminuía las posibilidades de que Seto lograra esquivarlo, cada vez se acercaba más.
"Éste es mi fin", pensó el joven, sólo unos cuantos metros lo separan de su ya inevitable destino.
Entonces, de la nada, sintió que alguien lo tomaba por detrás, Seto volteó su mirada, sólo alcanzó a notar un brazo que lo abrazaba firmemente y una cabellera corta de color rosado, se trataba de una mujer. Después sintió una fuerte presión que lo impulsó hacia el frente. Seto fue proyectado hacia la banqueta. El camión impactó.
Seto, ya a salvo del otro lado de la calle, tardó un poco en reaccionar, de inmediato se incorporó. Andrew corrió hacia él.
- ¡¿Te encuentras bien, Seto?!
- E-Eso creo...
Le contestó Seto, titubeando y aún confundido por lo que había ocurrido. Entonces recordó que una misteriosa mujer lo había ayudado.
- ¿En dónde está? ¿Se encuentra bien?
Andrew se le quedó viendo confundido.
- Una chica... Una chica me ayudó, me empujó hasta la acera.
- ¿De qué estás hablando? No había nadie. Tú solo te impulsaste, no había nadie. De todas formas, ¿estás bien? ¿Te heriste en alguna parte?
- Eh... No...
Seto se quedó pensativo sobre lo que había ocurrido, creía en lo que decía Andrew, quien pudo ver mejor las cosas, pero tampoco podía creer que se hubiera imaginado el que alguien le hubiera ayudado.
No pasó mucho para que llegaran al lugar la policía y los paramédicos para auxiliar a los heridos y controlar la situación. A pesar de que había sido un accidente de una magnitud considerable, no hubo ningún muerto, sólo unos cuantos heridos, inclusive el conductor del camión que provocó el accidente resultó con unas cuantas heridas menores.
Ya caía la tarde, Seto regresaba a su casa después de todo lo ocurrido antes, Andrew le había aconsejado que dejara que los paramédicos lo revisaran por si hubiera llegado a sufrir alguna herida, pero Seto no quiso ya que se sentía bien, lo único que quería era regresar a casa, algo le decía que no permaneciera más tiempo en ese lugar.
Seto estaba frente a la puerta de su casa, sacó las llaves de dentro de su mochila, abrió la puerta.
Ya estando dentro, estira su mano para alcanzar el encendedor de la luz, lo oprime pero la luz no se enciende.
"Quizás se haya fundido el foco", pensó Seto, cuando de repente sintió a alguien detrás de él, volteó rápido para ver quién era, pero antes de poder ver algo sintió un golpe por detrás de él, Seto cayó inconsciente.
Cuando despertó, intentó levantarse, pero no pudo ya que se encontraba atado de sus pies y también sus manos estaban atadas por la espalda.
El sitio donde se encontraba era el interior de un edificio abandonado, se podía ver el cielo a través de una parte del techo que había colapsado, ya era de noche. El sitio estaba en total silencio, tampoco se podía escuchar el ruido de gente o vehículos transitando cerca, por lo que él pensó que quizás no estaba cerca de la ciudad.
Después de unos cuantos intentos, logró sentarse, intentó aflojar las cuerdas que amarraban sus manos, pero no tuvo éxito. De repente se escuchó una voz.
- Vaya, al fin has despertado.
De entre las sombras aparecieron 2 sujetos, uno era un hombre rubio, el otro era de cabello castaño oscuro, ambos se acercaron a Seto.
- ¿Quiénes son ustedes? ¿Qué es lo que quieren?
- Cállate – dijo el de cabello castaño – Eso es algo que no necesitas saber. Sólo tienes que portarte bien y hacer lo que te digamos.
- Ya veo, ¿se trata de un secuestro? Lamento decepcionarlos, pero yo no soy rico ni nada parecido, tampoco tengo parientes, así que no podrán conseguir nada de rescate por mí.
- ¿Secuestro? ¿Rescate? No es nada de eso, eso no tiene valor para nosotros. Lo que queremos de ti es algo más sencillo.
El sujeto rubio agarró a Seto de la parte posterior de su camisa y se lo llevó arrastrando, Seto forcejeó un poco, pero sus esfuerzos fueron en vano.
- En verdad. Sí que nos diste muchos problemas, a pesar de que preparamos el escenario especialmente para ti.
- ¿De qué están hablando? ¿Cuál escenario?
- ¿Tan rápido y ya lo olvidaste? Lo que sucedió esta tarde.
Seto se quedó pensando un momento, entonces la idea vino a su mente.
- ...Entonces... ¡¿El accidente del camión fue cosa de ustedes?!
- Exacto. – contestó el tipo rubio – Preparamos todo a detalle: la lluvia, el camión, el que no te pudieras mover, pero tuviste que salir librado en el último momento. Nos has costado muchos puntos a favor, ¿sabes? Nuestro jefe está furioso con nosotros por haber arruinado la oportunidad.
- Su jefe... ¿Quién es? ¿Por qué quiere matarme? ¡Respondan!
Ambos hombres ignoraron a Seto y lo continuaron arrastrando hacia afuera del edificio.
¿Quién era la persona que quería matarlo?, ¿por qué?, eran los pensamientos que llenaban en ese instante la cabeza de Seto, pero de entre todas las preguntas que se estaba haciendo había unas en particular que más lo intrigaban, podía entender que ellos hubieran de alguna forma planeado que el camión volcara y lo matara, ¿pero cómo habían podido planear que lloviera?, ¿qué hicieron para que él no fuera capaz de moverse?, ¿quiénes eran en realidad?
Todo aquello había coordinado demasiado bien para que sólo hubiera sido una simple coincidencia. Habían llegado al exterior.
Seto miró a su alrededor y por fin pudo identificar el lugar, se trataba de una vieja fábrica a las afueras de la ciudad que había sido abandonada hace muchos años atrás, la cual se encontraba dentro de un pequeño bosque cercano. El tipo de cabello castaño se le acercó, lo puso de pie y le dijo:
- Escucha bien. Vamos a jugar un poco. En cuanto te desatemos tienes que comenzar a correr lo más rápido que puedas, no importa hacia qué dirección.
Seto simplemente quedó confundido, los hombres que lo habían secuestrado ahora le estaban diciendo que huyera, sabía que algo andaba mal, pero no podía hacer ningún movimiento en falso.
- No pongas esa cara. – Le dijo el sujeto rubio mientras cortaba las sogas de sus manos y pies – Es algo sumamente fácil, lo único que tienes que hacer es correr, entre más rápido corras mayor será el tiempo que se alargue tu vida. Incluso te daremos un poco de ventaja para hacer más interesante el juego.
- Así es. Tienes que correr con todas tus fuerzas, de otra forma no será divertido... para todos.
"¿Todos? ¿Quiénes son todos? Solamente son ellos dos", pensó Seto. De repente sintió algo extraño, bajó la mirada a los pies de los tipos que lo habían abducido y notó una extraña sombra que comenzó a extenderse, cuando alcanzó cierto tamaño, aparecieron dentro de ella muchos ojos rojos. Por instinto, Seto supo que no debía quedarse más en ese lugar y comenzó a huir sin dudarlo.
Seto se adentró en el bosque cercano a la fábrica, recordó que cerca de allí pasa la carretera, así que si lograba llegar a ella, alguien podría ayudarlo, corrió con todas sus fuerzas hasta que por fin llegó al sendero, pero no había ningún vehículo transitando, entonces recordó lo que Andrew le había platicado esa mañana, que debido a un derrumbe que había ocurrido el paso a los vehículos había sido cerrado, así que decidió avanzar por el camino, no tenía que detenerse, debía esconderse en algún sitio.
Entonces algo lo atacó, cayó por un lado del camino y rodó cuesta abajo, la herida que le habían provocado era profunda y había comenzado a sangrar, no pudo ver lo que era, sólo sintió que algo lo había herido por la espalda, siguió rodando hasta que un árbol lo detuvo, de inmediato se puso de pie y siguió corriendo, no se detuvo a revisar su herida, debía huir, ya que aquellas cosas de ojos rojos ya lo estaban alcanzando.
Continuó corriendo mientras dejaba a su paso un rastro de sangre, corrió lo más que pudo hasta llegar a un claro, ahí cayó al suelo, ya no tenía suficiente fuerza para seguir corriendo, y la herida que tenía no le ayudaba del todo, fue cuando aquellas cosas que lo perseguían lo alcanzaron. Se trataba de unas bestias de color negro, con sus ojos rojos se daban a notar en la oscuridad, su apariencia era la de lobos enormes, los cuales comenzaron a acorralar a Seto.
Una de aquellas bestias saltó hacia él para atacarlo, Seto cerró sus ojos sólo esperando el momento en que clavara sus dientes en él, pero ese momento no llegó, sólo se escuchó el sonido de algo que era cortado, abrió sus ojos y vio que aquella bestia que le había saltado encima estaba sin vida tirada a un lado de él, algo la había cortado en dos.
Frente a él estaba de pie una esbelta figura de negro dándole la espalda, esta figura portaba una gran y gruesa espada que hizo que Seto pensara en las espadas que usaban los caballeros medievales en la antigua Europa, poco a poco alzó la mirada para ver bien de quién se trataba.
Unas botas oscuras de tacón alto que se elevaban hasta un poco más arriba de las rodillas, unas esbeltas piernas de una hermosa piel blanca, unos pantaloncillos negros cortos que apretaban ligeramente unas caderas algo voluptuosas con unas curvas bastante bien definidas, la zona de arriba de la cintura hasta llegar casi a la mitad de la espalda estaban descubiertas exponiendo así una fina cintura y poco más de aquella piel blanquecina, le continuaba más de aquella vestimenta oscura cubriéndole el resto de su espalda hasta llegar a sus hombros seguido de un fino cuello un poco descubierto éste ya que ahí era en donde comenzaba una corta cabellera de un fuerte color rosado.
Al ver esta parte última, le vino a la mente la silueta de quien había visto en la tarde, no había duda, la persona que le había salvado la vida en aquel accidente de la tarde era ella.
La chica se dirigió de forma veloz hacia las otras criaturas que los estaban rodeando. Se acercó a una, y con el movimiento de su espada la cortó; las demás bestias de inmediato se abalanzaron sobre ella para atacarla, pero ella hábilmente las esquivaba y acababa con ellas, primero una, después otra, después la siguiente.
Seto se quedó viendo la escena asombrado, a pesar de lo que estaba presenciando, el miedo no lo invadía, es más, estaba asombrado, los movimientos de aquella misteriosa chica mientras acababa con las criaturas bañados por la luz de la luna lo dejaron perplejo, hasta el punto de parecerle hermosos. Pronto su momento de fantasía fue interrumpido, ella acabó en un instante con aquellas criaturas. Seto reaccionó y juntó sus fuerzas para intentarse poner de pie.
- Tú... ¿Quién eres? ¿Qué son esas cosas?
La chica comenzó a caminar hacia él. Cuando ella se hubo acercado lo suficiente Seto, aún tambaleándose un poco para levantarse, pudo observar mejor a su salvadora.
Unos cordones que se entrecruzaban entre ellos recorrían desde la base del pie hacia arriba las largas botas oscuras al igual que toda la parte delantera de una chaqueta corta que aprisionaban en parte a unos pechos algo voluptuosos que se llegaban a asomar un poco, su rostro estaba enmarcado por dos mechones de su cabello rosado situados a cada lado y que le llegaban hasta los hombros, pero lo que más llamó la atención de Seto fueron sus ojos, unos ojos de un tono rojo intenso que llegaban a ser aún más imponentes que los de las criaturas que habían atacado a Seto y que parecía que con una simple mirada lo podían atravesar, que podían ver a través de él.
En su mano izquierda, esta mujer estaba sosteniendo la espada con la que había acabado rápidamente a las criaturas, la hoja era de un tono bastante cercano al blanco y estaba limpia por completo a pesar de hace un instante haber cortado en dos a los que se habían metido en su camino, el mango era de un color oscuro.
Aquella persona tan imponente miró un poco a su alrededor, tomó a Seto del brazo y lo empujó hacia arriba para ayudarlo a levantarse y, sin dar aviso, lo jaló y comenzó a correr.
- ¡Espera, explícame lo que está sucediendo!
Seto le seguía hablando pero ella simplemente lo ignoraba.
Ambos corrieron una corta distancia, pero la herida que había sufrido Seto se abrió más, lo que provocó que éste callera al suelo.
La chica se acercó a Seto, iba a levantarlo para continuar corriendo a pesar de sus heridas, cuando de entre los árboles una sombra se estiró hacia ella, usó su espada para bloquear la sombra, agarró a Seto del brazo y dio un gran salto hacia atrás, lo soltó y Seto cayó de nuevo al suelo.
La sombra se contrajo y de entre los árboles aparecieron los dos sujetos que antes habían tenido cautivo al joven.
- Buen trabajo al esquivarlo. – habló el hombre rubio.
- Nuestras mascotas estaban tardando en volver, así que vinimos a verlas. Y resulta que todas han sido eliminadas. Fuiste tú, ¿verdad? Quien las acabó, y también quien interfirió en la tarde.
La chica no les respondió nada, sólo se les quedó viendo sin cambiar su expresión.
- Bueno, no importa. Si te eliminamos, podremos compensar con el jefe el fallo de antes.
De debajo de los pies del hombre rubio salieron proyectadas sombras con forma de cuchillas que se abalanzaron sobre la chica, ella usó su espada para esquivarlas, uno, dos, tres ataques; cuando esquivó el cuarto, el otro sujeto ya se había colocado atrás de ella y estaba en perfecta posición para atacarla con las mismas sombras que su otro compañero había usado, ella reaccionó rápido, esquivó el ataque proveniente del hombre y le dio una patada en el rostro, él salió proyectado hacia atrás. Sin perder el tiempo, ella corrió en dirección al otro atacante que seguía en pie.
El sujeto intentó repelerla con un puñetazo, la chica lo detuvo con su mano izquierda, dio medio giro mientras cambiaba la posición en que sostenía su espada, ahora la empuñaba al revés, y clavó su espada por el costado derecho del hombre, volvió a cambiar la posición de su mano derecha con la que estaba sosteniendo la espada para poder ejercer más fuerza, cortó al sujeto por la mitad.
Sin darle tiempo de descansar, el hombre rubio la tacleó con su hombro, como si se tratara de un juego de fútbol americano, que la aventó hacia un costado hasta chocar contra unos árboles, seguido de varias cuchillas sombra, una gran nube de tierra se esparció por el lugar.
- Jé. Esa tipa nos dio algo de problemas, pero no importa. Gracias a ella todo el crédito será para mí.
El hombre comenzó a acercarse a Seto, él intentó ponerse de pie, pero su intento fue en vano, ya había perdido una cantidad considerable de sangre, ya no tenía las fuerzas suficientes para continuar, cayó sentado.
- Sólo quédate quietecito, terminaré pronto.
El sujeto sacó una nueva cuchilla y la apuntó hacia Seto; entonces, como salida de la nada, la chica se encontraba atrás del hombre, lo cortó; el cuerpo de aquel hombre ahora ya sin vida cayó.
- Dime... ¿Quién eres? ¿Qué es todo esto...?
- Tú... Estás destinado a morir.
